signoeditoresliteratura.es
Mi fiesta favorita
Mamá prepara los dulces en la cocina y el olor a miel y canela se cuela hasta mi habitación. Está cocinando un montón de samiats, porque esta noche vamos a una fiesta, como la del otro día, pero en un sitio más grande. Lo pasamos genial, nos quedamos a dormir allí y volvimos a casa al día siguiente. Vinieron Fátima, Aylan, Farid, Ahmed, Yamila y un montón de niños y mujeres que no conocía, creo que son del pueblo de al lado. Las madres habían llevado shawarmas, dolmas, y arak, y lo compartimos todo. Fue mejor que una fiesta de cumpleaños. Papá se la perdió. Ojalá hoy pueda venir. Mamá me ha dicho que puedo llevar varios de mis juguetes favoritos, y que coja algo de ropa. No sé para qué quiere que lleve ropa, había pensado echar solo el pijama. Mamá parece preocupada, lo sé porque se retuerce el delantal constantemente y se pasa la mano por el pelo muchas veces. Hoy lo hacía con papá, cuando se despedían. Están muy enamorados, papá le ha dado un abrazo muy grande y le ha dicho que la quiere mucho. Hoy parece que se oyen más los aviones que otros días. Antes de que se me olvide, voy a decirle a mamá que coja cerillas y alguna vela. El otro día apenas se veía y casi nos caemos al bajar por unas escaleras estrechas y viejas. Cuando se lo digo mamá me abraza, y me sonríe, pero no parece contenta.