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Mala compañía
La conocí en invierno. En los días cortos, ausentes de sol y golondrinas. Me acompañaba durante horas, junto a la chimenea,o en las gélidas noche de insomnio. Estaba presente en mis proyectos de futuro e incluso condicionaba el modo en que recordaba el pasado. La sentía tan dentro de mí,que pensé que había venido para quedarse. Pero los días se hicieron mas largos, y el sol silenció el crepitar del fuego. Un amanecer de trinos auyentó el inquietante murmullo del viento en los cristales,y sentí como me abandonaba. La dejé marchar, despacio, sin echarla de menos. Y cuando regrese el frío, espero que la nieve borre sus huellas y no encuentre el camino de vuelta. Creo que la tristeza, se fué de mi vida, cuando no pudo competir con mi sonrisa.