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Más rezagado que romántico
Adolfo Gustavo Méyer fue el primer sorprendido con el éxito literario de su novela “Más de rimas que de leyendas”. Quién iba a pensar que en una época en la que atesorar un trabajo se aproximaba al idilio, fuera a triunfar una biografía repleta de artimañas para escaquearse del puesto de producción. Muchos conocidos, el editor y alguna señora mayor de esas que se ven obligadas a expresar sus opiniones en la calle le animaron a volver a escribir. Pero Adolfo, como buen experto en la evasión del esfuerzo, conocedor de la dedicación que le había supuesto su anterior obra, se vio obligado a desistir. Se llegó a plantear la escritura de “Más de rimas que de leyendas”, pero aceptó que era más rezagado que romántico y que no tenía material del que sacar inspiración por la pereza que le había supuesto en cada ocasión iniciar una conversación para tratar de cautivar a alguien.