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La verdad
A través de los cristales de la ventana, miro fuera. Nieva. El muñeco de nieve no está en el jardín y alguien llama a la puerta. Abro y es el muñeco. Me dice que lo deje entrar; que tiene mucho frío. Le digo que lo siento, que no puede ser, pero no entiende por qué, si es como de la familia. Le digo que los niños disfrutan al verlo ahí, en el jardín, y se pone triste, pero da media vuelta y vuelve a su lugar. No me gusta mentir, pero prefiero no decirle la verdad. Lo que le ocurriría si llegara a acercarse a la chimenea.