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La espera
Días ya llevo sin saber de ti. Lo inexorable de tu partida ya ha hecho que mi corazón se congele de tanto esperar. Un vacío inmenso se apodera de mí, sin ser llenado hasta el final. Cómo extraño tus besos, dulce condena que embriaga mi alma, la mata y envenena. La nieve sigue cayendo y yo, frente a la chimenea te espero sentado, leyendo como es de costumbre. El frío apaga mi alma, mientras yo tratando de resurgir, sigo cayendo en un abismo fantasmal, del que creo nunca podré salir.