signoeditoresliteratura.es
La inspiración
El conocidísimo escritor Lawrens se despidió de su mujer embarazada y salió de casa con una maleta. La celebridad viajó por medio mundo haciendo escala en América y recorriendo la otra mitad de regreso a casa; habló con vagabundos, prostitutas, aventureros, gobernadores y reyes. Nada. No encontraba ningún tema sobre el que escribir. La imaginación que antaño le asaltaba en los momentos más inesperados le había abandonado ahora, justo cuando, llegara a la hora que llegara, habría sido bien recibida. Desesperanzado, regresó a su ciudad, solo pensaba en ver de nuevo a su mujer, tal vez ella, tras dos años de separación, volviera a inspirarle como cuando se conocieron. Cuando entró en su casa, los criados bajaron la mirada y ella no salió a recibirle. Sobre su escritorio encontró una nota, una cita de Rilke “ si tu vida cotidiana te parece pobre (...) di que no eres lo bastante poeta”. El escritor se sonrió orgulloso, era él el que citaba a la gente, ¿qué sabría su mujer de poetas? En la puerta del despacho, un niño rubio lo miraba fijamente.- ¿eres tú mi papá? Ella se había ido. Pocos meses después, en la tertulia dominical del Café Estación, alguien mencionó al taciturno Lawrens; nadie sabía por qué había dejado de asistir, él, tan amigo de halagos; se comentaba también su último poema, lo había publicado, curiosamente, en un periódico de poca tirada – el que solía leer ella-. -¿Cómo se titula el poema?- Preguntó un joven principiante. - Perdóname- le contestaron.