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Fragilidad
Guerra era muy revoltosa, así que su padre le regaló una muñeca. Era una muñeca muy bonita, de porcelana. —La llamaré Paz —dijo Guerra. Jugaba con ella a todas horas, pero un día se le cayó al suelo y se rompió. El alboroto, pataleo y llanto de Guerra fue enorme. Entonces su padre lo comprendió. La Paz era muy frágil, y cuando se rompió, la Guerra estalló.