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Cuánto pesa el alma enamorada
Si el amor verdadero tuviese alma, sería un alma compartida entre tu cuerpo y el mío, entre tus ojos y los míos, entre tu carne y mi carne. Si esos 21 gramos que pesa el alma de la persona amada cuando exhala su último aliento fuesen míos, los asiría con tal fuerza que no irías a morar a otra parte que no fuera mi pecho. Para tenerte tan cerca que me quemaras y me dolieras de tanto amarte. No quiero otros brazos que los tuyos, ni otra boca, ni otro rostro que no sea el que adornan tus ojos y tus labios que me besan con la fruición con la que un niño come cuando tiene hambre, sin mesura, sin condiciones y salvajemente sincera. No quiero otras manos que acaricien mi rostro, centímetro a centímetro, y bajen hacia mi cintura pasando por mi pecho, esa morada que es el almohadón de Dios para descansar del pesar y del dolor. Porque todo lo que quiero lo quiero a lo grande y todo lo que deseo lo deseo al por mayor. Tu alma es mía, la mía, es tuya. Porque te quiero y tú me quieres, ya estamos condenados a morar por este mundo como almas gemelas que se buscaron y, por fin, se han encontrado en el camino.