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Ceniza
Un día se me hizo de noche; de papel se me hizo sin querer. Se me pegó al cuello, trastornó el detalle y lo convirtió en el mundo que me invadió ese día. Se me hizo alegría, se volvió futuro aquel día. Se volvió pasado y explotó. A pedazos emprendí la búsqueda del mejor abrazo; lo encontré. Cuando fui estridente melodía deseé unos labios y derroté los míos. No habían dejado de sangrar, fueron esclavos de su propia agonía, el trasto más grande de mi vida. Fueron prepotentes y dolorosamente sinceros, fueron ceniza de tanto deseo. La besé.