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Carta de un moribundo
A ti miedo te escribo ahora en mi lecho de muerte, a ti que muy a mi pesar has sido inseparable compañero de camino, que perturbaste mis sueños en mis noches de niño y que frenaste mis pensamientos en mis tardes de amante; a ti que sin duda salvaste mi vida al pisar el freno en mis noches de conductor ebrio y me diste cordura en los momentos difíciles para recordar que el cementerio está lleno de hombres valientes; a ti miedo que me has acompañado en mis mejores momentos para teñir de dudas la creciente ilusión, ahora miedo te pido que en mis últimos momentos abandones mi alma y me dejes partir como el valiente que jamás fui, que vueles de mi como ave huidiza y dejes que la muerte me encuentre tranquilo, con mi cara sonriente, mi corazón sereno, mi mente despejada, y mi alma en paz.