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Ausencia
Cuando estabas a mi lado lo hacía de manera sutil y silenciosa, se instalaba entre nosotros y no podía notarla, era habilidosa en su sigilo, ahora que ya no estás ha ocupado tu espacio con toda la osadía posible, a veces comienza a estirarse y se agranda tanto, que me obliga a aferrarme con fuerza para no caer, otras sin embargo, se aproxima lentamente hasta llegar a envolverme con sus largos brazos, me susurra al oído, me agarra suavemente aunque con fuerza, hasta llegar a la asfixia. Como cada noche tu ausencia viene a visitarme para ocupar tu lado de la cama, y como cada noche me encuentra sola y desarmada, así que, oponiendo poca o ninguna resistencia, me dejo vencer.