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Amor de conveniencia
Es un tipo inteligente, pero dulce. Feroz, pero gourmet. Suave, pero algo irascible. Antes de irnos a vivir juntos nos habíamos encontrado varias veces por el barrio. Hacíamos como que no nos veíamos, pero más de una vez le sorprendí mirándome de reojo, llegué a creer que me sonreía. Hasta que un día me rozó como sin querer cuando salía de comprar el pan, y desde entonces no nos separamos. No es muy alto, tiene el pelo negro y un gran bigote plateado. Ya no puedo dormir si no está a mi lado. Aunque creo que no le gusta mucho, le llamo petisú. Y él…, bueno, él no me llama nada, prácticamente no me habla. Solo a veces, cuando está triste, maúlla.