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Donde muerde uno, muerden dos
Tras de la muerte de Max me tomó un buen tiempo decidirme por adoptar otra mascota. Los siguientes tres meses Momo (gato) y Botas (gata), me hicieron compañía y trataron de llenar ese vacío que no lo llenaba ni con unos Snickers. Eventualmente se me pasó y decidí adoptar a Bider, un Cocker Spa