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AN INFINITE GIRL

@vrt1956-blog

#YOLO°-° | Quiero que me acompañe para siempre el arrebato ←| -Colombia

Soy Nicol y tengo ansiedad.

Para mí la ansiedad es como un monstruo hecho de miedos, que yo liberé un día. No sé cómo lo liberé, pero hubo una especie de terremoto psicológico en mi persona, estalló en mi cabeza, y desde ese momento no ha dejado de vivir ahí. Aunque a veces pareciera que se va, en realidad sólo duerme, y cuando vuelve, lo hace con fuerza. Cada despertar es un nuevo remezón, y cada remezón me deja más débil .

Sin darme cuenta lo he alimentado, con cada pequeño miedo e inseguridad, y ha llegado a ser tan grande, y tan astuto, que tiene el poder de dominarme, y de hacerme ver las cosas a su manera. También tiene el poder de controlar mis sentidos, mis sensaciones y mi cuerpo, específicamente mi estómago.

Me susurra constantemente nuevos peligros y miedos al oído, y aunque a veces logro ignorarlo, la mayoría del tiempo estoy luchando contra él. Ha sido la lucha más agotadora de mi vida. Mentalmente agotadora, y a veces lo dejo ganar, cuando siento que no tengo fuerzas.

Cuando aún esto no me pasaba, yo no podía entender a aquellos que se asustaban al sentir latir el corazón más rápido, o no podían hablar por un ataque de pánico, y cuando esos sentimientos en mí se hicieron cotidianos, supe que existen sensaciones que no le deseo a nadie.

El monstruo en mi cabeza quiere que yo viva en un mundo pequeño, en el que me siento segura, y en donde siempre pasan las mismas cosas. Con cada nuevo estímulo o situación la bestia se despierta y me hace sufrir, y lamentablemente yo aprovecho de alimentarla.

El cambio me aterroriza, al igual que los eventos que no controlo, pero sé muy bien que si no cambio, no crezco, y si no crezco, voy a vivir en un mundo pequeñito por siempre sin poder cumplir mis sueños.

Yo elegí desafiarlo y hacer las cosas que me dan miedo, aunque en la otra

mano está mi mundo pequeño y mi comodidad, pero si hay algo que sé, es que no nacimos para estar cómodos, sino para cambiar y movernos, para hacer las cosas que incluso nos asustan, porque comodidad no siempre es sinónimo de felicidad. Puede que me cueste el doble o el triple que a un ser humano normal, pero lo haré igual.

Está bien tener 16 y nunca haber besado.  No hay nada de malo contigo si no te graduaste de la Universidad a los 22. No hay que estar casado y con hijos a los 25.  No eres un fracaso porque a los 35 no tienes el trabajo soñado.

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Excelente post.

Estaba loca: su tristeza no era de este mundo, a veces estallaba a reír cuando me lloraba sus penas y solía enredarse el pelo cuando le iba bien.   Se pintaba los labios antes de dormir: ‘quiero estar guapa para mis sueños’, me decía. Luego se levantaba con el rímel corriéndose en sus ojeras, como en mis mejores fantasías, y me preguntaba la diferencia entre una nube y una ola.   Yo la observaba en silencio -un silencio consciente, pues ella era una de esas mujeres que te hacen saberte derrotado antes de intentarlo-, como si tratara de vencerla sin palabras, como si esa fuera la única forma. Ilusa.   En ocasiones todo lo que hay más allá de alguien es superfluo y todo lo que hay dentro de uno es redundante. No lo sé, le hubiera repetido un millón de veces por segundo que era más guapa que un pájaro sobrevolando el mar y que sabía más dulce que la caricia de un padre, pero ella estaba loca, loca como un silencio en medio de una escala, y solo me besaba cuando me callaba. Maldita zorra.   Solía decir que los peces eran gaviotas sin alas y era imposible tocarla sin que gritara. Yo lo disfrutaba: era un instrumento delicioso.   Cuando le decía que amaba su libertad se desnudaba y subía las escaleras del portal sin ropa mientras me decía que echaba de menos a su madre.   Cuando tenía miedo se ponía el abrigo y se miraba al espejo, entonces se reía de mí y se le pasaba.   Cuando tenía hambre me acariciaba el pelo y me leía un libro hasta que me quedaba dormida. No sé qué hacía ella después, pero cuando me levantaba ella seguía ahí y mi pelo estaba lleno de flores.   Un día se fue diciendo algo que no entendí, supongo que por eso empecé a escribir. Me dijo: no me estoy yendo, solo soy un fantasma de todo lo que nunca tendrás. Maldita zorra. Maldita zorra loca. Estaba loca, joder, estaba loca.   Tenía en su cabeza una locura preciosa.   ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Elvira Sastre (via inviernosrotos)