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Sacar belleza de este caos es virtud.

@vomitando-tus-ilusiones-blog

Al fin he descubierto el verdadero nombre del insomnio. Pasan los siglos como mansos bueyes, los acontecimientos como caballos con la crin dura por la velocidad. Pasan las canas en una multiplicación sistemática y clandestina. Pasa mi padre hacia donde le aguarda el suyo. Pasan todos cuantos conozco, todos aquellos que amo. Pasa la especie, donde habito. Pasa todo en silencio. Somos los lentos forajidos que inventamos los mitos, las religiones y la historia, el lenguaje y las drogas y el amor, únicamente porque sabemos que vamos a morir. Ahora sé que un abrazo lleva al fondo un pequeño violín de espanto, una matriz de desconcierto. Y en la alta noche, a unos pasos de los antiguos y a unos pasos de nuestros futuros arqueólogos, nos sentamos sobre las mantas, ateridos de perplejidad y de emoción. Y algo gigante y cósmico nos acaricia un poco nuestra cabeza ebria, antes de que tengamos tiempo de llegar, como locos, al interruptor de la luz.

Felix Grande. Inmortal sonata de la muerte (fragmento)

1000 sobre 100

¿Qué eres? ─Me pregunté en poesía─. Eres el placer de mi ser en paz. Eres la rima con anestesia y el aroma que respiro voraz.

También eres locura, mi amor; el infierno en llamas, en verdad; las nubes con lluvia a mi favor, la voz susurrando ─felicidad─.

Eres química, quimio, encanto, física atómica violenta, atracción cuando brindas tu manto, corazón latiendo si sustentas. El mundo es nada, eres todo, palabra escrita al pensarte, pensamiento genio escribiendo, vista eterna que forma arte.

Eres el son de este corazón, la sangre que recorre mis venas, el ritmo de la mas bella canción, la voz que colma mis penas.

El vicio no es droga, eres tú; divinidad hecha humana, el fuerte motor de mi ímpetu, la escritura que obsesiona.

Eres la musa, mi inspiración; el puente que une dos caminos, la sensación de esta, tu versión; red social que nos unió a los dos.

¿Cuerpo perfecto? ─¡Tu si lo eres!─ Hablan de arte, no te conocen; el orgullo para los mas fieles; en un jardín, flores que florecen.

Eres la duda con seguridad, la cara oscura de la luna; también la que brilla, la realidad; otra dimensión con la fortuna.

Nací para ti, eres mi vida. Te convertiste en supremacía, sin duda la mejor bienvenida, quien renació toda mi alegría.

Eres riqueza en sentimientos, eres la cura de mis penumbras. Eres la obra de mis momentos y, el sol que alumbra mis sombras.

También, el trazo del mejor pintor; el sentido para seguir vivo, la poesía de tu loco escritor, el encanto de estar cautivo.

Eres mi único complemento, el logro que me enorgullece, un beso que roba el aliento, un abrazo que me estremece.

El abrigo que colma mi frío, la brisa que sacia si hay calor, la base que me mantiene recio, el cielo estrellado en amor.

Eres el “tic, tac”; todo mi tiempo, plano de mi edificación. Diría que, mi mejor pasatiempo: una metáfora de adicción.

Una mirada muy irradiante, la complicidad de mi espera, el camino de tu caminante, fuegos artificiales de fiera.

Eres la fuga de mi pensarte, la filosofía de mis ideales, la ciencia existente del arte, el ego para quien tiene planes.

El “siempre” que quiero a mi lado. El “nunca” que jamas voy a querer. Un viaje mas que esperanzado, un misterio que quiero conocer.

Eres la tinta del bolígrafo: a quien le escribo estas rimas. Las palabras para un párrafo; la felicidad en mis lagrimas.

Una estrella fugaz intensa, el extenso mar en mi memoria, el adjetivo como defensa para esta increíble historia.

Eres la inspiración del sabio, la razón de cada sentimiento, la locura para un bohemio, la cordura de lo que sustento.

Delicado rostro a mis ojos, bello paisaje y eternidad, ladrona de aliento y besos, el intento del fracaso, piedad.

Eres color en la opacidad, una fotografía en verso, compañía si encuentro soledad, el mejor sitio del universo.

Un acto sexual, sin tener sexo; amor en su mas pura esencia, energía amorosa; anexo: valores para cada sustancia.

¿Qué eres? ─pregunté al espejo─. Eres en nuestro mundo: armonía. Eres un ser pero sin complejos. Eres mi vida, mi todo y mía. ─Andy. (si tan sólo un verso te ha gustado, no dudes en rebloguear).

Lo que leerá acontinuación no es la típica historia, tampoco una historia basada en un hecho real, es solo una historia de dos personas que existen o existieron. Un mundo paralelo podríamos decir, otra dimensión de ellos, quizás se conozcan desde siempre o quizás nunca lo harán. Desperté queriendo volver a dormir, ni la más mínima energía sentía mi cuerpo, como si tuviera dos sacos con cemento encima de mis hombros. Me levanté, me duché, me vestí con una ropa que hace tiempo no usaba, así era todos los días, pero éste fue distinto. Salí a la calle con mi mochila, no sabía donde iba, solo caminé con un cigarro en la mano observando el cielo que se encontraba nublado. Llegué al terminal y tomé un bus y viajé donde el bus llegara, solo compré el boleto y no miré nada, subí y ahí estaba... viajando, observando los paisajes que me alejaban de mis raíces. Llegué a Valparaíso, no fue un viaje muy largo, solo me tomó 1 hora y media. Caminé fuera del terminal, no sabía donde ir, solo caminé y ahí lo vi, era extraño me parecía conocido, como si lo hubiese visto antes, un chico de pelo alborotado y ojos de agua quizás, no me fijé. Seguí mi camino, tenía que pasar junto a él ya que nos encontrábamos a unos metros de distancia. Al pasar éste me observó con la misma cara que lo miré yo por primera vez, como queriendo decir: "¿te conozco?", "¿nos conocemos?", yo solo lo miré 1 segundo y seguí mi camino, intenté mirarlo como miraría a cualquier persona en la calle, sin embargo al darme vuelta éste ya no estaba, simplemente desapareció mientras yo seguía pensando si acaso alguna vez lo vi. Tomé un taxi camino a Viña del mar, le dije que me dejara en la playa, amo la playa. Al bajarme llegó a mi una brisa de desintoxicación, me limpio y los sacos de cemento que sentía en mis hombros... desaparecieron. Caminaba por la arena mirando hacia el mar, viendo esos caballos corriendo hacia mí mientras se desvanecían al llegar a mis pies descalzos y blancos, eran feroces y a la vez sumisos, eran la completa libertad. Pero sentí una mirada que hizo que girara hacia atrás, era él de nuevo, el chico. Quedé totalmente impactada al notar que estaba ahí observándome, tengo que decir que sentí hasta miedo de que fuese un psicópata. Inmóvil, así estábamos, mirándonos sin decir nada, ni siquiera hicimos un gesto, nada, solo mi corazón latía rápido y el de él por la expresión de su rostro estaba totalmente calmado, como si mirara a una conocida. Bajé la vista después de los minutos, volví a mirar y de nuevo éste desapareció. Comencé a pensar que alucinada, que era un personaje que había creado mi imaginación por la soledad que sentía, ¿pero por qué creía conocerlo?. Me fui de la playa y me senté en una banca pensando en éste gran enigma propio de mi mente. De reojo vi que alguien se sentó al lado mío, vi unos zapatos y pantalones negros, era un hombre, estaba mascando chicle mientras leía el diario, yo seguí sentada ahí y no le di mayor importancia hasta que dijo una frase que me llamó la atención: "Los fantasmas no existen, ellos habitan en nuestra mente, ellos hacen de nosotros unos esclavos". Yo solo escuché, ni siquiera lo miré, hice como si no me importara. Levanté mi vista hacia los estacionamientos y estaba él de nuevo, el chico. Pensé de inmediato en pararme e ir a hablarle pero... ¿qué podría decirle?, luego pensé en la frase del señor que se fue después de terminar su frase y me levanté y fui directo hacia él. El chico estaba esperándome, como si supiese que me iba a acercar a él, apenas llegué me tomó de la cara y me dijo: "¿acaso no me recuerdas?", yo lo miré impactada y le dije: No, sé que te conozco de alguna parte pero no sé quien eres, pensé que estaba totalmente loca pero tu también lo notaste", le dije, como si sus palabras fuesen un consuelo. Me miró con calma, sereno como si hubiese escuchado una confesión salir de mis labios, me dio la mano y caminamos hacia un paradero, no sé el por qué pero lo acepté, me sentí protegida. Nos sentamos y al momento de sentarnos llega un auto negro con un hombre de barba, canoso, de aspecto bondadoso, era el chofer, él solo me miró a mi. Subimos al auto, el chofer me hizo una pregunta que me dejó atónita, "¿Usted mijita hasta cuándo va a seguir enamorada?", no sabía que responder ya que no lo estaba, solo le dije: "¿disculpe?", me miró por el espejo retrovisor con pena -eso pues mijita, hace años que ya pasó, se terminará muriendo y su alma lo seguirá amando-, no sabía que decir... solo le pedí que me explicara de qué estaba hablando. Entonces comenzó a contarme con un tono de tristeza y un tanto incómodo -Usted llegó hace 3 años aquí porque su novio se suicidó, se conocían desde pequeños y eran mejores amigos, después se volvieron novios, eso me contaba siempre usted en el jardín cuando la sacaban a tomar aire los enfermeros-. En ese momento me quise bajar de inmediato, comencé a recordar todo, él era el chofer del hospital psiquiátrico donde estaba internada pero no me acordaba de nada más, de verdad estoy loca, todo estaba en mi cabeza. - Siempre se escapa-, interrumpió, -Quedó tan mal después de su muerte que se olvidó hasta de usted misma, siempre hace ésto, uno le cuenta, recuerda y luego vuelve a olvidar, como si su cerebro no quisiera escuchar la verdad, de lo único que no se olvidó fue de que siempre fumaban juntos, viajaban e iban a la playa donde se dieron su primer beso, eso usted nunca lo ha olvidado y cada vez que se escapa siempre sé donde encontrarla porque una vez usted me dijo: "si me tuviese que escapar para sentirme libre me escaparía ahí, donde sus labios encontraron los míos por primera vez"-.