Cuentos modernos.
Solías ser la princesa olvidada
De la que nadie se enamoraba
Pues muchos tu torre contemplaban
Algunos incluso se paraban
Pero nadie se atrevió a escalarla.
Deseosa esperabas
con el corazón en la palma
a un príncipe que te rescatara…
Deje ya de creer en esos cuentos
Que para mi son solo recuerdos
que alejan la inocencia
de su más pura esencia.
Esos encantadores príncipes
no eran más que farsantes:
amaban a la dama por su belleza
no por lo arrolladora que resultaba su presencia,
anhelaban sus curvas, su cuerpo
sus riquezas, su reino…
Pero no eran capaces de mover ni un dedo
Se valían de promesas vacías y besos
para despertar algún sentimiento.
Qué fácil conseguían amor
de alguien que desesperada buscaba afecto
y cualquier gesto era suficiente para calarle hasta los huesos.
No lo veo diferente ahora,
te cortejan antes de llevarte al lecho
y al llegar el alba huyen lejos,
te susurran al oído su afecto
y al darte la vuelta
desaparecen sin dejar huella,
te prometen el cielo
y al tiempo te enseñan un cupón de vuelo en descuento.
Cuan bajo a caído el romanticismo,
Cuan alto se ha vuelto el propio hedonismo
Que pena de realidad amorosa nos espera
a aquellos que crecimos viendo películas de princesas…




