Quiero teñirme el pelo y cortarlo y entrenar obsesivamente y ordenar 38482 ropas nuevas y mudarme y viajar a otro país y emborracharme y gritar en medio de un amplio campo y besarme con extraños y fumar tanto que empiezo tosiendo mis pulmones.
Cuanto te gusta una persona y ese “gustar” va mucho más allá del fisico, oh cariño mio, estas jodido. Muy jodido.
Yo si creo en Dios, creo en mi Dios.
Uno justo y razonable
Que este a favor del aborto
Que no sea homofobico
Que sea feminista a mas no poder
Que sea pro-pibas
Que considere como correcto un estado laico
Que tenga empatía
Y que grite “NO SE VAN A CAER, LO VAMOS A TIRAR”
Y, por que no, con una mujer al mando💚💜
Mi papá es el mejor del mundo en hacerme sentir mierda.
“Con el tiempo he aprendido que mis problemas son solo míos, y que si necesito un hombro para llorar, tengo dos.”
—
(via bohemiofilosofico)
es re feo vivir comparándote con los demás, sentir que nunca vas a ser suficiente para vos ni para nadie
“Sabes que algo se rompió cuando sientes que estas molestando a la persona con la que siempre podías ser tu”
Diario Dennis Deimy
No me enojo, no me río, no me pongo triste, no siento nada. Es como si estuviera en pausa y se siente tan nada.
Me hiciste falta. No quiero decírtelo, pero aquí te lo escribo, por si el destino quiere que lo leas.
Intercambio.
Te fuiste. Yo te creí cuando me prometiste que te ibas a quedar, igual te fuiste. Me quedaron algunas cosas sin decirte, y ya no tiene sentido que te las diga, porque no estás. Debería escribirlas en un papel, y después prenderlo fuego. Una vez escuhé que las palabras que se queman, ya no duelen tanto. Lástima, cuando te fuiste, te llevaste mis ganas de escribir. Cosa curiosa, yo escribo más y mejor cuando estoy triste. Pero esta vez no. Creo que fuiste la primera persona que amé. En un futuro le voy a decir a alguien: Una vez quise tanto a una persona que me robó las ganas de escribir y no la denuncié en ningún lado.
Me hubiera gustado que me robaras el desorden, sin onfender. Mi casa es cada día más una cosa que una casa. No duermo mucho pero cuando lo hago no me quiero despertar. No tengo ganas de levantarme y esquivar esos infinitos montones de objetos, papeles y ropa, que desparramó alguna parte de mi que yo no considero mi persona. ¿Alguna vez te pasó de no reconocerte?.
Mi mamá dice que tengo los ojos tristes, y que no le gusta verme con los ojos así. A mi tampoco me gustan mis ojos tristes, mamá. Tampoco me gustan mis rodillas, que no están tristes, por suerte (o eso creo). No me gustan porque se achuecan, pero las tengo así y no me quejo. Y así tengo los ojos, tristes, y me los banco. Yo no te sé mentir la mirada. Mi mamá sí sabe mentir y yo sospecho que en parte por eso me reta los ojos. Como si sus palabras escondieran: ¡Ay, nena! Todos estamos tristes, pero hay que aprender a disimular.
Te fuiste. Yo te creí cuando me prometiste que te ibas a quedar, igual te fuiste. Te envidio en el fondo. ¿Sabés la cantidad de veces que me quise ir de mi? Ojalá pudiera. Ojalá pudiera ahora.
Mi profesor de guitarra dice que soy buena con la música, y todas las semanas me pregunta ¿practicaste? y yo le digo obvio, y omito el “para no pensar en otra cosa, para no pensar”. Me duelen los dedos de practicar guitarra, me duelen casi tanto como escuchar el único audio que guardé tuyo. Yo sé que tengo que borrarlo, pero no puedo, porque tiene tu risa y seis palabras que juntas forman una oración tan hermosa que me dan ganas de irte a buscar corriendo para gritarte en la cara que nunca te las voy a devolver, así no se las podés decir a nadie nunca más. Vos también tenés palabras mías que no le voy a poder decir a nadie nunca más, y me parece injusto, pero te perdono. Te perdono, también, que no te importe.
Te fuiste. Yo te creí cuando me prometiste que te ibas a quedar, igual te fuiste. Mi analista dice que está de acuerdo con que te hayas ido. Él siempre está de acuerdo con las decisiones que otros toman, y me cuestiona las mías. Creo que debería empezar a decirle a todos los que conozco: Le debés plata a mi analista, en mis sesiones te da la razón a vos.
Te extraño. Y me extraño un montón a mi, antes de vos. Devolveme las ganas de escribir, amor. Te doy a cambio tu risa y las seis palabras. Devolveme las ganas de vivir, amor. Tomá tu risa, usala un montón. Las seis palabras guardalas para cuando conozcas a alguien que te dé unas ganas de quedarte que no entren en el mundo: “Te quiero, idiota, me hacés feliz”.
Y quedamos a mano.
-Magalí Tajes.
Sueños vacíos,
Personas vacías.
Condenados a vivir con la soledad,
en las noches frías de insomnio poder llorar,
Y no poder, porque ya no tienes sentimientos,
No tienes esperanzas, no tienes sueños.
- José



