Me dijo que preguntaste por mí, sinceramente cuando ella pronuncio tu nombre no pensé en ti, no, no es que no te recordara, es solo que jamás supe que habías vuelto, tarde unos instantes para entender que hablaba de ti, me contó que habías cumplido tu sueño de ser cirujano, que te habías casado pero a los pocos años te divorciaste, me hizo sentir molesta cuando mencionó que probablemente "ella" se había dado cuenta que seguías siendo un bicho raro, un ratón de biblioteca, que no te gustaban las fiestas, ni beber, me sorprendió que me diera tantos detalles sin yo preguntárselos, dijo que no tenías hijos y que ahora te habías enfocado en el trabajo, que estarías por un tiempo aquí ya que tu abuela había fallecido y tu madre se quedó completamente sola, recordé lo unidos que eran, siempre me pareció increíble que fueras tan amoroso con ella. Ceci no paraba de parlotear dando detalles de tu vida como si hablara de una celebridad y ella fuera la encargada de contarle al mundo tu autobiografía no autorizada, yo solo sonreía en silencio pero los recuerdos comenzaron a inundar mi mente arrollando todo a su paso, nos vi nuevamente en aquella biblioteca, platicábamos de cómo tu perra le había robado las pantuflas a tu abuelo y que por intentar correr tras ella se resbaló y cayó a la piscina ¿Te acuerdas? Ese día nos echaron de la biblioteca por que reíamos fuertísimo, inevitablemente vino a mi mente el sabor de aquellos chocolates que comíamos juntos, esos con forma de ranitas o los deliciosos sándwiches que tu abu preparaba para nosotros, recordé tantas cosas, el aroma de tu cabello y el caos que era cuando intentabas acomodarlo, el negro profundo de tus ojos, tu piel color marfil y el rosa de tus labios, esa sonrisa torcida que esbozabas cuando algo te parecía curioso, lo tímido que eras cuando hablabas conmigo, tu voz profunda y la manera tan peculiar de pronunciar mi nombre, recordé todos los lunares y pecas que tenías en la cara, cuello y brazos, me salto el corazón cuando en mi mente apareció aquel día en el que te armaste de valor y tocaste mi mano a modo de juego pero como no la soltaste durante todo el descanso, estabas rojísimo y no parabas de sonreír. ¡Oh éramos unos niños! Unos niños jugando al amor, también recordé la última vez que te vi, sonreías pero estabas triste, tus padres se iban a divorciar, no hablaste mucho de eso pero tus ojos no brillaban como siempre, yo saldría de vacaciones con mis padres así que no te vería durante el verano, nos despedimos con un largo abrazo y un te extrañare a morir que parecía más una promesa. Como olvidar el primer día de clases después de lo que me pareció una eternidad sin verte, estaba ansiosa y te esperé en la puerta de la escuela hasta que tocaron el timbre para entrar a clases pero tú no llegaste, me fui al salón sin muchas ganas, fue entonces cuando Enrique me entregó tu nota -Sabes, la guarde por mucho tiempo- comenzabas agradeciéndome, por los momentos inolvidables que pasamos juntos, por las risas, decías que conmigo no tenías miedo de ser tú, que te sentías real a mi lado, me pedías que no dejara de leer y que no intentara ser "normal" por que perder mi autenticidad sería negarme a mi misma, asegurabas que nunca me olvidarías y que me ibas a llevar en tu corazón por siempre, escribiste que aunque no era apropiado por que solo éramos "amigos" tenías que confesarme que estabas enamorado de mí y que lo único que lamentabas era no haber sido más valiente para aceptarlo a tiempo... tú habías regresado a tu amada Costa Rica con tu padre. Así fue como ese día, con solo 17 años entendí lo que se sentía tener el corazón roto. Y ahora, qué increíblemente estúpido suena a esta edad hablar de amor, sin embargo aquí estoy, a las 3:55 am preguntándome qué pasaría si me decidiera a marcar al número que me dio en un papelito, ese que con tu inconfundible caligrafía anuncia: Te extrañe a morir, seguido de tu número telefónico, ese pequeño trozo de papel palpita en mi mano, quemando más que un tizón ardiente y no dejo de preguntarme ¿Que pasaría ahora si nos volvemos a encontrar?