Aquel día cuando salí del consultorio del médico me invadieron tantos recuerdos, esas escenas de mi vida en las que solo pensaba en querer descansar, querer dejar de respirar el aire intoxicado de una casa destruida desde que nací, solo dejarme ir y terminar con el dolor que sentía mi corazón. Fueron incontables veces en las que le pedí al cielo con lágrimas recorriendo mis mejillas y el alma rota que simplemente me llevara.
Ahora solo puedo pensar que quizás lo pedí tantas veces que esa es la razón por la que llegaría a tener una enfermedad con alto riesgo de llegar a matarme en poco o largo tiempo, pero con sufrimiento de por medio.
¿Cómo les digo a las personas que me aman que no quiero ningún tratamiento? Que estoy cansada de vivir, que no podría luchar con mi cuerpo y mucho menos contra los atacanques que invaden mi sangre y no dejan respirar a mi corazón.
No quiero más inyecciones, no quiero más estudios, no quiero saber más.
Si pierdo la batalla contra mi salud mental
Hay días que no fueron tan malos, estar viva fue casi divertido, me enamoré más veces de lo necesario, amé con todo mi corazón, vi muchos arcoiris y muchas flores de diferentes colores, descubrí que mi color favorito es el verde y que mi flor favorita son los tulipanes, lloré con series y películas, disfruté las noches oscuras fuera de casa, con o sin alcohol en la mano, bailé, canté, creo que una gran parte de mi vida no fue tan mala si lo veo desde este punto, pero, luego de enamorarme vomité todos mis sentimientos arrodillada en el baño pidiendo ya no sentir más el vacío que me dejaron, cuándo amé con todo mi corazón solo lo volvieron pequeños pedazos, y recogerlos era como tratar de tocar vidrio y me corté las manos más de una vez tratando de reparar lo que otros rompieron, cada arcoiris que vi llegaba a su final y nubes grises llegaban a cubrir el paisaje, cada flor que descubrí tenía espinas, y me pinchaba los dedos cada que intentaba tomar una, el verde también es el color favorito de mi papá quién prefirió a una joven de veintidós años antes que a su pequeña de once, los tulipanes son por una película dónde el ser amado muere al final, las series y películas que vi solo alimentaban mis ganas de hacer cosas incorrectas, la mayoría de noches oscuras las viví sola, ya que mi madre prefería estar en el trabajo que estar con su pequeña, siempre fue así, el alcohol solo agravó mis problemas aunque por momentos me hiciera parecer que todo iba a estar bien, canté lo más fuerte posible para que mi hermana no escuchara a mis padres golpeandose en la sala junto a nuestra habitación, bailé con muchos hombres para sentirme deseada y querida por alguien, así fiera un desconocido, creo que una gran parte de mi vida fue bastante mala desde este punto.
Cuándo un día no esté quiero que recuerden lo bueno, las risas compartidas, los viajes en carretera, las graduaciones, los días de playa y los cumpleaños, todo lo que siempre me dió aunque sea 5 minutos de felicidad.
No quiero que recuerden las cosas malas, y no quiero que mis padres me vean en el ataúd, ni mis amigos, quiero que me recuerden como la chica sonriente del cabello de colores, que me recuerden "feliz".
Lamento mucho, mamá, el decepcionarte, pero no es tu culpa.
Lo siento, papá, por dejarte solo, no fue mi intención.
A mis amigos, los quise con el alma, perdón por no aceptar sus salidas, por ser tan distante, no podía evitarlo.
A mis amores, les di todo de mí, amen como amé yo.
No quiero irme, tengo miedo, pero más miedo me da seguir aquí, encerrada con mis pensamientos, sola, agotada, triste.
Nunca fui feliz. Pero muchas veces estuve estable gracias a su compañía.
Me hubiese gustado ver la persona en la que me iba a convertir a los 28 años. Me hubiese gustado formar la familia que siempre quise, una amada y feliz.
No puedo continuar, este es el fin del juego para mí.
Si pierdo la batalla, quiero que sepan, que mi vida fue un poco menos miserable gracias a ustedes.
No quiero ser propiedad de nadie, no quiero perder mi individualidad y eso no quiere decir que no me voy a comprometer con lo nuestro, quiero que estes a mi lado porque así lo quieres tú también y no por el “deber ser” que otorga una etiqueta. Yo no necesito de un reconocimiento social, para quererte y formalizar lo que tengo contigo.
-odisea.
Para Freud los sueños eran deseos reprimidos, que se representaban a través de sueños.
Donde te expliquen las cosas para no sobrepensar ahí es.
Nota: No idealicen a nadie antes de llegar a conocer a fondo a esa persona.
LostGirl
Lo estuve llamando toda la vida,
pero nunca atendió.
te di mi versión más bonita, la que tenía escondida hace tiempo, y aún así no logré ser suficiente





