27/08/18
Pasaron algunos meses, hace tiempo no retomaba el escribir pues creí que ya no sería buena en ese aspecto, se fueron mis ganas, aunque debería existir un millón de motivos para escribir, en cualquier situación sea cual sea él sentimiento. Creo que no me considere nunca buena y si lo hago es únicamente para mi, ahí es cuando me gusta porque lo tomo como un desahogo, realmente han pasado algunos meses y tengo muchos sentimientos encontrados, jamás alguien encuentra un equilibrio y se frustra cuando se siente más desbalanceado de lo normal, solo es cuestión de tiempo pero sobre todo perseverancia.
Yo estoy en ese punto, y si bien me conozco, peor aún porque no he compartido mis momentos con un ser sentimentalmente, me he mantenido “sola” y eso es desconcertante para mi, puesto que no suelo estar sola.
Se que es una nueva etapa, y que esto me ayudará bastante a conocerme y encontrarme, pero mejor aún, a saber exactamente lo que busco y lo que no. Me enamoro a cada minuto, como del cielo, como de las aves, como de los niños... pero me desenamoro aún más rápido, como el sonido de un relámpago. Soy una persona muy variante y eso me perturba, no cambio a la gente tan fácil pero si cambio mi humor, y me alejo.
“Vida, si en algún momento coincidimos, quiero decirte que tomes un respiro sobre mi, que el camino no es sencillo pero sabremos disfrutarlo si sabemos respetarnos”...
Y entonces... temo, temo a no encontrar lo que busco, a veces no se que busco, temo a cambiar para encontrar lo que busco, temo a no ser siempre yo, temo a herir, temo a fracasar, y ahí es cuando me doy cuenta que siento, que vivo y que demuestro.