HABLAR SIN HABLAR
Hablar de la vida ya no ahogará.
Hablar del amor ya no bastará.
Hablar de la muerte ya no aullará.
Hablar por hablar ya no cotilleará.
Hablar con silencios,
con miradas
y con el tacto
será un primor,
pues no hay palabra
que no se rinda a lo gestual
y destreza,
dado que nacen del corazón,
brotan del alma
y se pronuncian con el sentimiento.
