Dijiste “si tiene que pasar, el destino nos hará volver juntos.” Durante un segundo me pregunto si de verdad eres así de ingenuo. Si realmente crees que el destino funciona así. Como si viviera en el suelo y nos mirara desde arriba. Como si tuviera cinco dedos y pasara el tiempo colocándonos como piezas de ajedrez. Como si no fueran las decisiones que tomamos las que, ¿quién te enseñó eso? Dime ¿quién te convenció? Te han dado un corazón y una mente que no te corresponde usar. Tus acciones no definen quién serás. Quiero chillar y gritar “somos nosotros, idiota. Somos los únicos que podemos hacer que volvamos” pero en vez de eso me siento en silencio; sonrío tímidamente a través de mis labios temblorosos y pienso. Es trágico, cuándo puedes verlo con tanta claridad pero la otra persona no lo hace.
Otras maneras de usar la boca.
