Eres.
No, no eres tus errores. No eres las fallas que has cometido ni esos kilitos de más. No eres las ojeras debajo de tus ojos ni esa mala nota en matemáticas. Tienes que aprender a que eso no te defina, porque vales más. Eres mucho más.
Eres tus sueños. Eres tus ilusiones. Estás hecha de un millón de cosas. Eres lo que piensas cada noche antes de dormir y tus antojos al despertar. Eres el coro de tu canción favorita y esa escena que te hace llorar en aquella película romántica. Eres tu comida favorita, tu frase favorita, tu color favorito. Eres el suéter que te pones para estar cómoda y eres esa flojera por las mañanas. Eres tu propia risa sonando después de un buen chiste.
Eres todo el conjunto de las cosas, eres un todo.
Eres tus ganas de seguir adelante y de cambiar eso que no te gusta de ti. Eres esa fuerza que te mantiene de pie, eres la lágrima que te descarga, eres tu misma paz. Eres tu fortaleza, eres recuerdos, eres destino…eres.
Por favor, nunca dejes de ser.



