Johnny A
“Quien haya dicho que hay palabras que se atoran en la garganta claramente no conocía el llanto que nace en los ojos y termina en las manos. El llanto en los ojos por contemplarte sabiendo que no te tenía, y el llanto en las manos por tocarte sin poder poseerte completa. Traías contigo el dolor desde el principio, pero fui yo el que te quiso aun sabiendo del dolor que ibas a causarme. Quererte como si fueses para siempre, cuando lo único eterno que existe es la crueldad con la que el tiempo baraja las piezas de nuestro destino. Tú me buscaste por todas partes y me encontraste donde menos esperabas: en ti misma, en tus anocheceres, tus caminos angostos, tus pasos frágiles, porque comencé siendo tu duda, tus preguntas sin respuesta, tus rezos de madrugada, el sinsabor de tus suspiros, el petricor de tus otoños. Subiste la marea de mis playas y después fui yo quien te encontró entre sus rutinas escapadas de los planes que nunca fueron planes si no estabas tú en ellos; te encontré entre mis huellas: las del pasado, esas que borrabas para poner las tuyas; te encontré en el viento cuando me traía todas las palabras que escondiste en un suspiro. Ya ves que tarde o temprano todo se sabe, que no existe secreto bajo este cielo de plomo. Y así supe también que nunca fue tu intención forjar mi futuro, nunca quisiste quererme más de lo que yo comenzaba a quererte, nunca me viste más que como una silueta etérea, a quien besabas cuando querías, pero a quien dejabas al minuto por temor a convertirte en la dueña absoluta de su boca. ¿Cuánto miedo le tuviste a enamorarte? ¿Tanto daño te hicieron como para que hayas dudado en entregarte a un alma que estaba dispuesta a duplicar el cariño que le entregabas? Me entregaste un amor esquivo, unos abrazos fríos por tanta ausencia de alguien, una sonrisa triste por la constante presencia de otro. Será por eso que convine en asesinarte, en estampar tu recuerdo en las vías de mi vida para que el tren del olvido triture tus formas, te haga trizas y fragmente en cien mil piezas toda la vida que soñé y quise cumplir a tu lado. Es mi crimen perfecto y no pienso pedir perdón nunca, no pienso confesar nada, ni desmentir tampoco porque el olvido nunca fue mi arma para hacer daño, sino para protegerme a mí mismo. Olvidarte, matarte, hundirte, hacer que no existas. Con ese odio visceral que causa la impotencia, con ese amor irracional que me pide rescatarte. Pero he quemado también esa casa que soñamos, hay cenizas de nuestras fotografías en los pasillos, los bosques ahora son desiertos áridos, las ciudades se han convertido en escenarios post apocalípticos y yo, yo también me he olvidado del que fui contigo, me he muerto y enterrado a tres metros bajo indiferencia. Y así como te olvido y me olvido, también sé que soy lo suficientemente débil como para alimentarme de recuerdos, por eso me traicionaré tarde o temprano, me vengaré de mí mismo y te buscaré para quererte más allá de la muerte por no haber sabido nunca querernos en la plenitud de la vida.”
— Heber Snc Nur
La última foto antes de morir
:(
Carta a un amor olvidado.
Te amé. Te amé como a nadie había amado antes, te di todo lo que tenía y todo lo que podía dar y más. Contigo tuve las sonrisas más llenas de amor que nunca pude tener, tuve los abrazos más cálidos que pude imaginar. Siempre estabas en mi mente, siempre en mi corazón. Siempre me alegrabas los días por una simple razón: me hacías sentir amada. Hacías que mi vida fuera menos triste, que mis problemas parecieran siempre menores porque sabía que estabas para apoyarme. Te amé como a nadie, te amé y te entregué mi corazón… Pero todo acabó.
Por ti también soporté mucho, pero no quería dejarte ir. Ya te habías convertido en una parte de mí, sentía que si te ibas te llevarías todo, dejándome ahí con fragmentos de un corazón que era para ti. Y así fue, te marchaste y antes de eso me lo entregaste, mi corazón en pedazos. Ese amor que te había entregado se convirtió en dolor y tristeza, un vacío en mi interior. Los besos se convirtieron en lágrimas y de mi corazón quedaron solo fragmentos.
Ha pasado el tiempo, poco a poco empecé a olvidar. El tiempo hizo lo suyo y yo hice otro tanto. Mi mente a veces me traía recuerdos de ti y abría las heridas que cicatrizaban a paso lento, haciendo que el proceso volviera a comenzar. Sin embargo, era algo que tenía que pasar, sabía que a través del dolor iba a encontrar madurez y fortaleza, sabía que todo cambio era para mejorar.
El proceso ha culminado y te he olvidado. Aún sé tu nombre, aún tus manías… Aún sé tus gestos y aún tus miedos; pero no recuerdo más lo malo. No recuerdo lo que pasamos, he olvidado y he perdonado. Me habías lastimado, pero sé que si me hablas no dolerá más, sé que mi corazón sanado está. Y agradezco todo. Porque aunque hubo dolor, hubo amor y no te odio, no odio el amor, no odio las relaciones. Al contrario, me encanta el amor y más ahora que sé lo hermoso que llega a ser y a las relaciones las aprecio y las valoro más, mientras que a ti… A ti te quiero, porque sea como sea, fuiste un capitulo de mi historia llamada “vida” un capítulo importante que marcó mi libro, un capítulo en el que los protagonistas éramos los dos, un capítulo que creo que me gustaría recordar y releer, aunque haya tenido un punto final.
-Corazón con tinta.
“Se paró frente a mí y sin avisar sacó mi corazón, lo arrancó de mí y entonces lo sentí quebrarse entre mis manos. Mi alma voló detrás de él cuando se iba y yo me quedé ahí sola con mi corazón fragmentado. Lo tomé en mis brazos e intenté hacerlo callar. Sus latidos eran débiles y parecían sollozos. La sangre salpicaba mi cara, transparente con sabor salado, saliendo por mis ojos. Él caminó sin mirar atrás, lo vi alejarse sin dar señales de que iba a regresar. Decidí marcharme y lo dejé ahí, tirado y aún latiendo, esperando que poco a poco dejara de hacerlo. Aunque lo dejé botado con la esperanza de que muriera, me siguió el paso y hasta ahora no me deja. Siguió tras de mí, llevando la carga a mis hombros de nuevo, haciendo que el dolor no parara y seguía latiendo. Me pregunté a mí misma “¿Cuándo sanará? ¿Cuándo dejará de doler?” Ha pasado el tiempo y de nuevo le di hogar dentro de mí, sigue triste y mallugado, sigue débil y asustado. Tiene cicatrices y duele de vez en cuando pero late un poco más fruerte y está a mí más aferrado. Lo calmo de vez en cuando porque se altera una que otra vez, pero poco a poco se hace fuerte pero no sé si pueda confiar otra vez. Lo miro con cara triste y me pregunto ¿Cómo pude dejarlo caer? Cómo pude entregarle mi amor a aquél que se fue y lo dejó más frágil que el papel. Él abre sus ojos lentito y me miente sin querer “Te juro que estaré bien, pero procura que nadie me vuelva a romper.” Poco a poco formé una coraza al rededor de él, esperando que quien la cruce pueda cuidarlo bien.”
— -Corazón con tinta.
The penultimate cover for T Stedman’s 21st Century Sirens Series! Night Goddess is book five, and there is just one siren left unaccounted for. Time has run out and the Atlanteans are at risk of discovery. In the end it all rests on Phoebe…Is she up to the task? More about the story and series can be found at the author’s site and Night Goddess can be purchased here!
Fanart “AOD Bust” by: PantherArtCreations on Instagram
A very talented and friendly artist. Learnt some great pointers from this lady! :D
Serva me, servabo te
Las manillas del reloj están detenidas, detenidas en un tiempo y espacio muy concreto, un instante que aunque duela, uno no quiere olvidar. Ese momento es cuando descubres a esa persona, esa persona que es superior a cualquier cosa que hayas sentido antes. Que hace, que lo que había antes, carezca de sentido, que todo lo anterior sea banal. Te hace plantearte muchas cosas, te hace ver, que eres un poco de todo, pero tú sabes, que la mezcla no sirve de nada. Convierte cualquier deseo carnal, en algo espiritual. Sueñas sueñas que junto a esa persona podrás escribir una historia, esa historia en la que ni al prefacio llegaste. Pero esta vez no te conformas, no quieres conseguirlo a la segunda, decides que no quieres olvidarla, que sabes que vale la pena luchar, que quieres recuperarla. Por eso escribes estas letras, recuerdas que no sabes fabricar bombas, y, después de todo, algo tendrás que lanzarle, porque has elegido vivir, aun sabiendo, que puedes morir por el impacto, de una bala perdida. Pero la luna te enloqueció, y al final solo quedará el recuerdo, de unas manos entrelazadas.
hasta cuándo #NiUnaMenos
Hasta cuándo, me pregunto yo, hasta cuándo vamos a tener que tolerar al mismo tipo de hombre llevarse a nuestras compañeras, hasta cuándo vamos a soportar que las violen, las agredan y las maten, en este país de mierda… No, en este mundo de mierda, dónde todos tienen una excusa por haber traumado irrevocablemente a una mujer que dijo que no, o qué confío, que fue estafada por la persona que más amaba para terminar en una bolsa, tirada en la basura, o un descampado o el patio de su casa. Su propia casa.
Hasta cuándo vamos a fingir que lo que pasa no es nada, son casos aislados, se lo buscaba, no fue justo lo que le pasó, pero por qué estaba ahí con ese hombre a esa hora, y con esa ropa, pero. Una sola palabra desacredita la anterior, pero era un buen hombre, pero era amigo, pero ellos se querían, pero ella quiso volver con él, pero tenían hijos, pero él la mató, le pidió a su amigo que lo ayude a deshacerse del cuerpo, y la tiró en un riachuelo. Ahí estaba yo, estaban mis amigas, mí mamá, mis tías, mi hermana, mis primas, mis abuelas, estábamos todas, y se creen que no nos dimos cuenta cuándo nos pusieron en una bolsa, y nos tiraron en un basurero.
Y la excusa para el asesino fue que era un amigo, el hermano, el padre, el novio, un conocido. Debería haber hecho algo, ¿Qué iba a hacer una chica muerta?
Hasta cuándo vamos a tener que aguantar que nos maten en nuestras caras, que salga en todos los noticieros un caso nuevo todo el tiempo y que sea nuestra culpa por caminar dónde habían muchos hombres, ocho hombres, cada uno tuvo su turno con nosotras. Y en los noticieros eso no lo pasaron, era un caso aislado, demasiado fuerte para televidentes, tapan la cara del asesino pero muestran fotos en bikini de la victima.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta que no nos encuentren? ¿Hasta que no les puedan dar impunidad a todos? ¿Hasta que empecemos a actuar como si realmente hayamos sido violadas? ¿Hasta que tenga que haber abusado a tres chicas más para que le crean a una? ¿Hasta que salga un vídeo de cómo ocho hombres nos violaban en un portal? ¿Hasta que nos metan un palo causando un paro cardiorrespiratorio? ¿Hasta que nos maten?
¿O hasta que lo quieran ver?
