zurda

Lo malo: me quemé el pulgar izquierdo.
Lo peor: soy zurda
— 

Lo bueno: Puedo hacer muchas cosas con la mano derecha gracias a que la sociedad diestra(o sea la mayoría) así me lo ha impuesto.

>(*_*)<

Embarazo en peligro

Una pequeña sonrisa escapó de los labios del mayor, al detener sus pasos en seco para dirigir su mirada hasta un retrato en la pared.

Suspiró divertido, recordando la historia tras aquella imagen, demasiado larga para contarse en un momento; y desplazó el vaso en su mano a su siniestra, acción realizada varias veces en los últimos minutos, debido al calor que desprendía el objeto por su contenido.

Apartó su atención de la foto, alternando el vaso nuevamente entre sus manos y sacudiendo posteriormente la zurda, al comenzar a quemarse esta.

Retomó su camino hasta la habitación que compartía con su pareja, quien minutos atrás le había pedido aquella bebida que ahora le estaba quemando las manos.

Se preocupó al oír sonidos adentro, y al instante borró su sonrisa; apresurando sus pasos hasta llegar al cuarto.

-Te traigo tu té- exclamó suavemente, asomando la cabeza por la puerta entreabierta para ver al menor.

Sintió de inmediato un vacío en el estómago al confirmar la procedencia de aquellos ruidos; y encontrar una mancha de sangre en la cama, pero no a su pareja.

Pero no podía ser.

-… ¡¿Guillermo?!

Aún no era el momento.



——————–



El terror era la primera y más grande cosa que tenía sitio en la mente del menor. En segundo lugar estaba el dolor.

De esa magnitud era la situación.

Presionaba con desesperación las sábanas de la cama; desquitando a través de su agarre, las horribles sensaciones que le invadían en ese momento.

Trató de incorporarse para buscar a Samuel, pero lo único que logró fue ponerse en pie, antes de caer inevitablemente al suelo junto al lecho, frente a un espasmo que le tomó por sorpresa.

Los gemidos ahogados que escapaban de entre sus labios eran el único sonido en esa habitación, además de sus jadeos y quejas.

Una lágrima resbaló por su mejilla, y jadeó angustiado al sentir un suave movimiento por parte de la criatura en el interior de su cuerpo.

Desde un principio… tuve miedo de que este día llegara…

Eso no estaba bien. Aún no estaba listo, no era el momento. Todavía quedaba un mes más, pero sentía aquellos dolores infernales desgarrándole por dentro.

Porque existía la advertencia de que esto podría llegar a suceder, y debido al delicado estado en que se encontraba el menor; el más grande temor y el primer peligro al que se enfrentaban era que, de suceder muy temprano (como parecía que estaba ocurriendo ahora), su pequeño no sobreviviera al nacer.

… No quiero que nuestro hijo muera…

Pasó una mano por su rostro, en un vago intento por calmarse un poco y suspiró.

Todo está en mí

Pero aquel intento resultó completamente inútil, cuando una contracción se apoderó de su cuerpo, provocándole gritar con fuerza.

-Guillermo…- oyó su nombre en una voz ajena, pero muy bien conocida para él y dirigió su mirada entreabierta hacia el mayor.

Se notaba a leguas que el miedo se había apoderado de él también, y la razón de su negativa a acercarse era por esto mismo.

Estaba aterrado.

Cerró los ojos con fuerza, gimoteando al sentir el dolor atacarle de nuevo.

-¡Rápido, Samuel!- rogó desesperado, estirando una mano hacia él.

El mayor se apresuró a dejar el vaso sobre una mesita cercana, aproximándose luego hasta él.

-No te muevas… Déjame te ayudo- le dijo, inclinándose sobre él para ayudarle a erguirse; y por preocupándose en no lastimarle.

El menor respiró profundo, temblando incontrolable.

-¡Duele, joder!- se quejó, sentándose con cuidado en la cama, con la ayuda del mayor-… T-tengo miedo.

Él le miró un momento.

-Respira, trata de mantener las contracciones mientras yo voy por algunas cosas- pidió, mirándole fijamente y sin soltarle por un segundo.

-¡R-rápido!- exclamó con fuerza, abrazando su propio vientre y encogiéndose un poco.

El mayor terminó de acostarle, no sin ayudarle después a acomodarse lo mejor posible en la cama, y luego se apresuró a correr fuera del cuarto.

No más de dos minutos más tarde estaba de vuelta, cargando entre sus brazos una par de toallas limpias, una tijeras esterilizadas y un aspirador; instrumento especial para asegurarse de que el bebé pudiese respirar una vez hubiera nacido, y el cual fue comprado inmediatamente por Samuel nada más recibir la noticia de que esto pudiera llegar a ocurrir.

-¡Y-ya quiere salir, Samuel!- gimió dolorido, sintiendo el cuerpo del bebé hacer presión dentro del suyo.

-¡Aguas, aguanta niño!- replicó, atravesando la puerta del cuarto, en dirección a la cama.

-¡Ah!, ¡me duele!- insistió.

-Aguanta- solicitó en un susurro-aguanten.

El mayor se paró junto al lecho.

-Ya traje todo- notificó con la voz temblando un poco, al tiempo que dejaba a un lado todos los implementos, y se acercaba a su niño.

Él estaba semirecostado contra el cabecero de la cama, sin dejar de musitar cosas y quejarse.

-… Tranquilo, todo está bien…- masculló, para él y el bebé. ¿Y por qué no? También para Samuel; quien de igual forma necesitaba aquellas palabras.

Lo primero que hizo el mayor fue dirigir las manos para despojarlo de las prendas inferiores, y confirmó aquello que tanto temía al ver la mancha de sangre también en su ropa.

Esta no era una falsa alarma, realmente el bebé estaba viniendo, y no de la mejor manera.

-A-ah…- no pudo reprimir la queja, cuando una contracción le atacó- … ¡Samuel!

-Muy bien, no temas, ok?- musitó, arrojando las ropas empapadas al suelo y depositando una sábana sobre las piernas del chico, fijándose en su rostro sonrojado por el esfuerzo que le hacía aguantar el dolor-… Podremos hacer esto juntos; y antes de que te des cuenta, tendremos a nuestro pequeño aquí con nosotros, sano y salvo. ¿Entendido, cielo?

El más joven se limitó a asentir, echando la cabeza hacia atrás, mientras ahogaba un gemido en su garganta.

El mayor asintió también, recordando cómo era que debía empezarse aquello.

-A la cuenta de tres, vas a pujar.

El menor negó un poco con la cabeza ante la orden.

-Tengo demasiado miedo.

Pensó qué hacer para transmitirle algo de la seguridad que él aún poseía, y de inmediato se trasladó hasta su lado.

-Dame tu mano, mi niño- y al instante le sintió tomándole la mano con la suya propia y presionándola con algo de fuerza.

-Solamente…- jadeó agitado, haciendo su mejor esfuerzo por no empujar antes de que se lo ordenaran-… No me dejes, Samuel.

-Siempre estaré a tu lado- afirmó, con toda la seguridad del mundo- Vamos.

Pudo ver cómo él se relajaba un poco al oír aquello, y seguido se preparaba para lo que venía.

-Uno… Dos… Tres…

-… ¡Puja!

El más joven obedeció, pero automáticamente, el dolor le hizo detenerse.

-Vas muy bien, cariño- animó Samuel, acariciando su mano izquierda.

-¡Samuel, me duele!- se quejó en un sollozo, apartando sin querer la zurda.

El mayor le hizo mirarle.

-Lo sé, pero también sé que puedes hacerlo…- musitó con firmeza, tomando nuevamente su mano y apretándola con suavidad-… hazlo por los tres.

Él le miró un instante y de nuevo empujó con fuerza; volviendo a sentir la presión producida por el cuerpo del bebé, pero de manera… distinta.

-… Siento… algo- masculló, removiéndose en su lugar y deteniendo por un momento su faena.

Samuel se inclinó sobre las piernas del su pareja; apartando la manta que mayormente le cubría, y sin poder reprimir el pesado suspiro que emitió al ver lo ocurría.

-¡Ya va la cabeza!, la veo- notificó exaltado, observando la cabecita bastante cubierta de cabello para ser tan pequeño, y un varón; que apenas comenzaba a ser visible-… Sigue, amor.

Le ayudó a acomodarse mejor, conociendo de antemano lo importante que sería su postura en el nacimiento, para ambos.

-Se siente raro…- gimoteó, sintiendo su cuerpo empezar a temblar de manera incontrolada, mientras el bebé continuaba haciéndose paso fuera de él-… J-joder.

-Eso, mi niño, sigue- inconsciente, frunció el ceño al oír al menor aspirar con fuerza, en el momento en que la cabeza de la criatura por fin apareció completamente. No podía ignorar el calor en su rostro al verse testigo de este momento; todas sus emociones se revolvían, y lograba percibir la vaga sensación de estar a punto de desmayarse-… Vas muy bien.

El menor se arqueó, y gritó sin mucha fuerza, al momento en que los hombros del bebé consiguieron su camino al mundo; de inmediato seguidos por el resto del pequeño cuerpo.

En ese instante…

El más joven se obligó a detener sus exclamaciones; al tiempo que el mayor sostuvo la respiración. Y ambos observaron fijamente al pequeño cuerpo sobre el colchón.

Completamente inmóvil.

El ambiente cayó en un profundo silencio…

El menor fue el primero en aproximarse a su criatura, poniendo con cuidado una mano sobre el pequeño y sacudiéndole levemente al ver que no se movía.

-No está llorando…- exclamó Guillermo afanado, levantando uno de los pequeños brazos, que yacía por encima de su diminuto cuerpo, y comenzó a examinarlo con detenimiento, sin saber exactamente qué buscaba-… N-no puede ser…

Apartó ambas manos del niño, sintiendo sus ojos aguarse. Su criatura tenía la boquita entreabierta, y los ojitos cerrados sin fuerza; además de no estar realizando ningún tipo de movimiento. Daba una imagen desgarradora.

-… S-Samuel…- gimió angustiado, empezando a respirar con rapidez.

El mayor dirigió también una mano hasta el bebé, acariciándole con suma delicadeza.

-Su cuerpo está frío…- musitó alarmado, pero sin agitarse. Sabiendo perfectamente que eso no estaba bien; considerando que acababa de nacer, apenas había acabado de salir de un lugar cálido, y estaba rodeado de sábanas, y el propio calor de sus cuerpos.

-¡Samuel, hay que hacer algo!- gritó desesperado, olvidándose del dolor al doblarse sobre sí para conseguir llegar hasta el pequeñajo.

Le levantó con velocidad, resultando demasiado brusco al hacerlo; y arrepintiéndose inmediatamente después.

Aquel movimiento brusco hizo que el cuerpecito asemejase ser un muñequito de trapo.

Un pequeño muñeco, con el cordón en el vientre, cubierto de sangre y líquido, tan rosado como un camarón… Y aún así más hermoso que todo lo que hubiesen visto en el mundo.

Pero su precioso muñequito no lloraba.

-¡Zeus!- lloriqueó, mientras le oprimía contra su pecho; cerrando con fuerza los ojos y permitiendo caer sus lágrimas-… Por favor, hijo…

Un quejido de dolor se escapó de sus labios temblorosos.

-… No queremos perderte…- un pequeño sollozo lastimero interrumpió sus palabras-… Te amamos peque…

Inspiró profundamente, acariciando cariñosamente el rostro del bebé.

-… Regresa con nosotros…

El mayor únicamente veía la escena en silencio, sin querer desatar su propio llanto. Lo cual no estaba consiguiendo demasiado bien.

Suspiró preocupado, acercándose más al menor.

-Guillermo, dame al bebé.

Él levantó la mirada, hasta encontrarse con la suya. E inconscientemente, abrazó al pequeño con más fuerza contra su pecho.

-P-pero…

-Puedo salvarlo. Sólo confía- le interrumpió, extendiendo las manos hacia él y observándole directamente a los ojos-… Haré que nuestro pequeño esté con nosotros de nuevo.

Guillermo regresó los ojos a su criatura, gimiendo ante la visión del pequeño cuerpo inerte, y se lo cedió a Samuel.

Apenas le tuvo entre los brazos, el mayor se apresuró a usar los elementos que anteriormente había llevado a la habitación. Usó una de las toallas para limpiarle; y le cortó el cordón con las largas tijeras, para finalmente introducir la aspiradora en su naricita y boca; succionando con ello el líquido en sus vías, y utilizando así todos los implementos.

Pero él no reaccionó.

Exhaló con fuerza el aire retenido en sus pulmones y con sumo cuidado, recostó al bebé sobre la cama; todo bajo la mirada desesperada, llena de lágrimas del menor; y comenzó a hacerle RCP, sin aplicar demasiada presión sobre el delicado ser.

Los minutos pasaban; pero el pequeño no respondía, y la angustia de sus padres crecía con cada segundo.

El mayor levantó la mirada, para buscar la de su pareja. Y justo en ese momento; un leve sonido hizo que su vista volviera a caer sobre la criatura.

Su rostro se iluminó de inmediato, al encontrar a su pequeño, cerrando y abriendo sus manitas mientras comenzaba a soltar suaves quejidos, que serían previos al llanto.

-Sabía que funcionaría…- exclamó orgulloso, poniendo ambas manos debajo de su hijo, para levantarle hacia sí, y poder apreciarle mejor. Aquello no pareció gustarle al bebé, puesto que empezó a llorar con fuerza-… Bienvenido, mi pequeño…

Oyó un suave sollozo de emoción; y alzó su vista hacia el menor, sonriendo cálidamente al ver cómo estiró los brazos hacia él, pidiéndoselo de vuelta. Antes de entregárselo; envolvió el cuerpecito en otra toalla, casualmente morada.

-… Nuestro Zeus- musitó, poniendo al bebé en sus brazos; y sintiendo las primeras lágrimas de alegría deslizarse por su cara.

El menor se quedó en silencio durante unos minutos; sin dejar de sonreír, y aún con lágrimas corriendo por su rostro.

-Gracias por esto, Samuel- susurró embelesado, admirando detenidamente aquel hermoso tesoro, que había cesado ya su llanto, acurrucado en su pecho; y no dejaba de hacer muecas al descubrir que podía-… Es perfecto.

El mayor rió al ver las adorables expresiones en el rostro de su bebé; sacando apenas la lengua, arrugando la naricita, y presionando los ojitos cerrados.

-Mis niños…- suspiró, pasando un dedo por la frente del más pequeño; lo cual hizo que frunciera el ceño, y soltara un quejido-… Los amo demasiado.



————



Gggggg

Hi

Supongo que de quienes vieron el presiozo cómic de la señorita @xwhitecatshipperx, alguno ya se estaba esperando esto :v

Y si no; entonces no me conocen :’((((

En fin :‘v

Espero que les guste, en especial a usté mujer *aunque nunca le dije que lo haría, por favor no me odie :’v*

Malik Al Sayf cosplay I love it!!

Bueno esto voy a ponerlo en español porque dudo mucho que algún extranjero vaya a ir al evento de la Madrid Games Week que será este fin de semana. Iré con este cosplay por alli el domingo (y si hay entradas el sábado en taquilla pues también ;__;) Asi que si quereis conocer a la autora de este tumblr podeis saludarme y haceros una foto conmigo si os apetece :) Prometo llamaros novicios! (Y como soy zurda pues.. no podré hacer dibujillos xD!!!)

Alguien va a ir?

Vocación

- ¿Y vos qué vas a estudiar? creo que las ingenierías te vendrían bien a vos dicen que es lo que más se necesita arte no me parece porque no querés vivir haciendo malabares en un semáforo toda tu vida ¿o sí? qué se yo es mi simple opinión o sea elegí algo que te guste siempre que no sea una carrera de mierda que te lleve a ser un vago atorrante de esos de los que el país está tan poblado ¿ciencias sociales? ¿para qué? tenés que pegarla mirá probá con abogacía dicen que se gana re bien en el ámbito después te hacés juez y te llueven miles o ¿por qué no administrador de empresas o recursos humanos o marketing o matemáticas o cualquier otra cosa que sea seria? ni se te ocurra alguna carrera zurda asquerosa como humanidades o filosofía no querés ser uno de esos faloperos ¡¿no estudiar?! ay sí que tienen una nube de pelotudez en la cabeza ustedes los jóvenes no sé si querés vivir comiendo guiso vos pendejo o qué pero no es todo tan fácil en la vida ¿y tenés pensado algo después de terminar la carrera? me refiero al matrimonio obvio y supongo que tenés planeado la cantidad de hijos los nombres y quienes van a ser sus padrinos de bautismo después te conseguís un re buen laburo te quedás ahí ganas bien vivís feliz ¿o no? dicen que la plata no lo hace todo y yo re comprendo ese mensaje pero pucha che como ayuda yo vivo de bien en casa en el barrio me gano lo que tengo y estoy orgulloso de que no me vino nunca nada de arriba y soy tan feliz pero tan feliz te cuento tengo la casa el auto la pileta la moto el campo el tele nuevo 60 pulgadas hd el bulldog francés la empleada doméstica los ray ban y bueno obvio los chicos y un matrimonio re estable en fin si querés algo parecido tenés que estudiar algo bien tenés que formarte tenés que trabajar y trabajar como se debe tenés que conseguirte la agenda de contactos para facilitártela tenés que concentrarte en ser exitoso y nada más tenéstenéstenéstenéstenéstenéstenés.

Pero obvio, en definitiva, elegí tu vocación de verdad.

Lionel Messi is not the type of player regularly seen wearing headphones before matches, but the Argentine crack is motivated by listening to music.

According to the website ‘ovaciondeportes.com’, Messi told his friend Pinto what his favourite tracks are. It is a conversation that happened a year ago, with the song 'Hijo’ by the group 'Las Cafres’ his No.1.

“That track represents everything I have experienced,” Messi commented.

“I like Argentine music a lot, calm music,” the Barcelona forward added. And that is deomonstrated in the 'Top 10’ he put together:

1. Los Cafres - Hijo

2. Los Cafres - Aire

3. Shakira - Waka Waka (Canción oficial del Mundial del 2010)

4. El Polaco - La zurda de oro

5. Juanes - A Dios le pido

6. Juanes - Volverte a ver

7. Pibes Chorros - Qué calor

8. Sergio Torres - Me dediqué a perderte

9. Sergio Torres - Díganle

10. Sergio Torres- Mira como baila

Para hacer modificaciones a la Constitución, como por ejemplo el binominal se requieren dos tercios de los votos y la Concertación nunca los tuvo, le derecha siempre fue reticente para cambiarlo y hasta el día de hoy se niegan...dicen que "le da estabilidad" a Chile...Muchas de las porquería de leyes que tenemos siguen porque la derecha nunca ha querido "tocar" la Constitución de su "tatita".