zentropa iberia

1-Porque son nuestros vecinos.

2-Porque están cerca.

3-Porque aportan a las actividades del barrio (luces de Navidad, clubs de deportes, etc.).

4-Porque no reciben apoyo de los políticos.

5-Porque las grandes empresas suministradoras muchas veces les obligan a realizar grandes compras para venderles.

6-Porque aportan vida al barrio.

7-Porque alumbran nuestras calles y dan seguridad al barrio.

8-Porque al comercio del barrio le importas y te tratan como persona.

9-Porque sin ellos muchos vecinos se quedarían en el paro.

10-Porque muchos son nuestros confesores y amigos.

11-Porque te informan de lo que pasa en tu barrio.

12-Porque no debes contaminar para ir a comprar.

13-Porque si les pides reparar algo que compraste no se rien en tu cara sino que te resuelven el problema.

14-Porque no están diseñados para que compres miles de cosas sino lo que necesitas.

15-Porque suponen mucho más empleo por metro cuadrado que las grandes superficies. Concretamente 5 puestos por cada uno de la gran superficie.

16-Porque tienen precios en media iguales o mejores que los centros comerciales.

17-Porque no aprietan a los proveedores para que les vendan por debajo del precio de coste.

18-Porque no pactan altos precios.

19-Porque distribuyen la riqueza y no la concentran toda en el señor carreful y cia.

20-Porque si desaparecen no podrás bajar a comprarlo a última hora porque no te acordaste de comprarlo antes.

 

IMAGEN: Zentropa Iberia

TEXTO: Granada No Conforme

El lince ibérico o lynx pardinus, es sin duda el tesoro más valioso y bello de la fauna ibérica. Felino de reducido tamaño (sobre todo en comparación con otras especies de linces como el americano o el boreal), caracterizado por su piel moteada, su coa corta, sus orejas coronadas por pinceles y las largas matas de pelos que le cuelgan de ambos lados de su cara a modo de patillas.

En la actualidad, esta amenazada criatura solo se encuentra en dos áreas: el parque nacional de Sierra de Andujar y el de Doñana, ambos en Andalucía, con una población de menos de 200 individuos y una pequeña comunidad de 15 individuos en los Montes de Toledo.

Las causas del crítico estado en el que en la actualidad se haya nuestro bello lince, es como en muchos otros casos, la destrucción sistemática de sus medios naturales en nombre del avance imparable de la urbanización y la industria. Pese al estatus de protección del que hoy día goza este animal, así como las áreas antes citadas que lo albergan, no está del todo a salvo, siendo aún víctima común de la caza furtiva, los cepos y lazos empleados por algunos desalmados para eliminar alimañas, los atropellos de los coches circulantes por las carreteras que atraviesan sus hábitats, o los cada vez más comunes incendios forestales (muchos de ellos provocados por constructores sin escrúpulos). Todo esto, convierte al lince ibérico en el felino más amenazado del mundo.

A causa del imparable avance hacia la extinción, al que está avocado, se han desarrollado múltiples programas de cría en cautividad, como el del Zoo-botánico de Jerez o el del Parque Natural de Cabárceno (Cantabria), proyectos que sin embargo se han visto también afectados y reducidos por la situación de crisis y el recorte de las ayudas gubernamentales (reinvertido ese dinero en otros proyectos como el de la cría y mantenimiento del chorizo ibérico, especie sin embargo mucho más numerosa y molesta que el pobre lince).

Desde aquí, queremos concienciar a la gente del área, de la importancia prioritaria de este tipo de proyectos, siendo el legado natural y faunístico, una parte esencial también de nuestra identidad como pueblo y una de las características definitorias de Iberia.

Tras la batalla de Treviño, Zumalacárregui dirigió estas palabras a los prisioneros liberales proponiéndolas su incorporación a las filas carlistas:

“Soldados: No sé si por buena o mala suerte habéis caído en manos de aquellos contra quienes combatíais; los sucesos posteriores lo dirán. Sois prisioneros de guerra,pero no podéis dejar de ser españoles, y españoles son también los que os han vencido y reducido a cautiverio. Por un tratado solemne, siendo mediadora la nación inglesa, está dispuesto entre ambos ejércitos beligerantes conservar la vida de todos los prisioneros y el que se canjeen conforme se pueda”.

“Deseo narrar un episodio que me parece adecuado para reflejar el carácter de nuestra Sociedad. Este verano fui huésped del cuartel que se halla emplazado en la ladera del monte Fujiyama en compañía de una treintena de estudiantes. El primer día nos dedicamos a cumplir un arduo entrenamiento bélico, bajo un cielo de fuego. Al regresar al cuartel cenamos y tomamos un baño, y después algunos estudiantes se reunieron en mi habitación. Sobre la llanura reverberaban relámpagos violáceos, se oían truenos lejanos y nos llegaba más cercano el canto de los grillos. Después de haber conversado sobre la dificultad de conducir un pelotón, un estudiante de Kioto extrajo una flauta travesera de un elegante estuche con forma de bolsa. Se trataba de un antiguo instrumento de Gagaku, la música de la corte; en la actualidad son muy escasas las personas que saben tocarlo. El estudiante confesó que había comenzado a estudiarlo alrededor de un año antes y que a menudo lo tocaba cuando llegaba el primero al lugar donde solía encontrarse con su novia, en un antiguo templo en los alrededores de Kioto, pues era la señal para que ella pudiese saber dónde estaba él. Vibraron las primeras notas de la flauta. Era una melodía antigua, melancólica y encantadora, una música que evocaba la imagen de un campo otoñal rociado de escarcha. Había sido compuesta en la época del Genji Monogatari, en el siglo XI, y había acompañado a la danza Olas del mar azul en la que se exhibió el protagonista de la obra, el Príncipe Esplendoroso.

Escuchando absorto el sonido de esa flauta, tuve la impresión de que el Japón de la posguerra jamás había existido, y que en esa música se hacía realidad (si bien por unos instantes) la feliz y perfecta armonía entre la elegancia y la tradición guerrera. Era exactamente eso lo que mi alma había buscado desde hacía muchos años.”

Yukio Mishima

“Tenemos el deber de crear el ambiente adecuado, la atmósfera moral correcta para qué el el hombre de espíritu heroico pueda crecer y desarrollarse. Este ambiente debe de ser bañado por la luz procedente de los más altos baluartes espirituales, protegido de todas las perniciosas emanaciones cómo la cobardía, la corrupción, la permisividad y en resumen, todas aquellas pasiones qué entierran las naciones y asesinan las almas humanas. Una vez qué el legionario surge en un determinado entorno debe de entregarse al mundo, debe servir de ejemplo, de modelo para el surgimiento de nuevos legionarios. Aquellos qué sueñan con algo mejor le seguirán hasta el fin, formarán falange junto a él, llevarán la lucha hasta las últimas consecuencias y finalmente vencerán”.

Corneliu Zela Codreanu

El lema “detente bala” en torno al sagrado corazón de Cristo es uno de los emblemas militares más característicos y fascinantes de nuestra historia, pero, ¿cual es su historia?. 

Parece ser que su aparición se debe a la religiosa del siglo XVII Santa Margarita María Alacoque, quien introdujo su uso entre la novicias de su orden, aunque en este caso el termino bala se usaba en un termino metafórico pues se refería las tentaciones y otras amenazas para la pureza del corazón. De este modo sus usuarias, que copiaban este lema en un trozo de fieltro y lo cosían al interior de su hábito, lo que hacían era rogar al Altísimo para que las protegiera y no las dejara caer en las simas del pecado.

Sin embargo su uso militar no aparece hasta la Guerra de Cuba, ddnde se popularizó su uso entre los soldados creyentes y pronto surgen leyendas sobre el poder milagroso de este amuleto pío; pero será en la Guerra Civil española donde tomará un definitivo impulso convirtiéndose en emblema de los requetés (soldados carlistas que unieron filas al bando nacional) en forma de chapas o escapularios asociándose definitivamente al Sagrado Corazón (muy característico también de la simbología carlistas) y en ocasiones a otros emblemas patrióticos y marciales cómo la bandera rojigualda, el águila de San Juán o la cruz de Borgoña.

Tras el conflicto, caerá el desuso al ser tildado por los discursos oficialistas de la iglesia de patraña y superstición y sobre todo tras la caída en desgracia de los requetés al no plegarse a las exigencias del entonces caudillo de España Francisco Franco. Sin embargo, existe un lugar donde este bravo lema guerrero ha pervivido con fuerza y con devoción por parte de sus portadores, en el cuerpo de la Legión Española, aunque ahora en vez de tener la forma de chapa o escapulario muchos legionarios se lo tatúan sobre la piel.