yurian mendoza

Algo que a nadie concierne, excepto a mí

Constantia surgió hace ya casi un año con el propósito de exponer fotografías y creaciones propias, así como con la intención de homenajear a escritores, fotógrafos  músicos, ilustradores y demás artistas plásticos. Sin embargo, mi poca capacidad para comprometerme con proyectos personales ha causado que tenga algo abandonada esta página. Me da tristeza admitir que la indisciplina es un defecto grave, que se tornan mortal para aquel que tiene la necesidad interna de dedicarse al arte. Trataré, todavía más, de mantener actualizada esta página, por mera complicidad con el trabajo creativo.

El recelo para publicar con regularidad en Internet también se lo debo a un recuerdo académico. En mis últimos años de facultad, el maestro Adolfo nos hizo reflexionar en torno a la pérdida progresiva de la intimidad y el uso de Internet. Algo me quedó muy claro, el hombre necesita guardarse algunos pensamientos, dejar en el cajón una que otra foto; sobre todo es preciso que los sentimientos lleguen únicamente al destinatario y no a seiscientos y tantos contactos en el Facebook. Fue en esa época que decidí llevar una libreta conmigo a todos lados y resguardar mis garabateadas. Entonces abandoné la vida bloggera (en la cual no me iba nada mal). Según lo que he leído el Blog ya no tiene tanta relevancia dentro de las redes sociales, no importa. A veces es necesario usar más de 140 caracteres

A veces, también, es importante exhibirse un poco. Ahora me vienen a la mente unas palabras de Cortázar, de esas que aun deambulan por el aire gracias a sus grabaciones:

“El mero hecho de ponerme a escribir significa una tentativa de contacto, no con personas definidas ni con lectores definidos, probablemente conmigo mismo o con una realidad ajena y exterior con la que se busca precisamente el contacto… para que deje de ser un poco menos ajena y exterior”.

Y dado que el hombre es un ser cultural, construido a través del lenguaje, no veo por qué no debo ser más activa de este modo y buscar esa tentativa de contacto.

Exagerándome

Soy tan buena, pero tan buena que aburro.

De tan tibia ya debería estar gorgoteada y escupida.

Nena… ¡pero de esas!

Es que estoy muy bien adiestradita. Desde escuinclita me enseñaron a sentarme derecha, a no ensuciar mis vestidos y procurar permanecer perfectamente peinada; mugres colas de caballo restira-caras.

Y ahora soy niña de bien, o lo que es lo mismo y más fresa: niña bien.

En mi adolescencia tuve aires de rebeldía (mal lograda), fui desde darky-hippie-wannabe, hasta punkie-grafitera. Defendía el rock y la contracultura con dientes y uñas de manicura. Nunca me salió el teatrito.

Otra cosa, bien dizque ruda pero nunca aprendí a defenderme, carezco de esa habilidad. Algo sospecho de insipiencia mamífera, o poco entendimiento de supervivencia instintiva. En todo caso, supongo que aun sobrevivo porque – Soy rechida pa’ huir.

Cuando no funciona ni esto ni lo otro aplico un consejito que recientemente me dieron. Si te andan haciendo burla por ser tan linda-casta-i-pura, párate macha, ve al wey a los ojos y dile convencida – Sí, y qué.