youtuber confesion

Necesito ser sincero (Wigetta)

                                 (Narrado por Willy)

      ///// https://www.youtube.com/watch?v=G6hKXih604U  /////

        Estamos tan jodidamente cerca… A unos pasos de distancia. Tu, realmente ocupado; concentrado grabando y grabando. Editando, comentando… Me sorprendes.
     ¿Cuándo seré capaz de salir de las bromas? ¿De ir hasta tu cuarto, detener tu trabajo, mirarte a la cara y decirte que los “te quiero” no son más que tristes confesiones ocultas entre risas y bromas?
     Todos los días, desde la mañana hasta la noche, sentado frente a mi ordenador, me pregunto cuándo seré capaz de dar el siguiente paso. escucho tu risa desde mi habitación, mientras comentas con descaro “Willy, cariño” ¿No te das cuenta? Al parecer no… y eso es lo que más me duele, me frustra… ¿Por qué me gustas? ¿Cuándo fue que nuestra amistad; que las bromas de la gente, se convirtieron en algo real para mi? 
     Wigetta por aquí, Wgetta por allá. Esa broma que comentábamos a veces, que solíamos dejarlas en el tintero, por verguenza… Primero fuiste tu, quién comentó distraído “¿parecemos una pareja? No te respondí, por miedo… 
     Y ahora ese miedo, intensificado, me tiene pensando frente al ordenador. Estoy editando, absorto en mis pensamientos, mientras te escucho comentar uno de tus tantos gameplays. Tu voz dulce, cariñosa; esa que la gente ama, que admira de ti. Que yo realmente admiro… Has crecido tanto como Youtuber, más que yo. Me has superado en tantos aspectos, y aún así no siento celos ni envidia… agradezco poder tener la oportunidad de compartir contigo este sueño. Aquel que tu, amablemente acogiste como propio, y que compartiste conmigo. Me seguiste a ojos cerrados, dándome aliento 

"Willy… esto será la leche. No desaproveches la oportunidad. Yo te sigo, tu tranquilo cariño" 

     Dejaste todo, y con la excusa de mejorar los videos, le diste a entender a la gente que ese era el objetivo. ¿En serio ese era el objetivo? Te lo pregunté… 

"Claro que no. Deseaba vivir contigo… Era hora de crecer, y nada mejor que contigo”

    Tan descuidado en tus palabras. Mi rostro, impenetrable, serio, frío, se tiñó de rojo ese día… Escapé a mi habitación, con un dolor tremendo en el pecho, repitiéndome una y otra vez “Somos amigos, nada más. No puede ocurrir nada entre nosotros” Intenté creérmelo, pero veme aquí, pensando en aquello una vez más, dejando de lado todo mi trabajo. Tú, la primera persona que logra interferir en mis pensamientos, en lo que creo, en lo que deseo… 

     Tu sonrisa, esa que sabe lo que hace, que tiene experiencia. Lo sé, tu me lo contaste una noche; esas que ocupábamos para hablar, no para grabar.

“Willy… He cambiado mucho. El público que me ve no es apto para el Vegetta de hace dos años" 

      Ocultó su nerviosismo con una sonrisa muy graciosa. Lo supe esa noche; Vegetta es Bisexual. Me lo afirmó, me contó sus experiencias… Me dejó claro y me explicó como se manejaban ese tipo de situaciones. ¿Que podía otorgarle yo a un hombre con ese historial? ¿Enamorado? Un par de veces ¿Virgen? lamentablemente si. Sentirse pequeño ante una persona no es bueno, pero me intimidaba… Más ahora que me había dado cuenta de lo que deseaba, sentía. Quería experimentar, pero Vegetta, Samuel, sabía lo que hacía…

     Tantas indirectas; intentándolo una y otra vez, diciéndole por Apocalipsis Minecraft, esas cosas que no era capaz de aunque sea pensar en la vida real. Una carcajada tras otra, no respondía, no me daba seguridad… Está jugando con mis sentimientos; sabe que siento algo y aún así quiere que siga con este show. 
-Mierda- ¿Cuántas veces había golpeado el escritorio, impotente, adolorido? Él lo sabe y no me deja seguir. No me da pistas… ¿Con cuántos hombres hizo lo mismo? 

"Willy, cariño. ¿Donde estás?” Cariño… Descarado, lo decía una y otra vez en la serie, riéndose, mientras yo, serio como siempre, mordía mis labios desesperado. Dime cariño en la vida real… No seas así conmigo. Esto no es justo y aún así lo haces.

     Verlo todos los días, con ese ánimo que no sé de a donde saca, con esas sonrisas matutinas. Esos desayunos que se hacían eternos hablando de cosas sin sentido. Este hombre, es una verdadera tortura. Un reto que deseo conseguir.

      ¿Que estoy haciendo? Estoy afuera de su habitación, parado frente a la puerta, mientras escucho su voz, esa tan modulada y perfeccionada con el tiempo. Lo escucho, al igual que el compás irregular de mi corazón… Pensar en nuestra amistad. En los comienzos de esta; la amabilidad de Vegetta, esa que no comprendía, pero con el tiempo, logré querer como tal. Y ahora, se volvió contra mí.

     Se está despidiendo. Mi puño está apoyado sobre la madera de la puerta, preparándose para golpear, para avisar que estaba allí, parado como un gilipollas, esperando la oportunidad para lanzarme con todo… No sé lo que estoy haciendo, no soy como él. Estoy aprendiendo; estoy arriesgándome sin tener pauta alguna. Él tiene esa experiencia que yo deseo, pero no me daré por vencido.

    ¿Por qué es tan difícil? No puedo concretar la acción. Apoyando mi cabeza en la puerta, frustrado, espero alguna señal, esa que me diga “Willy, este es el día en que le dirás lo que sientes hace ya bastante tiempo” Y es que así era… Esas madrugadas en las que hablábamos de todo, nos reíamos, nos confesábamos cosas muy personales. Esas noches reveladoras que, me dejaron más que claro que Vegetta, ese tipo rudo con un corazón humilde, me había atrapado para no soltarme.
    Lloré un par de veces, asustado de lo que podía pasar, de lo que la gente pensaría de nosotros. Oculto en mi habitación, pensando una y otra vez que podía ser lo correcto. Cual era el camino que debía seguir…

     Siento su silla crujir. Pequeños golpes en su escritorio. lo estoy espiando como tantas veces. Había noches que me levantaba, con insomnio, para verle dormir; descansar… eso que pocas veces al día hacía. Me aliviaba saber que se sentía en la confianza de descansar cerca mío… De compartir conmigo un hogar.
      Pensar en aquel día, ese en el que, sin dar excusas, aceptó mi oferta.

“Encantado Willy… Vaya, no me lo esperaba, cabezón”

    Esa escena, tan clavada en mi mente. Tan fresca como la primera vez. Su sonrisa, su labio tembloroso, su rostros notoriamente avergonzado. Él lo había tomado como un halago, como un privilegio, mientras que yo… Yo era el privilegiado, por haberme encontrado con una persona que diera todo por mí, sin pedir nada a cambio. Sin dar excusas baratas… Sólo avanzar, y seguirme en algo tan importante para mi.

    ¿Deseaba perder todo eso? Me alejé de la puerta, suspirando. Un día más en el que lo intentaba y me arrepentía. Un día más en el que fingiría sentirme molesto por sus comentarios cursis y realmente directos. Un día más en el que… tendría que ocultar lo que realmente sentía por él.

       ¿Esto era lo que yo había pedido? ¿Una pequeña señal que me diera la fuerza para avanzar, y no quedarme estático, como muchas veces en las que había intentado esto en vano?
-¿Willy?- Abrió la puerta, me miró, realmente sorprendido y comenzó a reir, sin entender que era lo que hacía allí, parado frente a su habitación. ¿Este será el momento en el que deba hacerlo? Su sonrisa impenetrable, me ponía nervioso… Él lo sabía, y estaba esperando a que yo se lo dijese. Lo podía ver en sus ojos… Podía notar como deseaba que yo saliera de mi refugio.

(Continuará ^^)

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EDIT: Esto lo escribo pensando en que, realmente Willy puede sentirse de esta manera a veces. Muchas veces sus bromas van para ese Vegetta despistado que, a mi parecer, de despistado tiene poco. Esto es más que nada para recrear lo que, a mi parecer, es lo que está viviendo Willy ^^