ya se ya me voy

Como cuando tu ex te confiesa que siempre has sido y serás alguien importante en su vida pasen los años que pasen, porque estás cuando más te necesita y conoces la mejor manera de alentarlo. Y por la forma en la que te lo dice no sabes si querer matarlo o tomarlo como un cumplido y agradecerle.

En ocasiones como esas, el aire fresco era lo que más le gustaba. Relajarse en un rincón del jardín principal, con la leve brisa dándole de lleno en la cara y alborotándole levemente el pelo, después de un agotador día de clases. Estaba contenta, porque al fin y al cabo había obtenido buena nota en una prueba sorpresa de una de las últimas clases. Se encontraba apoyada sobre su mano y sentada en un banco. Se giró en cuanto sintió a alguien sentándose a su lado y, por suerte, era alguien que conocía. –Lo que más odio de Harvard son los días como estos –comentó con tranquilidad, frotándose levemente la cara.

“Yo creí que nuestro amor era infinito como la arena.
Ahora sé que lo único inagotable es esta insoportable pena.
Ya se fue mi amor, lo sentí marchar.
Esta noche me voy a emborrachar.
Ya se fue mi amor, ya no volverá.
Quisiera y no quisiera, son dos cosas diferentes.
Quisiera que me quisieras y yo no quisiera quererte,
pero en vida no suele ocurrir lo que uno quiere que ocurra.
Y tú te fuiste detestándome y yo hoy te quiero más que nunca.
Hoy soñé que te tenía otra vez entre mis brazos,
de saber que no era más que un sueño, no me habría despertado.
Así que si hoy amaneces y los pies te están doliendo
es porque estuviste toda la noche caminando por mis sueños.”

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Me miras de lejos y evito regresarte la mirada, porque hoy ya no tengo ganas de quererte descifrar.
Gasté mucho tiempo intentando descubrir que era lo que sentías y el porqué de tu comportamiento, pero hoy ya no me puede interesar.
Porque me he cansado de ese juego de comunicarnos con las miradas. Porque yo en una mirada te decía todo y tu apenas me decías nada.
Y hoy ya no queda nada, hoy ya no quiero verte porque se lo que me voy a encontrar.
Espero que estés bien, pero también espero que te joda el que ya no intente descifrarte, porque te prometo que a mi me jode igual que antes.
-La imposibilidad del olvido.