ya no somos dos ahora

Carta a un viejo amor

Qué extraño escribir nuevamente para ti
Pues ya son tres años sin embargo ahora sólo somos dos extrañas con recuerdos en común… Creo que es imposible olvidar a alguien que llegaste a amar con todo tu ser.
Nunca te lo dije, pero eres asombrosa y hermosa, pusiste de cabeza mi mundo sin siquiera pretenderlo. Llegaste un día, y me marcaste  para siempre. Quizás nunca te lo dije, pero me enamoré de ti, me enamoré de tus gestos al hablar, y de la manera en la que me mirabas, me enamoré de la manera en la que me hacías sentir, porque no sabía que se podía sentir tanto en un segundo.
Nunca te lo confesé, por orgullo o por miedo,tú nunca lo supiste, pero el día en que te fuiste mataste algo de mí, fuiste la lección más preciosa con la que pude toparme, y también una de las más dolorosas, te fuiste un día, así sin más. Te despediste de mí y me besaste como si no hubiera futuro. Tal vez jamás leas esto, o tal vez jamás sepas que lo escribí, pero esta es la carta que siempre quise hacerte, pero que no hice. Jamás olvidaré dejaste algo en mí que será por siempre inolvidable.
Me arrepiento de haber sido tan infantil, tan mala persona, me arrepiento de haber sido tan infantil,me arrepiento de no decirte tantas cosas, me arrepiento de quizas no darte el amor que merecias, me arrepiento de haberte hecho tanto daño,me arrepiento de aquellas peleas que mas de alguna vez pasaron a golpes, me arrepiento por haberte sido infiel, me arrepiento de tantas cosas que no terminaria..
Y Sabes? Yo sé que no volverás, que ya encontraste a alguien más, que ya no soy parte de tu vida. Pero sé que nadie te prestará la atención que te ponía, la curiosidad de saber tanto de ti, las ganas de llamarte cada noche y escucharte hablar de cualquier cosa. Sé que ya no soy la persona que solía ser para ti, que posiblemente (y son muchas las probabilidades) ya no me quieras, ya ni siquiera pienses en mí. Sé que no piensas ni en saludarme, o preocuparte por mí, cómo antes, sé que ya no soy a quién recurres cuándo te sientes mal, que ya no soy quién te hace sonreír cuándo estabas triste. También sé que con el tiempo, algún día dejarás de doler, no importa si llevo años diciéndome lo mismo, sé que algún día no me provocarás ni una lágrima más. Quizas algun un día nuestros caminos se junten nuevamente y vere que cómo te ha ido,que estas feliz,que has logrado todo lo que querías todas tus metas y sueños… y yo me alegrare al saber que te fue tan bien sin mí, que pudiste dejar tus vicios de cortarte y esas cosas…, que jamás volviste a tener pensamientos negativos sobre ti mismo, que te volviste alguien confiada, alguien que a pesar de haber sufrido tanto hoy sonríe cómo si tuviera el mundo a sus pies porque me creas o no, siempre he querido lo mejor para ti, siempre he querido que sonrías, que encuentres a alguien que te ame, porque quizá a pesar de que yo te ame tanto simplemente no pudimos ser. ¿Sabes? No me importa todo el daño que me hiciste, las peleas, los golpes, las noches que llore por ti o las veces que me lastimaste al enterarme de que me fuiste infiel. No me importa porque sé que ahora estás bien y sí tú estás bien qué más da. Se que te acostumbraste a la rutina de tu nuevo amor, puedes demostrar que eres feliz delante de todos pero conociendote y solo verte un par de veces se te nota que no estas feliz te has cansado de siempre lo mismo quizás en su momento fuiste muy feliz pero todo se volvió una rutina aburrida, quizás me equivoque o quizás no simplemente lo dejo en tu mente. espero que de verdad pienses en ti y dejes de pensar en el resto, busca tu felicidad. Finalmente se que no fuimos una pareja feliz lo era en un principio luego todo se volvió horrible, si nos hicimos daño pero nunca olvides, el amor tan intenso y prohibido que vivimos, tampoco olvides de la promesa que te hice, que a pesar de que no habláramos siempre iba a estar ahí para ti.. todo lo que vivimos jamás se podrá borrar, ni de mi mente, ni de la tuya.
Y esto no es todo lo que me gustaría decirte , no se como expresar todo lo que pasa por mi mente aun… Aunque me mentiste en varias ocasiones sigues siendo mi mejor historia y también una de las mas tristes…. Te deseo lo mejor.

Quizás nunca leas esto porque si debo admitirlo el orgullo nos gano ni tu me volviste a hablar ni yo volví a escribirte

-Desde mis notas 16-08-17

El amor por canción

Yo te dije Ya no somos dos ahora en el mismo instante que me preguntaste si esta Crisis nos llevaría a la ruina. ¡Eureka! contesté, Divididos por la felicidad (¿Cómo evitar que sangremos luego de tal declaración?). Quizás separados entendamos (encontremos) lo que es El amor después del amor.
Todo forma parte del mismo Desafío, siguen sin haber Rocanroles sin destino para nosotros dos.  Fuimos, somos y Seremos mucho más que esto. Pienso, busco, escucho y siento que solo vos sos El rock de mi vida. Siento que nos encontramos cuando estábamos Atrapando sueños, sueños inalcanzables que quizás nunca atrapamos, pero nos llevaron a encontrarnos. ¡Ay ay ay!, no puede ser que celebremos un Carnaval de las heridas que nosotros mismos nos causamos, calando más allá atravesando Piel y hueso para intentar llegar al corazón. Sin duda las Señales nos llevaron a esto, a ser más de lo que pretendimos y lo que creímos capaces.
Las Señales me llevaron a mi a quedarme corta con dedicarte simples canciones de rock, Por lo menos hoy puedo decirte que creamos un eterno y agridulce rocanrol (el de mi suerte y tu corazón) y gracias a dios, ¡Siempre es hoy

-Chinita

Arráncame toda.
No te dejes ni un pliegue
de mi piel sin arañar.
Arráncame todo lo que me duela.
Que lo que duele,
son las primeras capas.

Arráncame pues, la piel.
Arráncame todo eso
que no sea profundo.
Arráncame los huesos,
arráncame toda.
Pero no me arranques el alma. 

No me arranques el alma.
Que me dice que está sintiendo demasiado, que hacía mucho tiempo que no sentía así.
Ni tan bien. Rómpeme toda. Y todo.
Rómpeme los esquemas,
las teorías del amor.
Que nada sirve ya.
Y cuando esté rota,
constrúyeme de nuevo.

Conviérteme en todo
lo que he querido ser y no soy.
Conviérteme y protégeme. 

Ya no hay dos, ahora somos uno.
Me toca protegerte.
¿Qué quieres que construya amor?

—  Laura Escanes
Malas costumbres y otras adicciones

Creo que uno de los peores sentimientos en esta vida es la impotencia, el no poder hacer nada, de verte en la obligación de cruzarte de brazos y ceder. No es algo a lo que esté acostumbrada, quedarme cruzada de brazos va contra mi naturaleza, pero me he visto obligada en esta situación, diría que es tu culpa, pero sería mentir, sé que cada acción genera una reacción y mis acciones fueron lo que me llevaron a donde estoy, o mejor dicho, a donde estamos porque ya no soy sólo yo, ahora somos dos, nosotros dos.
Al decir verdad a esto le imaginé un principio desde el primer cruce de palabras y jamás idealicé un fin, pero para mi suerte (o mi desgracia) no soy el tipo de persona que ruega, si quieres salir de mi vida ahí está la puerta, pero si quieres quedarte puedo preparar café -que sé bien cómo te gusta-. Pero el caso es que hay una moneda en el aire, girando en cámara lenta y eso me hace temblar e implorar a no sé que dioses porque caiga del lado en que no me condene sólo a soñarte y si fuera así, sólo te pediré que no lo olvides; no te olvides del día en que nos conocimos, no te olvides del primer momento en que me hablaste, no te olvides de todas esas cosas que me encantan de ti -como la manera en que haces esa pequeña risa antes de echarte a reír-, no te olvides de los días en que todo iba mal pero mejoraban en la cama, no te olvides de todas nuestras diferentes formas de pensar, no te olvides de mis celos y mi orgullo, pero no te olvides de los tuyos tampoco, no te olvides de la primera vez que me dijiste que me amabas, y por supuesto no te olvides tampoco cuando te lo dije yo, no te olvides cuando te hacía enojar y lo mucho que me gustaba hacerlo -como despeinarte-, no te olvides de aquellas madrugadas que pasábamos hablando, no te olvides de lo mucho que te extrañé cuando no podíamos hablar. No lo olvides: te quiero y hay muchas cosas detrás de eso.
En estos días he aprendido más de malas costumbres que de buenas acciones, por ejemplo, tenemos la mala costumbre de dejar todo para luego, de echar de menos en lugar de hacerlo de más, la mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras, de querer tarde, de valorar tarde y de pedir perdón demasiado pronto. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno, de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si, de quejarnos por todo y de culpar siempre al otro. Tenemos miedo de decir te quiero como si fuese algo malo el querer y es que tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y comer más de lo que nuestro cuerpo necesita, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio el próximo lunes, de cuidarnos cuando ya es tarde y de tomar vitaminas cuando ya estamos enfermos, de confundir la belleza con la delgadez y de creer que no somos capaces. Tenemos la mala costumbre de creer que lo sabemos todo cuando realmente no tenemos idea de nada, de suponer en vez de preguntar.
He aprendido que no estamos para postergar las cosas, que decir luego te marco, luego nos vemos, sólo nos lleva a nunca hablar y a no vernos. He aprendido que hay que querer y apreciar las cosas ahora, que debería de existir un máximo de perdones permitidos, que hay que hacernos responsables de nuestros actos, pero que no hay que dejar de lado las buenas acciones realizadas. He aprendido que todo tiene un equilibrio, mucho de algo nunca es bueno, que hay cosas con las que no debemos cargar y que el hambre a veces es sólo mental. Me he soltado a bailar más, me ahogué por intentar fumar y ahora respiro más lento, he comenzado a hacer ejercicio, a cuidarme más y tomar vitaminas sin necesidad de sentirme mal, le presto más atención a mi sonrisa que a mi abdomen y me he conocido capaz. He aprendido a aceptar que no lo sé todo y me estoy cansando de suponer como reaccionarás.
La cuestión es que nunca contestas mis llamadas, pero siempre me pides un mensaje para avisarte que llegué con bien, que si quiero verte tomo el carro y voy a besarte, porque -seamos sinceros- sabes cuánto me cuesta negarte un beso incluso cuando me acabo de poner mi labial. Me enseñaste que nunca es demasiado pronto para decirle a alguien “amor” y que aunque ya lo haya dicho tiempo atrás haces que las cosas se sientan como si fueran la primera vez, que más que disculpas quieres mis abrazos y que el culpable no es el problema, sino la solución. Eres neutral y sabes mantenerte al margen aún cuando eso signifique darme la razón, que el verte nunca es demasiado y de ti nunca voy a tener suficiente porque siempre querré más aún cuando eres quien sabe perfectamente como sacarme de quicio; que cocinar contigo es más divertido y que aunque no paremos de comer podemos también ser una buena pareja de entrenamiento, me recordaste cuánto me gusta bailar y causaste que no disfrute la música si no estás para acompañarme, que hay cosas que a ti te tranquilizan y que a mí me asfixian -como tu adicción al cigarro-, pero que puedo aguantar la respiración y tú tirar el humo lejos, que el alcohol -mi más secreta adicción- puede desatarnos, pero nunca separarnos, que las mordidas no siempre duelen y la cama no es sólo para dormir. Me demostraste que aunque puedo sola me quieres acompañar -y es que encajas perfectamente en mi cuerpo cuando me tiro a la depresión-, y que amor, desde que estás aquí dicen que sonrió más, que he vuelto a ser yo y no sé bien si es que en ti me encontré o que tú me encontraste. Que yo no lo sé todo y sé cuánto te molesta suponga, pero, hace tiempo no hallaba razón para escribir y no me molestaría jamás dejarte de escribir, supongo serías mi más dulce adicción.
Ya no quiero suponer, no lo dejaré para luego. Quiero quererte ahora, no mañana.

- Erika Boté

¿Eres tú o soy yo?
¿Quién es el que está jodiendo lo nuestro?
¿Acaso todavía le podemos llamar así?
¿Nosotros?
¿Por qué no contestas como antes?
Las despedidas ya no son de una hora, sino de dos minutos y medio, ¿ya no te importo?
¿Ya no sientes lo mismo?
¿Fui yo?
O ¿fuiste tú?
¿Qué carajo hacemos en dos camas separadas, cuando antes lo que nos sobraba era espacio?
¿Tu corazón ya no canta la misma melodía que el mío?
¿Ya no somos uno? Ahora somos dos que sumados dan cuatro.
Qué jodido es esto.
¿Tiene arreglo?
¿Darías todo por salvarlo?
O simplemente darías la vuelta con pisadas fuertes y seguras, sin titubear.
¿Ya no me deseas?
Hay veces que con trabajo me tocas, y los besos, joder, es como si te obligara a besarme.
¿No te gustan mis labios?
¿O no te gusto yo?
¿Qué hacemos llorando? Cuando lo que deberíamos estar haciendo es rompiéndonos las ganas, cariño.
—  Paulina Mora
Sabía que llegaría el momento en el que ya no te acordarías de mí,en el que ya no te haría falta escuchar mi risa estruendosa, en el que ya no necesitaras contarme tus aventuras, tus locuras,sueños,e historias acontecidas durante el día.
Sabía también que aunque no lo quisiera,alguien me reemplazaría tarde o temprano,sabía que sucedería, cuando te lo comenté, sonreíste,me tachaste de loca,pero,míranos ahora,somos dos extraños,ya casi no nos escribimos,me has apartado de a poco y de tajo de tu vida,me hiciste a un lado,me dejaste guardadita en una repisa del rincón,te sonará absurdo,pero aún así te quiero, por los gratos y grandes recuerdos te agradezco y si alguna vez quieres saber si seguiré para ti,déjame decirte que si,siempre será así,siempre ha sido así, no hay nada que quiera cambiar,sé que cuando me leas,
te encontrarás entre mis líneas,como lo hiciste alguna vez,
tal como espero que lo hagas siempre,porque a pesar de todo,es imposible dejar de quererte.
—  peke-krazy(Sonia Dinorin Villafán)
No me hago a la idea de no volver a verte. A veces pregunto por ti en una fila de gente. Nadie te conoce ni mucho menos saben tu nombre. Y si alguien sabe de ti hacen todo por no contarme ni darme puntos cardinales para encontrarte. Saben que lo nuestro fue único y les duele. Porque les cala en los huesos que me eligieras a mi entre tantos y no pueden verme como vos lo hiciste. Ahora somos dos extraños que ya no se pueden tocar y que al hacerlo duele reconocerlo. Y si algún día nos volvemos a encontrar y el destino nos quisiera juntar. ¿Te gustaría volver a empezar de cero? dicen que las almas que se pierden y vuelven a su sitio, es porque así debió ser y se reunieron las piezas del tablero.
—  A veces te busco sin suerte, Joseph Kapone