y otros

Parece una broma que hace un año tenía tantas esperanzas en ti, sobre lo nuestro, sobre intentarlo. Hace justamente un año creí que todo cambiaría, que podía ser posible. Ojalá le pudiera decir a mi yo de hace un año que después de eso las cosas no harían más que empeorar entre nosotros, que tendríamos dos momentos lindos y 363 desastres.
Las cosas no funcionaron, no funciona cuando uno avanza y el otro retrocede, no se puede, nunca están en el mismo lugar, cerca siempre, pero cada vez más lejos de encontrarse.
Y ahora ya no importa si te quiero, si te quise o si dejé de quererte, ya ni siquiera importa si tu sentiste algo por mí, por breve que haya sido, te la pasaste tanto tiempo huyendo que hoy ya no quiero buscarte, te deseo lo mejor, eso será siempre, porque eres maravilloso a tu manera y porque simplemente yo no soy para ti, así como tú no eres para mí. 
Llamale destino, mala suerte, coincidencia o lección, me disculpo si alguna vez te hice daño, ojalá te dieras cuenta de cuantas veces me heriste a mí. Hoy decido que ya no quiero más de ti, durante tanto tiempo corrí detrás tuyo, como una idiota, y tú no hacías más que ir en dirección contraria a mí.
Acepto que me equivoqué, un sin fin de veces, y tú también tuviste tus errores, ambos nos equivocamos de una u otra manera. 
Hoy le llamo amor propio a lo que siento por ti, hoy me dejo libre de sentirme atada a ti.
—  La sinfonía del alma.