what's a hemo

Estaba viendo un video sobre los Millenials. Se supone que son las generaciones que nacieron entre 1984 y la actualidad.

Hablaba sobre una cantidad de chicos que no están diseñados para el mundo real.

Honestamente nunca había visto un video que realmente moviera algo en mí. Especialmente por que, no me consideraba una Millenial. Pero con lo que describieron, tuve más que suficiente para aceptar que lo soy.

Somos una generación joven de personas no preparadas para el futuro, o al menos para el mundo real. Desde que somos niños, nos dicen que conseguiremos todo lo que queramos por que lo merecemos. Así tal cual. Y mamá nos premia por cada que fallamos. Incluso el sistema educativo. En mi secundaria (allá cuando tenía 13 años), solían dar medallas al final de curso. Inglés, excelencia, disciplina, moral y demás. Todos los años ganaba todas las medallas, excepto una: fraternidad. Y generalmente iba dirigida al compañero que “caía bien”. Una presea que significaba tanto para esos chicos. Y me hacia sentir a mí como si las mías no valieran nada, por que si no caía bien a nadie, ¿que era?

Después mencionan en el video, que somos esta generación de Facebook, Instagram, Twitter… Somos la generación despreciativa. No me había dado cuenta. Yo solía pensar que me importaba poco ganar “me gustas”. Pero con el video, descubrí que no. Somos adictos a la dopamina que experimentamos al recibir “me encanta”, “follow”, “compartir”, o recibir mensajes en Whats App.

¿Tan bajo hemos caído? ¿Es en serio todo lo que nos importa? ¿Es nuestra popularidad en una red social el parámetro de auto aceptación?

QUÉ MIERDA.

Ponemos tags cuando los likes no son suficientes, mandamos 50 “hola” a los contactos para ver quien responde, agregamos a desconocidos para tener más amigos, nos deprimimos por no obtener los mismos me gusta que alguien, por ser eliminados.

Se nos paraliza el mundo por no tener wifi, o celular.

Las redes sociales de los millenials son más que nada, pretensión. Y es cierto. “Juan está viajando a Cancún”. “Rosa acaba de actualizar: de compras”. “Andrés acaba de compartir una foto: ¡saqué la mejor calificación de la generación!”. Y detrás de ellos, el mundo que muere de envidia por los lugares a los que sales, las cosas que compras, incluso, las calificaciones que no obtienes. Y me pasó. Durante mi cuarto semestre de vocacional, mis compañeros eran chavos de 8.0 a 10 de promedio. Y yo apenas sentía que encajaba. Estaba deprimida porque no iría a ser como ellos, ni compartiría mis cartas de felicitación en Facebook. La preparatoria era eso. El mundo es eso. Para nosotros, los Millenial, niños con baja autoestima. Niños que se deprimen por no “dejar huella”.

El tipo en el video, decía que somos adictos. Adictos a la tecnología. No sabemos entablar relaciones, nos hablan fuerte y ya sentimos que nos golpean. Preferimos publicar una felicitación, que dar un abrazo, en carne propia. Nosotros postramos una foto en un sitio y por 10 “me gusta” ya sentimos que nos comemos el mundo. Pero vemos al de 1000, y nos sentimos poco.

En mi casa al menos, al comer, la mesa es anti celulares. Precisamente, por que (como mencionan en el video), al mirar el celular, instantáneamente el mundo allí dentro, es más importante que el que hay afuera. Y por ende, la gente a tu al rededor se vuelve insignificante. Nos despertamos y revisamos el celular esperando ver acción en nuestro mundo… Nah, tan sólo un mensaje de tu proveedora de servicios. Y vamos al baño, y llevamos el teléfono. Por que es mejor que mirar a otros lados.

¿QUÉ DIABLOS NOS PASA?

Cuando apartas tu celular, divagas. Y divagar, te da ideas. Ideas locas, útiles, o raras. Pero finalmente, son el primer paso para inventar, innovar. Si te quedas en el techo de tu casa, mirando la calle, pensarás en miles de cosas que jamás habías visto. “Oye, yo puedo hacer un vehículo que no use gasolina”. Y no es necesario que el mundo lo sepa. Los Milenialls tampoco tienen paciencia, reciben todo instantáneo. Es cierto. Has visto películas en internet antes de que lleguen a tu país, o descargado música antes de que salga el CD. No sabemos esperar. Y pensar que mis padres se decían cuando iban en el bachillerato, “te llamaré”. Y era esperar la tarde entera.

El video llega finalmente a este punto donde habla sobre el mundo corporativo, donde los Milenialls al final de ocho meses se ven decaídos. “Es que no siento que este haciendo nada, no estoy causando impacto”. El impacto para nosotros es la punta de la montaña, pero estúpidamente ignoramos el cuerpo de la montaña. Estamos tan apegados a la idea de “ser alguien”, “dejar huella”, “hacer algo importante”.

Lo que debemos hacer, es ser felices. No es necesario dejar algo al mundo. Pero si que el mundo te deje algo a ti.

El mundo de los adultos que no son millenials, debe aprender a manejar a un montón de chicos entusiasmados por hacer “cambio”.

Que putada es esto de ser un Millenial.

violetmoon123  asked:

Charles' opinions on what's in the 'Heir' tag on the internet? (And maybe Hemo too?)

Charles knows full well what he will find if he googles his son, so he does his best to very deliberately not do that. That’s less from experience and more from just knowing people and what kind of things go on in certain places of the internet. That said, his opinion about the kinds of things others may say/do regarding his son is understandably frosty. He’s much less against what’s said about Hemo on the internet, as that definitely ain’t his kid. And he’s not blind; I’m sure he can see for himself why people might make a fuss about the mysterious, kickass superhero troll running around in a skintight outfit.

-Sgt.

2

We got these asks quite a while ago but I really liked them! Finally found the time to draw something. Sgt and I had talked about what opposite/villain Heir and Hemo would be and look like which basically can be summarized as:

Heir: Practical => Impractical, Serious => Flippant

Hemo: Sexy => Cute, Tsundere => Yandere

So something like a sexy magician Joker Heir with an adorable, yandere Harley Quinn Hemogoblin.

-BR