wendell brown

Detrás de la sesión de fotos de Esquire USA Nov. 2013

(traducción libre the_cumberlady @}–;-)

Por Wendell Brown

Es julio y estoy en Londres durante una ola de calor estilo NY para una sesión con Benedict Cumberbatch. La locación es en una casa particular, situada en un cementerio en la zona High Gate. La casa, hecha de vidrio, está en una colina empinada, y cuando llego y veo que todo está preparado, vago por esta maravillosa creación estilo Bond con su impresionante vidrio de piso a techo y un techo de cocina que - chécate - se retrae.

Llega Benedict. Es muy discreto, sólo con amistosa publicista y al instante me doy cuenta de que nos llevaremos bien. Él tiene esta energía libre, relajada a su alrededor. Conforme revuelvo la ropa –una mezcla de sastrería conservadora y funky- le muestro algunas de mis prendas favoritos, cosas que pienso que podrían gustarle. Tal como lo había esperado, Benedict es un hombre que entiende la ropa, tiene un gran ojo y está dispuesto a probar nuevos estilos.

Las marcas van desde Armani a Ralph Lauren a Prada para Rag & Bone. Saco una camisa verde azulado oscuro de Salvatore Ferragamo. “Oh … muy apretado,” dice y puedo ver claramente los hombros a punto de reventar la sisa. Él sabe cómo debe quedar la ropa, pero también sabe cómo no debe quedar, que es igualmente importante.

Pasa rápidamente a través de los bastidores, me muestra lo que le gusta y armó una selección de las cosas que creemos que va a hacer que se vea genial para la sesión fotográfica. El primer estilo es un increíble traje de Prada color carbón con un abrigo Chesterfield. “Este abrigo es fantástico,” dice y su postura se hace más poderosa conforme se desliza en él. Lo siguiente en la lista es un traje de Rag & Bone en un azul real desteñido. “Tengo que tener esto.” E inmediatamente le informo a la marca que tienen un éxito en sus manos.

A continuación le muestro algunos Armani de dos piezas con cuello alto, que no estoy seguro que escoja, sobre todo porque yo personalmente me sentiría atrapado en un cuello alto. Pero yo no soy una estrella de cine. Le explico que quiero que se vea como un muy elegante villano de televisión de los 70’s para esta foto. Y lo entiende por completo - me encanta este tipo - y se lo pone y se lo quita sin problemas, transformando el ‘look’ de una manera moderna, alternativa para vestir las cosas.

Benedict y el fotógrafo Julian Broad tienen una gran relación en marcha, lo que ayuda a crear un ambiente de colaboración. Y a pesar de que está pasando su día en algo de ropa bastante cara, Benedict actúa como si vistiera camisetas y pantalones vaqueros. Está tan con los pies en la tierra y todo el ambiente es relajado, creativo y divertido. Empeza a correr más tiempo de la cuenta, pero Ben es flexible. Se queda un poco más tarde y tenemos nuestra última toma de él -en la calle con el Gucci estampado- justo antes de que empiece a llover .

Termina la sesión y Benedict me agradece sinceramente por un gran día. Lo único que se me ocurre es decir: “Wow, eso fue genial.”

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