vuelco

De alguna manera, quién sabe por qué, tus decisiones un día dan un vuelco y pierdes tu dominio de las cosas. Y un día te despiertas y te encuentras en la situación en la que juraste que jamás te encontrarías, y ya no sabes qué es para ti lo más importante en este mundo. Y después de eso, todo ha acabado.
—  Richard Ford, Rock Springs
MINECRAFT - EL TRIO DE LA MUERTE!. Min 2:48

V: Mira, mira cómo se le levanta la cola, Frank. Es como cuando tú me ves *ríe*

F: *ríe* Entonces se me levantaría el colón

V: *riendo y cambiando de tema* Comemos pan. Al pan pan y al vino vino… Willy

F: Y pa’ tu culo…

V: *ríe* mi pepino

W: Madre mía, vaya par…

V: Te seguimos, Willy, hasta el infinito y más allá

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OMAIGAH :3 me dio un vuelco al corazoncito y no sé si fue casualidad

Podríamos incluso enumerar las razones que habrían podido incitarle a partir y las que, por el contrario, deberían haberlo retenido… pero, ¿de qué serviría eso? No es así como se toma la decisión de partir. No se valoran, no se alinean los inconvenientes y las ventajas. De un instante al otro, se produce el vuelco. Hacia otra vida, hacia otra muerte. Hacia la gloria o el olvido.
—  Amin Maalouf, La Roca de Tanios

Soy una romántica empedernida. He visto montones de películas de amor, y llorado al final de todas. He leído muchas historias de romance, y sentir el corazón darme un vuelco. Es que no importa lo jodido que esté el mundo allá fuera, sigo creyendo en el amor verdadero. Es un cliché, ya sé. Pero aún creo. Aún confío en el destino, en las almas gemelas, en la poesía, en las películas. Podrán pensar que fundamento mi sentimentalismo cursi en un estereotipo de Hollywood. Pero no. Creo en el amor verdadero. En ese que se jura eterno. Cuando mi papá y mamá se ríen en la cocina de la nada. Cuando mi abuela le desea buen día a mi abuelo. Cuando Nancy juega con su pequeño hijo, Pablo. Cuando mis amigos llaman para preguntar como estoy. Es cuando creo en el amor verdadero. Creo en las personas cursis, en las acciones cursis. Y fantaseo con vivir cosas cursis. En realidad, creo que por eso escribo. Por qué en las historias de amor, se empieza mal, luego se pone peor el asunto, pero al final, al final hay un felices para siempre y un beso. Y quizás la vida de cualquiera de nosotros no sea una novela de Jane Austen, pero pueden sucedernos cosas pequeñas que nos harán felices. Tal vez mañana te subas al tren y leas tu libro favorito, levantarás la mirada y encontrarás a alguien leyendo lo mismo que tú. Y sueñas que en algún universo paralelo tienen un final feliz. Lo mismo puede pasarte mientras escuchas música a todo volumen, o admiras la pintura de un museo, o te bebes un café vespertino, o caminas soñando despierto. Y de casualidad chocas con alguien que cambiará tu vida. Y si no pasa nada, igual sueñas con lo que podría haber sucedido. Y soñar te hace creer. Y creer te ayuda a hacer cosas buenas. Cosas nuevas. Soy una romántica empedernida. Que aún cree en los caballeros que pueden quitarse el sombrero al saludar o descolgarse los audífonos para dedicarte una sonrisa. Aún creo en la inocencia de las chicas, que se ruborizan cuando les hacen un cumplido. Soy una romántica empedernida. Y entiendo que el amor verdadero puede venir de muchas formas, no necesariamente de un príncipe. Pero yo, personalmente, me alegro el corazón pensando en que afuera alguien fantasea con encontrarme, de la misma forma que yo fantaseo encontrarle. En este mundo donde cuesta creer en las cursilerías, vale cerrar los ojos y soñar.

Al escuchar su voz me perdí en las nebulosas formadas en su persona, sus ojos hacían sentir que mi corazón daba un vuelco, creando remolinos en mi, estando a la distancia…
Y dime con semejante inicio ¿quien piensa en el final?
—  MoRiTa_RarA
Un vuelco en el corazón cada vez que lees su nombre en la parte superior de tu móvil, precedido por: “nuevo mensaje de…”, quiere decir que aún le quieres. Deja de engañarte.
2

                                        Pepi la fea.

Pepi cree que sus lentes gigantescos, su excesiva cantidad de pelos, sus dientes chuecos y su abultada cintura no le favorecen. Y por ese motivo prefiere el mundo anónimo del internet que el peligroso y expuesto mundo real. Sin embargo, de un momento a otro su tranquila vida sufre un vuelco: mientras navegaba por su habitual chat, conoce a un español del cual se enamora completamente. Y para su sorpresa, a él le ocurre lo mismo. Pero hay un problema, quiere viajar a Chile a conocerla. La creadora del fenómeno de las redes sociales, Pepi la Fea, nos entrega una novela romántica, llena de humor y malos entendidos, donde los misterios del amor se entrecruzan con una aventura que no tiene límites.

PD: Si no entiendes modismos chilenos, es mejor que no lo leas:s

             Tonalidades rojizas, violáceas y azules teñían su tez y todo el ambiente, la música sonando hacía danzar los cuerpos de los vecinos de Galena, el hedor alcohol intoxicaba el aire y mientras más segundos pasaban las ansias de retirarse aumentaban. Si bien su madre y abuela habían insistido que está noche ellas se encargarían de su pequeña, su añoranza comenzaba a torturarle y ni siquiera el trago que había pedido había ayudado a disipar aquello. Por lo tanto, tras meditarlo durante todo lo que duro una canción, lo decidió; sería la primera en irse y no le importaba en absoluto. Entonces, giró sobre sus talones, avanzó un paso e su mundo dio un vuelco, el impacto con esa persona bastó para hacer que perdiera su equilibrio durante un segundo. “¡Lo siento!” Exclamó por encima de las vibrantes melodías. “¿Estás bien?”

Lluvia Ácida

Y llovía, pero no se comparaba al diluvio que en su interior habitaba. La removía, la hacia sentir enfadada y al mismo tiempo nostálgica. Aun le sorprendía como podía dar un vuelco su estado de animo al su nombre ser mencionado, la rompía de mil maneras, se sentía frustrada dentro su propio amor prohibido. La atormenta a su alrededor sesaba, pero en su interior tras cada pensamiento involuntario aumentaba junto con su necesidad de verle, le anelaba, ¿como negarlo?, si su pecho vibrante gritaba su nombre, ecos resonantes en su caja toráxica, y le asustaba que todos a su alrededor también escucharan la voz que vivía dentro de ella, aullando su nombre, reclamando un corazón ajeno que a su vez se sentía tan suyo…

Quería devolver el tiempo, junto en el momento donde dormía contra su pecho y podía contar sus respiraciones, fingir que eran perpetuos era su mejor pasatiempo, el el problema es que olvido que era un simple juego donde todo lo que tenia que apostar era el corazón. En el amor no se gana ni se pierde, solo se mantiene, tan estable como una hoja a merced del viento. Pero ella perdió su corazón ese día, en su pecho ya no se escuchaban latidos, solo el sonido brusco de las gotas al caer, provenían de una lluvia ácida de recueros aun latentes

4

“TE VERAS HERMOSA…SONRÍE Y DIVIÉRTETE…DALE UN GOLPE A WILLIAMS SI SE SOBRE PASA…TE AMAMOS
OLIVER Y ALICE”

Releeo la nota de mis padres una vez más sin evitar una sonrisa …
-Seria bueno que se sobrepasara- susurro riendo por lo bajo sabiendo que nadie me escucha a esta altura
Llevaba horas flotando recostada en mi escoba, con mi vestido puesto, dejando que el aire jugará con la tela suelta.
En poco tiempo empezaría el baile y aun tenía que ir a terminar de arreglarme…pero el estómago me estaba dando un vuelco…nerviosa?!?más que eso… quería que todo saliera bien pero tenía que relajarme a mi manera…

Y es que sigo sin comprender cómo después de tanto tiempo cuando escucho tu nombre me da un vuelco el corazón.
Es ahora todo tan extraño… se siente muy distinto abrazar a alguien y que no seas tú. Es como si mis labios no encajaran con ningunos que no sean los tuyos.
Mi tacto se niega a olvidar cómo es que en realidad se sienten tus manos con las mías, tu pequeña cicatriz en el pulgar derecho; y lo peor es que cada vez que abrazo a alguien y me recargo en su pecho me siento incompleta al notar que falta tu perfecto aroma tan familiar.
Extraño mirarte a los ojos y sonreír antes de besarte, como la primera vez… el primer roce entre susurros, tiernamente, dulcemente. Ambos teníamos miedo al rechazo ¿no?

Dos días, una semana, un mes, dos meses después no podíamos separarnos, ni siquiera dejar de mirarnos como los cómplices que éramos.

Cómo me hubiera gustado que te quedaras aunque fuese sólo un poco más, lo suficiente como para abrazarte, recargarme en tu pecho y poder grabar en mi memoria tu loción tan peculiar.

Pero cariño mío, ¿qué se supone que es lo que debo de hacer?

Hoy por la mañana te vi, no ibas solo, y te juro que sentí un dolor inexplicable acompañado de una amarga alegría.

Ibas con ella de la mano.

Los dos se veían tan felices juntos que lo único que pude hacer fue acomodar mi bufanda y rogar porque ella lograra amarte al menos la mitad de lo que yo lo hice y poder hacerte feliz el doble.

—  La confidente de secretos, al chico de los ojos cielo.
❝ You will be fine, I promise... ❞

with @faceitxtiger

En cuánto había escuchado las palabras a través del teléfono, había salido disparada de comisaría como un rayo. Había tenido suerte que un compañero la había detenido, proponiendo conducir él en dirección al hospital. Seguro que si hubiera cogido el coche en ese momento hubiera atropellado y arrasado con todo y todos los que se hubieran interpuesto en su camino. El tiempo dentro del vehículo se le hizo eterno, imaginando una y otra vez lo peor porque en ese momento nada positivo le podía pasar por la cabeza.

Atravesó las puertas de urgencias velozmente y la paciencia de la administrativa le permitió saber dónde se encontraba. Segundos le faltaron para recorrer el largo pasillo en busca del box que le había dado, empujando la puerta para abrirla de par en par (sin llamar). Su corazón dio un vuelco, seguía preocupada e histérica.

Avanzó unos pasos rápida, pero se ralentizó a los pocos de llegar hasta él. Ni siquiera sabía que había pasado, había colgado (o puede que hubiera tirado el teléfono dios sabe dónde) para dirigirse prácticamente volando al hospital, no quería hacerle daño. Lo rodeó con cautela con los brazos, abrazándolo con la mayor delicadeza que supo encontrar. No encontraba las palabras, así que se quedó callada. Además temía que si hablaba, se echaría a llorar del estrés. Cerró los ojos, pegándose más a él aunque no sabía si debía de hacerlo.

Tengo la sensación de haber estado aquí antes: al borde del precipicio. A veces, y con suerte, un abrazo me salva, una buena canción o pasar todo el viernes con personas que quiero. Pero nada que me dure más allá de la noche, que es cuando casi siempre se me vienen los monstruos, basta con cerrar los ojos para que me coman viva y empezar, de esa forma, a sentirme incompleta. La pura palabra “pena” me resulta por sí sola una estúpida manera de llamarle a la vida cuando le da (y qué raro) por ser muy hija de puta. En realidad no es la vida sino quien tiene el poder de darle un vuelco a tu ánimo, pero evidentemente suena bastante triste para volverse metáfora, así que dejo al aire cualquier tipo de culpa y me reservo el motivo que me tiene así ahora. Me tiene y es lo que cuenta. Que me saca de quicio, que me vacía el estómago como si algo me faltase y provoca constantemente tener nudos en el pecho, que, imposible evitarlo, se mudan a mi garganta para hacerme llorar. Y está bien. Explotar siempre está bien. El verdadero problema es que parece que nunca se terminan las razones. Cuando empecé a escribir esto tenía la sensación de haber estado aquí antes, pero ahora sólo tengo la de nunca haber salido, o saltado, o haberme hecho para atrás. Hay gente que no lo dice, pues lo que menos esperan es escuchar consejos o filosofías absurdas acerca de la nostalgia, porque cada quién se jode y está triste a su manera. Yo soy una de ellas. No necesitamos mucho, un abrazo basta y sobra, uno serio y de verdad, que nos junte las piezas y nos dure una noche, que nos digan bajito y con tono sincero: “creéme cuando digo que no te mereces esto”.
—  Estefanía Mitre
Por ahí dicen que "el casi no vale"

Subestimar, ese fue nuestro error -o quizás el mío-. Fuimos sin ser, esperando que la historia diera un vuelco porque sí. ¿Por qué no tomamos cartas en el asunto? Dejamos que el Universo decidiera por nosotros y todo terminó en un casi. 

Casi fuimos, casi nos quisimos, casi nos quedamos, casi nos besamos, casi nos abrazamos… Todo fue eso, un sueño que jamás se convirtió en realidad. Casi, casi, pero ¿eso de qué vale? Por ahí dicen que “el casi no vale”.