voz favorita

Quiero ser tu persona favorita. Quiero ser alguien que es más que tu amigo. Quiero ser ese alguien a quien le cuentes todo, desde las cosas más pequeñas de tu vida hasta los detalles más grandes de tu persona. Dime cuál es tu platillo favorito, cuéntame por qué lloraste anoche cuando te llamé. Dime en dónde están todos tus lunares y tus marcas de nacimiento. Cuéntame sobre los amigos que hayas perdido y qué pasó, y sobre la persona que rompió tu corazón, dímelo todo. Quiero que compartas conmigo los secretos que nunca le dijiste a nadie (tu lado oscuro).
Quiero saber en qué piensas y cuáles son tus sueños, todo sobre ti, todo lo que te conforma. Quiero ser esa persona. Quiero que te abras conmigo y confortarte siempre que algo o alguien te moleste. Podemos pasar horas y horas hablando de ti, no me importa. Estaría encantado de oír tu voz y escuchar cada palabra que digas.
Quiero que confíes en mí.

Se eu falar que te amo, é porque é verdadeiro. É porque cada pedacinho do meu coração é preenchido por cada pedaço de você.
Se eu digo que a sua voz é a minha favorita, é porque ela é a única que me acalma, me tira a calma, e meche com tudo em mim.
Se eu disse que o meu coração pertence à você, é porque esse sentimento me inunda, me preenche e me transborda.
Se por acaso eu disser que você é o meu porto, é porque confio o meu coração ao teu. É porque te fiz de lar.
Se eu disser que os seus olhos são os meus favoritos, acredite em mim. Pois foi na escuridão deles que eu escolhi me perder.
Eu me perco, tu me achas, eu me recolho e tu me acolhes.
Então se eu sussurrar que te amo, é porque o meu coração está gritando o teu nome.
Apenas escute, pois nessa gritaria está o meu amor.
E ele, meu bem, é totalmente seu.
—  Gabriela.
Sabe, eu percebi que estava amando você quando suas piadas não me passavam ao lado, e eu me ria genuinamente delas. Seu sorriso começou a ser o sol dos meus dias, e sua voz a minha melodia favorita. Eu enxergava seu rosto sempre que fechava meus olhos. E, ansiava pelo seu toque, pelo seu sussurro no meu ouvido, pelo seu “eu te amo”. Eu tinha saudades suas se você não me respondesse logo, ou se simplesmente não o visse há um segundo. Você derrubou minhas muralhas, conseguiu me conquistar e, me deixar loucamente apaixonada por você.
Foi você que coloriu meus dias, por você que passei a lutar, por você e por nós. E, a cada pensamento você estava ali, fala coisas de amor em meu ouvido, você me fez ver o lado colorido da vida, você coloriu o lado de nossas vidas.
—  Angel, Imersivel na companhia de Admiradora-desorrisos.

Fallé, fallé en todo lo que pensé de ti.
Tus ojos no son los más hermosos de este mundo
Tu cabello no es el más lindo que existe
Tu sonrisa no es perfecta
Tu risa no es el sonido más hermoso en el jodido planeta
Tu voz no es la más melodiosa
Tu manera de dormir no es la más dulce
No eres nada de eso. Eres todo lo contrario.
Tus ojos son café claro, como los de otros millones de personas en el mundo, pero me enamoran cada vez que te miro.
Tu cabello puede no ser el más dócil, pero siempre me encanta cuando lo despeina el viento.
Tu sonrisa no está compuesta de una dentadura perfecta, pero es tan radiante como el sol mismo.
Tu risa no es delicada, ni ideal, pero me gusta tanto como mi canción favorita.
Tu voz puede no ser la mejor, pero para mí siempre será la más sexy que he escuchado.
Tu manera de dormir no es romántica ni dulce, es un constante período de ronquidos y murmullos entre sueños, pero me arrullan como ninguna otra canción.

¿Ves…? No eres perfecto, nunca lo serás… pero para mí estás lo suficientemente lleno de defectos como para enamorarme, eres lo suficientemente real y auténtico para amarte tal y como eres.

—  Palabras que nunca te diré
Quédate con quien encuentre en ti su lugar favorito y escuche tu voz como su melodía favorita. Quédate con quien encuentre en tus defectos su enigma más divertido y en tus manías el caso más exquisito. Quédate con quien se deleite con tu existencia y te extrañe aún teniéndote de frente. Quédate con quien defienda tus carencias y resuelva tus espantos. Quédate con quien hable con sus actos y se desvele en alegrías contigo. Quédate con quien descubra en ti un lugar insólito y que te saque a la calle para presumirlo. Quédate con quien vea en ti una pintura y se desviva en admirarla. Quédate con quien se petrifique con tu caminar y se resuelva en tus desmanes. Quédate con quien soporte tus tempestades y sepa navegar en tus lagunas mentales. Quédate con quien te deje ser quien eres y no te enjaule en sus maneras de vivir. Quédate con quien se meta al laberinto y te salve de caer en un abismo. Quédate con quien te dibuje en el pensamiento y te declame en el corazón. Quédate con quien te vea como una poesía y no te describa como algo que no eres. Quédate con quien no se arrepienta por los pasos que ha dado y sienta que tomar tu mano es entrar al paraíso. Quédate con quien apoye tus locuras y ame cada una de tus arrugas. Quédate con quien no juzgue tu extravagancia y se conmueva con tu esencia. Quédate con quien no se fije en tu apariencia y vea en ti todo lo que soñaba. Quédate con quien sienta una soledad de siglos cuando le faltas y una cosa cierta cuando te tiene cerca. Quédate con quien ciego te encuentre y en una habitación vacía reconozca tu voz o tu sombra. Quédate con quien pueda entender tus lágrimas y sepa cómo dibujarte una sonrisa. Quédate con quien pueda diferenciarte entre un tumulto de gente y gritar tu segundo nombre. Quédate con quien al mirarte al espejo haga que te ames. Quédate con quien no te sientas sola y te sepas salvada.
—  Quédate con quien te resuelva, Joseph Kapone
Tenía dos nombres.
Uno usaba con más frecuencia,
el otro no le gustaba mucho,
y era precisamente ése por el que más la llamaba.
Lorena, le decía, voy a hacer que te guste ese nombre.

Era niña y mujer,
hielo y fuego,
amor y pasión,
ama y sumisa,
ternura y deseo.
Amaba la poesía tanto como un poeta ama hacerla.
Me decía que si por ella fuera,
los políticos usarían poemas
en lugar de discursos.
“Mentirían igual, pero sería más bonito.”

Si uno se quedaba mirándola
por más de diez segundos continuos,
dejaba de acordarse de todas las cosas que le hacían daño.

Era un rescate a primera vista.
Y yo siempre hubiera deseado estar hundiéndome
si ella era el salvavidas.

Me gustaba cómo con sus manos,
allanaba las aristas de mi tristeza.
Y al ver su boca, a veces entreabierta,
a veces cerrada,
otras veces sonriendo,
yo sabía que dentro de ella,
ocurrían cosas increíbles.
De todo lo que me gustaba,
quizá su voz era mi favorita.
Aquel acento argentino y su boca dándole forma a las palabras
producían en mí el mismo efecto
que una inyección de heroína.
Sigue hablando, solía pedirle,
que si te callas, al mundo se le ocurre hablar más fuerte.

Le gustaba acompañarme a caminar por el centro.
Si llovía, mejor.
“Hay cosas que sólo pueden verse
con un aguacero encima”, decía
antes de besarme a mitad de la calle.
Y entonces sabía que era cierto.
Sabía que la magia no estaba en los poemas
ni las canciones,
sino en ella;
que las estaciones del año sólo dependían
de cuán fuerte pueda ser un abrazo suyo;
que la eternidad y el amor sí cabían en una línea;
que las guerras podían detenerse
si cambiábamos las flores por las balas,
poemas por pistolas,
veranos por lluvia;

que hablar con ella era robarle minutos a la muerte.

Con Lorena perdí algo más que la cabeza.
Perdí las ganas de quedarme siempre en un mismo sitio,
perdí la mala costumbre de llegar tarde a cualquier parte,
de perder tiempo si no era sobre su cuerpo.

Si me hubiera dado cuenta de todo eso antes,
tal vez mi vida sería diferente.
Si yo hubiese sabido admitir mis defectos,
y si la fuerza de mi amor hubiera sido mayor o igual que la de mi orgullo,
hoy no estaría hablando de ella en tiempo pasado.

Sin ella la cama se ve más grande.
Ya no hay noches a su lado,
ni fríos que ahuyentar con el calor de su cuerpo,
ni heridas que limar con el roce de su piel.
Ya no existen las calles que nos vieron de la mano,
ni momentos en los que me vuelva a llamar idiota
luego de haberla hecho enojar a propósito.
No hay nadie con quien sentir que pertenezco a este siglo.
Sin ella aumentaron las guerras.
Se le acabó a la poesía las palabras.
Ni siquiera puedo escuchar su voz,
y es que hoy el mundo habla más fuerte que nunca.
—  Dashten Geriott
Viciado

Acho que o meu cérebro ficou viciado. Viciado nas sensações do amor como se fosse heroína. Viciado no seu cheiro, no seu beijo, no seu cabelo, na sua voz, na sua banda favorita, no seu sorriso. Não consegui evitar muito , quando me dei conta estava apaixonada loucamente. Tudo me faz lembrar você, cada detalhe mais idiota do universo. Simplesmente não tem como controlar. Então, posso dizer, assim como um alcoólatra, eu estou em processo de reabilitação, reaprendendo o que é viver. Mas, exclamando para o Universo que não deixe mais nenhum copo de você a vista, posso não resistir.

retalhos do pensamento

Acho que o meu cérebro ficou viciado. Viciado nas sensações do amor como se fosse heroína. Viciado no seu cheiro, no seu beijo, no seu cabelo, na sua voz, na sua banda favorita, no seu sorriso. Não consegui evitar muito , quando me dei conta estava apaixonada loucamente. Tudo me faz lembrar você, cada detalhe mais idiota do universo. Simplesmente não tem como controlar. Então, posso dizer, assim como um alcoólatra, eu estou em processo de reabilitação, reaprendendo o que é viver. Mas, exclamando para o Universo que não deixe mais nenhum copo de você a vista, posso não resistir.
—  Viciado. Bruna Pilati