vm litelantes

La muerte no resuelve el problema fatal del ego, éste continúa en nuestros descendientes. “Todo va, todo vuelve; la rueda de la existencia gira eternalmente, todo muere, todo vuelve a florecer; eternamente corren los años de la existencia”. “Todo se destruye, todo se reconstruye de nuevo, eternalmente construye la misma casa de la existencia”. “Todo se separa, todo se encuentra de nuevo; el anillo de la existencia permanece fiel a sí mismo”. “La existencia principia a cada hora”; alrededor de cada “Aquí” gira la esfera del “Allá” el centro está en todas partes, tortuoso es el camino de la eternidad”. (Nietzche)

Sólo la muerte del yo puede resolver el problema del dolor humano pero el yo se ama a sí mismo y no quiere morir de ninguna manera, mientras el yo exista girará la rueda de Samsara, la rueda fatal de la tragedia humana. Cuando realmente estamos enamorados renunciamos al yo, pero es muy raro hallar en la vida a alguien verdaderamente enamorado, todos están apasionados y eso no es amor. Las gentes se apasionan cuando se encuentran con alguien que les guste, cuando descubren en otra persona sus mismos errores, cualidades y defectos; entonces el ser amado les sirve de espejo donde pueden contemplarse totalmente, realmente no están enamorados del ser amado, sólo están enamorados de sí mismos y gozan viéndose en el espejo del ser amado, ahí se han encontrado y suponen entonces que están enamorados.

El yo goza ante el espejo de cristal o se siente feliz mirándose a sí mismo en la persona que tiene sus mismas cualidades, virtudes y defectos. Mucho es lo que hablan los predicadores sobre la verdad, pero ¿es acaso posible conocer la verdad cuando existe en nosotros amor propio?. Sólo acabando con el amor propio, sólo con la mente libre de supuestos podemos experimentar en ausencia del yo, eso, eso que es la verdad. Conocimos a un hombre que estuvo en carne y hueso en el planeta Venus por varios días, ese hombre no es un erudito, es tan sólo un humilde mecánico. Nosotros leímos su maravilloso libro titulado: “Yo estuve en el planeta Venus”. Todo lo que este hombre privilegiado cuenta, es formidable, extraordinario. La civilización venusta es puro Socialismo Cristiano llevado a la práctica. La técnica venusina, la ciencia, las artes, la religiosidad realmente nos llevan millones de años adelante. ¡Cuán lejos estamos nosotros de llegar a semejantes alturas!.

VM SAMAEL AUN WEOR