vida guerrera

En ese instante se veían como si no existiera nada más en el mundo, como si el tiempo se hubiese detenido para observarlos a ellos, como si el destino se pudiera impedir a si mismo.
—¿Me amas?
—Con todo mi ser. —Respondió al ser capturado por el brillo de sus ojos—. ¿Y tú, me amas?
—Te amare hasta el final de mi vida. —Dijo la valiente guerrera antes de partir hacia aquella terrible batalla de destino incierto.
Mientras él la esperaba impacientemente en la eternidad de cada hora; un ángel salvador vestido con bata blanca se convirtió en emisario de la muerte para anunciarle:
—Lo sentimos mucho, su esposa no pudo resistir la quimioterapia.
—  La Última Batalla, Víctor Valladares