vicioso

Con la llamada de cada noche quisiera decirte lo mucho que te extraño, pero las palabras se quedan atrapadas en mis labios sin poder salir. Con el texto de buenos días quisiera escribirte lo mucho que quisiera que estuvieras a mi lado, pero mis dedos se traban en el momento que tengo que enviar el mensaje. Y así pasan los días que siguen a la noche, sin poder explicar el gran vacío que tu ida me ha dejado. Llegará el momento en que no pueda más y explotaré todas las palabras que tenía enredadas en mi corazón, pero tú me dirás que es demasiado tarde por no demostrar lo que sentía en el momento en que debía. Y volverán a pasar los días, como un ciclo vicioso que no podré romper.
Si ya te cortaste una vez es casi imposible no volver a hacerlo. te decís que no lo vas a volver a hacer pero lo haces devuelta y cada vez duele menos, entonces te cortas cada vez mas... y lo peor de todo es que no te alivia tanto el dolor porque cada vez que vez las cicatrices te acordas el motivo por el cual te cortaste y revivis el dolor de ese momento... es como un circulo vicioso que parece no acabar
A veces es difícil salir de ese círculo vicioso que no te lleva a ningún lado, salvo a hacerte daño a ti misma. Y cuando consigues salir de él, tratas de evitar por todos los medios todas aquellas cosas que pueden hacer que recaigas. Pero a veces se cruzan en tu camino pequeñas pruebas que tienes que aprender a superar sin volver a caer en aquello que te hacía daño.
Quiero pasar un día contigo perfecto, despertarnos juntos mirandonos a los ojos, luego de allí desayunemos juntos los aperitivos que más nos gusten, jugar con la comida de una manera romántica y tonta, hacer tareas domésticas juntos, salir a pasear por todo el centro, comprar algo material para ti que te guste, estar allí y mirarte a los ojos, besarnos, abrazarnos, jugar cómo pequeños niños, volver, cenar... y dormirnos abrazados.

CIRCULO VICIOSO*

Estaba tan enojada. Me jodía no estar cerca de ti, me molestaba que prefirieras estar lejos de mí a pesar de que me querías, no podía entender por qué simplemente no podías perdonarme y empezar todo de nuevo como cada vez que terminábamos. Sé que cometí muchos errores en nuestra relación; sabía que eras solo mío, mi corazón lo sabía, pero mi mente no terminaba de asimilarlo bien, por eso esa terrible necesidad de gritarlo al mundo, por eso mis ganas insaciables de que todos supieran que éramos pareja, quería evitar, según yo, que se acercarán a ti, que vieran todas esas cosas maravillosas que tienes y te alejaran de mi lado. Más de una vez los celos me pudieron, me hicieron perder la calma a tal punto de querer hacerte daño o desear tu muerte como tantas veces te lo dije, pero ya sabes como soy, me dejo llevar por las emociones y acabo arruinando todo lo que puedo, por eso también volvía y volvía a ti en busca de una nueva oportunidad. Caímos en un absurdo círculo vicioso que consistía en amarnos, pelear por cualquier tontería, insultarnos, alejarnos, regresar y así hasta volver a repetir los escenarios. Sonrisas, caricias, besos, miradas, secretos, sexo, la casa, los hijos, el perro, vacaciones, paz, felicidad… esas son solo algunas de las cosas que quería y esperaba de nosotros, sin embargo, no es más que una triste utopía. Ahora es mi mente la que entiende y mi corazón el que no razona, ojalá hubiese sido así desde un principio, y no ahora, no tan tarde, no tan sin ti.
—  Karina Montero.