vicios

Dormiamos en la misma cama y no podemos sostener una conversación.
Nos sentamos, nos miramos, y no decimos nada. Mientras tanto, dentro de mi, pienso; que loco el desamor, como uno puede amar tanto a una persona, y en algun momento, un click y nada, no pasó nada, y ya no importa, desapareció. Da lo mismo que este, o no este…
Lo peor de no salir más con una persona es que esa persona sigue su vida sin vos. Se pone de novia con otras personas, se acuesta con ellas, las ama, se ríe, llora, viaja, piensa (quizás) un poco en vos, pero no lo suficiente como para escribirte, para decirte:
“Hey, vos y yo nos amábamos. O nos queríamos, o lo que sea, podríamos haber sido mucho más que esto, un recuerdo. ¿Sos feliz? ¿Tenés lunares nuevos? ¿Te lastimó alguien más? ¿Tenés vicios que no conozco? ¿Podríamos mirarnos y entendernos o lo perdimos cuando nos perdimos?”. Lo peor de no salir más con una persona es que esa persona no se muere. Pero lo que tenías con esa persona sí.
Compartían todo. Hasta lo más ridículo. Y después… nada.Tal vez más adelante en un encuentro incómodo para tener sexo, o quizás en un colectivo de camino a algún lugar. “Hola”. “Hola”. (Estás diferente). “¿Qué hacés?”. “Todo bien”. “¿Tus cosas?”. “Ahí”. (Dormíamos en la misma cama, y no podemos sostener una conversación). “¿La familia bien?”. (Odiabas a mi familia).”Sí, normal”. “¿Vos, bien?”. (¿Estás con alguien?). “Sí, tranqui, qué sé yo”. (Siempre me pareció horrible el sweater que tenés puesto). “Bueno. Sí, sí… Nos vemos. Loco cruzarte”. (No te reconozco)…
Y uno vuelve hacia atrás, justo ahí, después de ese encuentro, y piensa que cosas no le gustaban de la relación, y que si termino, el destino, Dios, el mundo, los planetas, y un millón de estrellas quisieron que fuera así, intentas convencerte de que no era para vos, y que de ninguna manera podia ser, lo que por decreto, y por concreto, no fue.
Pero bueno, uno extraña hasta lo que no le gusta.
Se terminó, volves a ese día. “No encajamos”, como si fueramos piesas de rompecabezas, fichitas de dominó, cartas, un mueble en un living, no entiendo, no quiero entender, y vos no me explicas nada.
“Espero que sigas bien, sos uno de los lugares más lindos que conocí” Ahora ni siquiera soy una persona, soy un lugar al que te gustaba ir ? No entiendo, otra vez, no entiendo.
No importa cómo haya sido la relación, las separaciones son una mierda. Duelen, sigas enamorada o no. Las drogas y el alcohol te contienen, pero no te pierdas ahí. Te vas a dormir muchas noches sintiendo que tenés el corazón partido. Como si realmente estuviera vivo, latiendo, diciéndote: ¿Qué me hiciste? Vas a tener citas, las primeras probablemente sean un fiasco. Vas a hablar de tu ex. Te vas a dar cuenta que todavía la tristeza no pasó. Tal vez tengas sexo pronto. Tal vez no. Te vas a sentir extraña tocando otro cuerpo. Te vas a acordar de muchas cosas de la relación, y con los días te las vas a ir olvidando. Te vas a dar cuenta de lo que andaba mal entre ustedes. Vas a notar que ya lo habías visto, y también de que no te había importado. Vas a querer llamar. Vas a borrar su número. Vas a odiar, vas a angustiarte, el mundo te va a parecer estúpido. Tus amigos te van a decir cosas tontas, como que para el arcoiris hace falta el sol, pero también la lluvia. Te vas a preguntar qué carajo tiene que ver la formación de un arcoiris con el terremoto emocional que te atraviesa. Pero les vas a decir: “Gracias por estar”. Vas a escuchar canciones deplorables. Tal vez hasta te sientas identificada con la letra de un reggaeton. Ahí vas a asumir: Toqué fondo. Y entonces, vas a mirar para abajo, y te vas a dar cuenta de que no. De que hay otros fondos. De que hay más.
Te vas a poner muy linda, o te vas a poner muy fea. Pero vas a cambiar. Creeme. Tal vez hagas locuras, como comprarte ropa en cantidades que no podés pagar, que no querés usar. Vas a salir mucho. Vas a negarte a salir, mucho también. Vas a decir que el amor es una estafa. Que vos no vas a querer a nadie nunca más. O peor: Que vas a empezar a ponerte de novia con gente que no quieras tanto. Porque no querés sufrir. Vas a saber que te estás mintiendo. Porque te estás curando. Vas a comer compulsivamente chocolate. Vas a pasar noches sin cenar. Vas a llorar. Cuando te des una ducha. Cuando te levantes. En el colectivo. En el baño del trabajo. Antes de dormir. Durmiendo. Vas a descubrir que perdonar es la única manera de soltar. Y una mañana, de verdad, una mañana vas a abrir los ojos y te vas a sentir rara. Te vas a tocar el pecho. Tu corazón va a estar latiendo, tranquilo. Quedate escuchándolo. Está diciendo: Gracias. Ya pasó. Estoy listo, cuando quieras, para que quieras otra vez.

CON MÁS GANAS DE CREER QUE DE PENSAR…

Y que lo único amargo en nuestro amor… sea el café de cada mañana.
—  Valo Jones - Delirios textuales