vestida de domingo

No soy nada

A veces me levanto,
pensando que no soy nada,
que los días me torturan,
siempre cuesta arriba,
me dan de hostias,
y se rien en mi cara.

La desdicha del bohemio,
el que a nada se ata,
vas por libre,
persigues sueños,
la realidad se te atraganta.

Epifanías vestidas de domingo,
el cenicero lleno,
ya no caben más latas,
la cerveza como único alimento,
se te clavan las resacas.

Corazones de cemento,
ángeles tatuados y sin alas,
cada noche huyes,
mar adentro,
buscando tu salvación, pero…
siempre, en la fuente equivocada.


- Javier López Píriz