verdades horribles

siento que no puedo mas, de verdad. Antes no sabia porque sufría, ahora lo se y todo se siente peor.. Estoy sentada en el piso del baño y de mis ojos no dejan de salir lágrimas . Realmente me siento totalmente destrozada. Y la verdad en este momento dudo de todo, no creo que a alguien le importe, solo son palabras tristes de una chica patética. Debería sufrir en 😶silencio pero en estos momentos necesito de alguien que me mienta diciendo que todo estara bien… Me siento tan sola… De verdad, soy todo un asco, soy una porquería de persona, soy la mas idiota del mundo, soy tan cruel, me siento horrible…
“Eres una horrible persona”

“¡Eso no es verdad! ¿Por qué eres tan cruel?”:Tauro, leo, cáncer, piscis.

“Hahaha lol, ya lo sé”:Libra, sagitario, géminis, escorpio.

“No me importa”:Aries, acuario, virgo, capricornio.

anonymous asked:

Y me dice cosas que la verdad siento horrible, el fue mi primer novio, tengo 16 y el 20 pero actúa como niño de 13, él sabe dónde vivo y me amenaza con hacerle algo a mi mama, yo me corto desde hace 2 años por un problema familiar el punto es que con todo eso él sabe dañarme y mucho No le quiero decir a mi mama pero ya no aguanto tengo miedo, ya soporte esto por mucho tiempo No quiero hacer cosas que afecten a mi familia llevo dos intentos de suicido fallido siempre me descubren 😔

Me recordaste el caso de una amiga que tengo 😔😔😔

Mi opinión: La familia es importante, habla con ellos, te escucharán, cuentales tus problemas… y con respecto a ese chico, es lamentable decir esto, pero, deberías pararle, no se que te diga o con que te haga sentir indefensa, pero con el apoyo de tu familia podras salir adelante, y en cuanto a lo del suicidio, es muy valiente que lo hayas intentado, te admiro, no cualquiera lo hace, pero, aveces es mejor soportar y no intentarlo, hay personas que te quieren, y esperan conocerte en el futuro… aveces solo nos hace falta la persona indicada, sé fuerte incluso con tus debilidades, conocete a ti misma y evoluciona para bien :) suerte! Te queremos :)

¿Has estado alguna vez enamorado? Es horrible, ¿verdad?, te hace tan vulnerable. Abre tu pecho y abre tu corazón y significa que alguien puede meterse dentro de ti y echarte a perder. Construyes todas esas defensas, te fabricas toda una armadura para que nada te pueda hacer daño, y entonces una persona estúpida, que no es diferente de cualquier otra persona estúpida, entra como si tal cosa en tu estúpida vida… Les das un trozo de ti. Ellos no lo pidieron. Hicieron algo estúpido un día, como besarte o sonreírte, y entonces tu vida deja de ser tuya. El amor toma rehenes. Se mete dentro de ti. Se alimenta de ti y te deja llorando en la oscuridad, una frase tan simple como “quizá deberíamos ser sólo amigos” se convierte en un trozo de cristal introduciéndose en tu corazón. Duele. No sólo en la imaginación. No sólo en la mente. Es un dolor en el alma, un verdadero “se mete dentro de ti y te destroza” dolor. Odio el amor.
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—   Neil Gaiman

Nanatsu No Taizai (Suzuki Nakaba)

♥Ban x Elaine


Nicolas..Nicolas.. Nicko.. lo que me pasan repitiendo y recordado, pero no lloro, es raro pero.. lo mas raro es que no puedo enamorarme de nadie ni nada.. creo que ya se acabaron mis días de lujuria, ahora tengo que sufrir de verdad y no de mentira.. al menos no lo destruí con la horrible verdad

II ~Hi Dad (mpreg wigetta)

Guillermo permanecía sentado en la camilla donde lo habían dejado. No era consciente de los minutos que llevaba allí, sumido en un interminable llanto. Abrazaba sus piernas mientras sentía las lágrimas correr por sus mejillas, esto no podía ser verdad, era una horrible pesadilla, una de esas donde despertaba llorando y su mamá llegaba a acunarlo entre sus brazos repitiéndole una y otra vez que todo estaba bien, que todo había sido un sueño hasta que cayera de nuevo dormido.

Pero esta no era una de esas veces. Esto era real, estaba esperando un bebé, un ser crecía dentro de él. Era tan malditamente real.

¿Qué haría ahora? No iba a matarlo, esa no era la solución. ¿Darlo en adopción? Era una opción a considerar, ¿Cómo le iba a decir a su madre? Seguramente no le iban a creer, Guillermo no lo estaba creyendo, y eso que lo había visto, había escuchado los pequeños latidos de su corazón, y Guillermo pudo jurar que aquello era la cosa más maravillosa que había escuchado.

Había tantas dudas, tantas preguntas sin respuesta. Y la más importante de todas era. ¿Qué pasará cuando Guillermo le dijera a Samuel que él era el padre? Seguramente no le iba a creer, pero él iba a hacer el intento.

Poco a poco su llanto logro calmarse, ya no salían lágrimas de sus ojos, no sabía si era porque ya no había más o porque ya no quería llorar.

Se levantó de donde estaba y salió a buscar al doctor.

Abrió la puerta y asomó la cabeza. -¿Elías?

Elías giro en dirección a la voz de Guillermo e hizo un intento de sonrisa.

– ¿Estás listo? –Guillermo asintió. –Sígueme.

El menor siguió a Elías, en completo silencio, hacia una nueva habitación. En la puerta de ésta pintaban unas letras en color dorado que anunciaban: Samuel de Luque, ginecología.

–Entra, Samuel te está esperando.

– ¿No vienes? –Preguntó Guillermo alarmado, él no quería estar solo con Samuel.

–Lo siento, tengo trabajo que hacer, Samuel tiene que explicarte muchas cosas.

Guillermo asintió y tras tocar la puerta y escuchar un amable pase, entró, cerró la puerta tras él y tomó asiento frente a Samuel, quien escribía algunas cosas en su computadora.

Silencio, una de las cosas que Guillermo más odiaba.

–Guillermo –Samuel miraba su computador –necesito que me digas todas tus dudas y yo te las contestaré con sinceridad ¿De acuerdo?

– ¿Por qué no me llamaste?

Algunas veces nuestras palabras salen disparadas de nuestros labios, sin habernos detenido a meditar un segundo aquello que íbamos a decir, y vaya que eso le pasó a Guillermo.

Los colores abandonaron el rostro de Samuel y pintaron el Guillermo.

–Lo intenté, pero me diste el número mal. –Guillermo no dijo más y sólo asintió –Necesito saber tus preguntas, Guillermo, es importante. –Guillermo volvió a asentir.

– ¿Qué pasará ahora? Digo, sé que ahora algo va a crecer en mí, pero ¿Debo tener algunas clases de cuidados? ¿Alguna dieta?

–Según los resultados, estás en el primer trimestre, los cuidados ahora son muy importantes, procura no levantar objetos muy pesados y realizar el mínimo de ejercicios. Evita el estrés. Te voy a recetar unos medicamentos para la formación del feto y una lista de cosas que debes comer, y tendrás que venir a revisión cada mes. Sólo debes preguntar por mí y ya. –Samuel le dio una receta con los medicamentos, y un sobre.

– ¿Qué es esto?

–La primera fotografía de tu bebé –. Samuel sonrió –este mes tengo mucho trabajo Guillermo, pero en tu próxima cita, podríamos ir a tomar un café. Bueno, en tu caso un helado, no puedes tomar café en tu estado.

–No me gusta el café, Samuel –. Samuel sonrió.

–Lo sé, lo dijiste en el desayuno–. Guillermo se sonrojó. –Listo, puedes irte Guille, o ¿Prefieres que te llame Willy?

–Lo siento por eso, no soy de dar mi nombre real. Puedes llamarme como prefieras –. Guillermo de puso de pie, y sonrió. –Nos veremos pronto Samuel.

Un preocupado Guillermo había llegado a casa, dejó su chaqueta en el sofá, las llaves en el platito en la mesa junto con aquella carpeta que le habían dado, y fue directo a la cocina, tenía que llamar a Becca, ella era la única que tendría que ayudarle. Tomó su móvil y marcó el número de la chica de cabellos negros y ojos color esmeralda. Tras tres timbrazos cogió el teléfono. Guillermo le explicó que si podía venir a su casa, ya que tenía una duda sobre una tarea. La chica no tardó mucho en llegar.

La puerta sonó, unos leves toques, Guillermo abrió la puerta.

– ¡Dios! Estaba en un buen rollo con el pizzero Guille, por dios, me la debes.

Rebecca entró a casa ignorando por completo el pálido aspecto de Guillermo. Rebecca era una chica muy confiada con Guille, así que tras pasar se sentó en el sofá de manera cómoda y sacó su cajetilla de cigarros, saco uno y le tendió a Guillermo uno.

–No gracias.

Rebecca encendió su cigarrillo y dio una fuerte calada para soltar el humo hacia un lado, Guillermo sintió náuseas.

–Dios, la escuela me va a matar. Recuérdame ¿Por qué elegimos estudiar abogacía?

Guillermo sintió náuseas, esas mismas que llevaba sintiendo desde hace semanas. Becca dio otra calada profunda, expulsó el humo. Guillermo sintió una arcada.

– ¿Podrías apagar eso?

Becca lo miró con la ceja alzada, apunto de dar una tercera calada.

– ¿Qué? ¿Te molesta el humo Guille? –Guillermo asintió avergonzado. Becca dio una última calada profunda, se levantó y ¡Pam! Todo el humo fue a dar a la cara de Guillermo. Rebecca estaba que se partía de risa.

Guillermo iba a vomitar, sostuvo su estómago y tapó su boca mientras corría con desesperación al baño, adiós a las alitas de pollo que había comido al salir del hospital. Becca paró su risa, le preocupaba de sobremanera que su mejor amigo vomitara tanto.

¿Guille, estás bien? No fue mi intención, sabes cómo soy de pesada.

No hubo respuesta, Guillermo había regresado todo lo que había sido un delicioso capricho.

– En la mesa hay unas pastillas, evitan que tenga vómitos, ¿Puedes traerlas?

Y más comida fue arrojada, Rebecca rebusco entre las bolsas de la mesa y lo encontró, un sobre color mostaza con unas ecografías, una receta médica y algunas pastillas. ¿Qué era esto? Tomó las cajas y leyó las prescripciones “Ácido fólico” “vitaminas prenatales” “medicamentos para evitar vómitos matutinos”.

– Olvídalas Becca, no debí comer esas alitas al salir del…

– ¿Qué es esto Guillermo? – Sostuvo los papeles y los medicamentos en alto– ¿Embarazaste a una chica? ¡Eres hetero!

– ¿Qué? ¿Tú eres tonta? Dame eso. – Guillermo no pretendía ser grosero, pero le arrebato las cosas de las manos a su amiga dejándola pasmada.

– Guille, no te comportes así, lamento si cotilleé un poquito, pero no fue mi intención, tú querías los medicamentos –. Guillermo la ignoraba por completo, entrando a su habitación, sentía como sus pequeños ojos color miel se hacían agua, ¿Ahora cómo le iba a contar todo? –Sabes que puedes confiar en mí, somos mejores amigos, si por accidente embarazaste a una tía podemos entre los dos hacernos cargo.

– ¡Es mío! -No pretendía gritar, pero lo había hecho, asustando por completo a la morena, quien venía caminando detrás de él y al ser detenida abruptamente, su rizado cabello se agito.

-Eso me queda claro, pero quiero saber quién es la madre Guille.

-No entiendes Rebecca, nadie va a entender esto, ¡Yo soy la madre! -Guillermo soltó al llanto y se levantó su flojo buzo color azul para que la morena viera su poco abultado vientre. Rebecca se llevó las manos a la boca sumamente sorprendida. Esto no era posible, era una broma, Guillermo era bromista, debía estar de broma.

-¿Es posible?

-Eso parece-.Respondió Guillermo. Rebecca lo miro, le daba pena ver a su mejor amigo en tal estado. Todo era tan malditamente irreal. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Qué iba a pasar ahora?

-¿Cuánto tienes?

-Tres meses.

-Joder Guille. ¿Alguien más lo sabe? -Guillermo negó. Se veía destrozado, sus ojos rojos, pestañas y mejillas mojadas y piel muy pálida, demasiado mal para ser el alegre Guillermo que siempre había conocido. Rebecca lo envolvió en sus brazos, permitiendo que Guille se desahogara en ellos, llorando, gritando y gimiendo de dolor ante tal acontecimiento. Becca no dijo nada, sólo esperó a que el menor se calmara.

[…]

Guillermo había dejado de llorar hace unos diez minutos, estaba en el sofá, se había cambiado de ropa, poniéndose su pijama, unos sencillos pantalones de chándal y una camiseta sin mangas en color azul pastel. Abrazaba una manta verde de las tortugas ninja que tenía desde pequeño mientras en ocasiones soltaba hipidos. Becca estaba en la cocina preparándose unas tazas de té.

-Toma, te ayudará a calmar los nervios.

-No me gusta el té, y lo sabes.

-No debes tomar café Guille, es dañino, hay muchas cosas que deberás cambiar, pero primero bebe.

Guillermo frunció el ceño y dio un sorbo a su amarilla bebida, sabía dulce, le había gustado. Siguió bebiendo hasta que el calor de la bebida lo hicieron relajar.

-Guille debemos hablar de esto, y para eso debes contestar con la verdad -Guillermo asintió. -¿Piensas tenerlo? Porque conozco un doctor que si le pagas bien se deshace de él.

Guillermo la miró aterrado.

-¡No quiero matarlo!

-Vale, no tienes que gritarme. Entonces ¿Te lo vas a quedar?

-No sé, no quiero matarlo, pero aun no estoy listo para tener hijos, no quiero ahora tener un hijo.

-¿Ya hablaste con el padre del bebé?

-No -.Guillermo suspiro. ¿Cómo le iba a explicar ahora la verdad?

-Por dios Guillermo, dime que sabes quién es el padre.

-Claro que lo sé. El problema es cómo le voy a decir.

-¡No! -Becca levanto los brazos emocionada- ¿Estás diciendo que el buenote del otro día? ¿Cómo dijiste que se llamaba? ¿Raúl?

-Samuel, y sí, es él.

-¿Cómo estás tan seguro de que él es el padre?

-¿Aquella noche de lágrimas y cervezas no te lo dejó claro? -Becca rio. Después de eso hubo un silencio, Rebecca volvía a tomar de su taza de té, la cual ya estaba fría. Guillermo suspiró, sintiendo como sus tripas se removían, como esas veces que tienes gases, pero… -¡Se movió!

-¿Qué dices? -poco le faltó a la morena para escupir la bebida. -¿cómo lo sabes? -Guillermo llevo sus manos a su vientre, pero ya no se movía.

-Ha parado. Te juro que sentí que esa cosa se movió.

-No puedo creer que vayas a tener un bebé -.Becca soltó una risita. -Tienes que decirle a Andrés.

-¡Samuel! -Guillermo comenzó a reír mientras hacía el intento de levantarse, el té lo había puesto somnoliento. -Le diré el siguiente mes.

-¿El siguiente mes?

-Sip, es mi doctor -Y se fue a su habitación. Rebecca soltó un pequeño gritito de emoción. ¿De verdad esa era la mujer de 24 años que conocía?

~Cuarto mes~

Guillermo comía un cono de helado sabor chocolate, era finales del mes de junio y el calor que hacía era increíble, Guillermo estaba que sudaba a chorros, y la vestimenta que llevaba el día de hoy no ayudaba mucho. La cual había sido elegida por Becca. Guillermo al tener solo ropa justa, comenzaba a quedarle pequeñas, así que tuvo que usar el pantalón de chándal junto con un suéter color blanco de lana, el cual pertenecía a Becca. Se veía algo ridículo a su parecer, pero era lo que había.

¿Qué había pasado estas últimas dos semanas desde la noticia de que estaba esperando? Primero que Rebecca se había mudado con él. Así, sin invitación, la morena había tomado sus cosas y se había mudado. Claro que también ayudaba que vivieran en el mismo edificio, en diferente plaza. Y también que solo iba por el día e iba a dormir a su apartamento por la noche.

La chica estaba más emocionada que el propio Guillermo, pues estaba loca por el bebé. Ya le había hecho su primer regalo, un lindo mameluco de panda. Becca amaba a los pandas. Le había sugerido a Guille que buscara un piso más grande, donde pudieran vivir su futura niña y él. Guillermo la veía tan emocionada que no quería decirle la verdad. ¿Cómo le iba a decir que él no quería al bebé? ¿Cómo le iba a decir que quería dar en adopción al bebé? Era una locura.

-Buenas tardes -.Hablo Guillermo, sonriendo nervioso. -Vengo a ver al doctor De Luque.

-¿Guillermo siento? -Guille asintió. -Pasa, te espera en su oficina.

Guillermo volvió a sentir y con un paso algo torpe, camino hasta la oficina de Samuel.
Siempre había odiado los hospitales, el olor, el sentimiento que dejaban en el alma, un lugar para sanar que te dejaba con malos sentimientos, eso no le agradaba en absoluto.

Con un leve roce de sus nudillos, tocó la puerta de madera de las letras doradas, nadie respondió.

Guillermo sintió un leve tirón el vientre.

-¿Despertaste? Vamos a tomar asiento. -Guillermo se sentó en unas sillas que estaban frente a la oficina de Samuel. Colocó su mano sobre su vientre, y comenzó a frotarlo. La pequeña criatura se calmó. La última conversación con su amiga vino a su mente. ¿Le iba a decir a Samuel que él era el padre?

Una joven de cabellera rubia y de grandes tetas se sentó a su lado, mirando su móvil mientras se quitó las gafas. Guillermo la miro con cara de desagrado al notar el gran escote que la chica mostraba.

-Son reales, pero tienen dueño cariño-. Murmuró la chica sin dejar de mirar su móvil, moviendo sus largas uñas sobre la pantalla del mismo.

-Son falsas y soy gay cariño -. Volvió a frotar su estómago algo molesto.

-Me encanta tu actitud -. La chica guardó su móvil y mostró su sonrisa. -Me llamo Melanie ¿Cuál es tú nombre?

-Guillermo.

-Oh ya, el chico que está esperando, mi esposo trabaja en el hospital y me contó de ti.

Guillermo palideció, ¿Todo el hospital lo sabía? Sería algo obvio, él era el caso 8, algo sorprendente, era de esperarse.

-Creí que solo mi doctor sabía esto.

-Sí, fue difícil que me dijera esto, pero es por una buena causa Guille. ¿Has pensado que harás con tu bebé?

-Lo pienso dar en adopción.

-Eso es maravilloso, de verdad -. Guillermo flipaba ahí mismo. ¿De qué iba esta chica?

-No entiendo. Lo siento.

-Guille, mi esposo y yo no podemos tener bebés, y cuando me conto de ti, de tu caso, quería saber sobre ti y eso. Quiero adoptar a tu bebé -. Guillermo se sorprendió. ¿Estaba hablando en serio? Ni siquiera la conocía. -Sé lo que debes estar pensando, que estoy loca o algo así, mira, no tienes que dar tu respuesta ahora, podemos ir a una organización de esas y hacer todo legal, te daré mi teléfono para que me llames cuando lo hayas pensado ¿Vale? -Guille asintió y tomó el pequeño papel que la rubia le tendía.

-Prometo pensarlo -.Melanie asintió y tomó su bolso. -Debo irme, mi doctor va por allá ¡Doctor!

Y la chica comenzó a correr haciendo sonar sus tacones color oro, Guillermo pestañeo varias veces, analizando lo que acababa de pasar.

-¿Soñando despierto?

Guillermo dirigió su mirada hacía el mayor, quien lo miraba desde el umbral de la puerta, con los brazos cruzados. Guillermo se sonrojo enseguida levantándose al acto sintiendo de nuevo un tirón en el vientre, al pequeño no le había gustado que hiciera eso.

-Guille te has puesto pálido, no deberías levantarte así -.Samuel lo tomo del brazo, ayudándolo a entrar a la oficina, dejándolo sentado. -Hola.
Pronunció Samuel cuando se sentó en su silla, mirando a Guillermo.

-Hola Samuel-. El menor se sonrojó, jugando con el borde de la chaqueta que traía.

-¿Cómo has estado? ¿Tomaste tus medicamentos?

-Sí, he dejado de vomitar todo el día y solo vomito por las mañanas.

Samuel tomó nota.

-Vale, te voy a explicar de qué va la “rutina” en estas visitas. Yo te voy a revisar cada mes, te haré revisión visual y ecográfica. Te daré consejos y te informaré de cómo vas, si todo va bien, no tendremos malas noticias-. Guillermo sintió con emoción y nerviosismo. -Comencemos.

(…)

Guillermo termino de limpiarse el vientre, y colocarse la camisa bien, Samuel le había informado que su pequeño estaba sano, no se miraba ninguna anomalía, su corazón latía bien. Samuel había ido por las ecografías correspondientes a ese mes. Después de eso, como había prometido Samuel, irían a comer.

-Aquí está, sigo diciendo que es una lástima que no nos haya dejado verle el sexo, pero es normal, apuesto a que cuando vengas la próxima vez, debería verse-. Samuel sonrió de manera cálida, desarmando a Guillermo. Vamos Guillermo dile. -Te voy a pedir que sigas tomando esos medicamentos, te voy a dar los alimentos que debes comer y los cuidados de este trimestre. Y la próxima vez será cuando cumplas 6 meses.

Samuel anotaba todo en una libreta, Guillermo lo miraba sorprendido. ¿Dentro de dos meses?

-Toma, también te deje el título de un libro que me gusta mucho. Te dirá todo acerca de tu bebé.

Guillermo tomó todo poniéndose así de pie.

-Muchas gracias Samuel.

-De nada Guille. Ahora vamos a comer que muero de hambre -. Samuel se levantó y frotó su estómago. - Últimamente tengo mucha hambre, parece que el que va a tener un hijo soy yo. -Se ríe, contagiando a Guillermo, su sonrisa era tan hermosa, pensaba Guille que Samuel era el hombre perfecto, tan atento con él. ¿Y si realmente aceptaba al pequeño? ¿Y si llegaban a ser una familia feliz? Se aceptaba soñar, se decía Guillermo a sí mismo.

-¿A dónde te gustaría ir a comer Samuel?

-Eso debería preguntarlo yo Guille, tú elijes que quieren comer.

-Pues… ¿Perritos calientes? Se me hace agua la boca solo de imaginarlos.

-Vale, entonces iremos a mi departamento a prepararlos. ¿Te parece bien? –Guillermo asintió, ¡Iba a conocer su departamento! –Entonces vamos, iremos en mi auto, mi próxima cita es en 4 horas, tenemos tiempo.

Samuel tomo el resto de sus cosas y ambos salieron, Samuel le dijo unas cuantas cosas a una de las enfermeras, esta asintió y tras despedirse salieron al estacionamiento y subieron al bonito auto negro que Samuel tenía. ¿No era uno rojo? Guillermo recordaba un auto rojo, o el alcohol de aquella noche había hecho que se viera rojo. No le dio importancia.

[…]

-¿Cómo te has sentido Guille? –Samuel colocó frente a él el plato con un perrito caliente, Guillermo agradeció.

-Ya te he dicho que bien, no ha dado problemas.

-Me refiero antes de esto, desde ese día. Ya sabes.

-Oh ya -. ¿Qué le iba a decir ahora? “Oh sí, dos días después, cuando no me llamaste, llore como marica en el hombro de mi mejor amiga” –Bien, la escuela y el trabajo va bien.

–¿Trabajas? –Guille asintió.

-En una biblioteca, soy asistente, cómodo los libros y ayudo a buscarlos, ya sabes.

-Pues será mejor que vayas pidiendo maternidad, pues pronto no podrás trabajar. –Samuel sonrió de lado, mordiendo una de sus patatas fritas. –Será chungo cuando les tengas que explicar verdad. –Guillermo asintió. –Hable con el jefe del hospital, te vamos a dar un documento oficial para esos casos, dirá que todo es real, que… estas esperando. De eso no debes preocuparte.

-Gracias Samuel. –Guillermo suspiro. –Esto va a ser difícil, ni siquiera sé cómo le voy a decir a mis padres, aunque no pienso decirles, puedo ocultarme fácilmente de ellos y cuando nazca tengo pensado darlo en adopción. La única que sabe de esto es mi mejor amiga, probablemente querrá matarme cuando se entere de que lo daré en adopción.

-¿Solo tu mejor amiga sabe? ¿Y el padre? El otro padre.

Está comiendo frente a mí.

-Aun no sé lo he dicho.

-¿Sabes quién es verdad?

-¡Claro que sí! –Un puño a la mesa fue a dar por parte de Guillermo, ¿Cómo se atrevía a preguntar eso?

-Lo siento, no debí preguntar eso.

-Yo no debí gritar, estoy más insoportable que antes.

-Hormonas, debes aprender a convivir con ellas -. Guillermo sonrío.- ¿Piensas decirle? Debes hacerlo.

-No lo sé, es complicado, si a mí me costó creerlo, imagina él.

-Guille, de verdad debes hacerlo, si quieres darlo en adopción, el padre también debe dar su consentimiento.

Guillermo abrió la boca sorprendido.

Díselo ahora, vamos.

-Samuel.

-Dime, ¿Te sientes mal? Te has puesto pálido.

-¿Te gustaría tener hijos?

-Es mi más grande sueño–. Suspiro.

-Samuel -. Los ojos de Guille se aguaron, Samuel lo comprendió. No hacía falta ser tan inteligente para suponer que lo obvio.

-No, imposible. Yo no puedo ser.

-Fuiste la última persona Samuel.

-No Guillermo, no mientas con esto, si no sabes quién es el padre no hay problema, existen alternativas que…

-¡Tú eres el padre Samuel! No hubo otros después de ti.

-¿Antes? ¿Antes hubo otros?

-Samuel, ¿Me ves cara de puta barata o qué mierda?

-No, no, lo siento no, solo que. Guille, nos conocimos en un bar y ese mismo día te acostaste conmigo, ¿Cómo estoy seguro de que no haces eso con otros?

-Nunca lo he hecho, te lo juro, iba con unos amigos y me dejaron solo, tú llegaste con esas bebidas raras, tu linda y perfecta cara, no sé qué me paso, era la primera vez que hacia eso.

-Guille no, es que yo no puedo ser el padre.

-¿Por qué no?

El sonido de unas llaves y la puerta abriéndose y cerrándose acallaron las voces de esos hombres, unos pasos acercándose y la puerta de la cocina se abrió.

-Samuel, ¿Por qué no me esperarte?

Guillermo abrió la boca, era la chica de las tetas enormes.

-Melanie, lo siento.

-Oh -. La boca de Melanie se abrió y sus manos fueron a parar a su boca.

-Hola -. Pronunció Guille avergonzado.

-Perdón por interrumpir, Samuel, pudiste decirme que venía a casa, tenemos algo que decirte.

-¿El qué Melanie?

Melanie se acercó a los chicos, poniéndose a un lado de Guillermo, abrazándolo.

-Le he dicho a Guillermo que queremos adoptar a su bebé.

Y ahí, como un pequeño chispazo que prende una hoguera, las palabras y acciones tuvieron conexión.

“Soy infértil”

“Mi esposo y yo”

“Mi esposo es doctor”

-¡Es tu esposo!

-¡Adoptar al bebé!

-¡Si! –El chillido de la rubia molesto a Guillermo y al bebé, quien dio un tirón a su vientre. –Samuel y yo estábamos hablando de adoptar, si, dijiste que lo ibas a pensar, y no hay prisas.

-Guille… -Samuel quiso hablar pero este miro a Melanie.

-Acepto, será vuestro.

Y otro chillido sonó. Un Samuel boquiabierto miraba la escena donde su esposa abrazaba al hombre que llevaba a su hijo en su vientre. ¡Flipante!

-Nosotros nos encargaremos del papeleo Guille, tu solo debes de cuidar a nuestro pequeño.

-Claro, debo irme -. Guillermo se levantó apresurado. Vomitar, quería vomitar.

-¿Tan rápido? No has terminado tu… ¿Perrito caliente? Samuel, ¿Por qué le has dado eso? Tranquilo Guille, ahora mismo te preparo algo más saludable, mi esposo es un idiota en la cocina.

“Mi esposo”

-No, no, tengo cosas… cosas que hacer…

Dolor, ganas de dormir.

-¿Guille? Estas palideciendo.

-cesse d'inviter des étrangers ou des boissons ont un millier d'autres enfants

Todo fue negro.

~

El molesto olor a alcohol hizo arrugar la nariz de Guillermo. Poco a poco comenzó a abrir los ojos, sintiéndose cegado por la molesta luz del salón, le dolía la cabeza, hizo el amago de levantarse pero unos brazos lo detuvieron, Samuel.

-No, así quédate -. Guillermo asintió y volvió a cerrar los ojos. –Te diste una buena hostia Guillermo.

-No sé qué me pasó.

-Te desmayaste porque colapsaste tu cerebro de sentimientos, eso pasó.

-Debo irme. Quiero irme.

-Me tome la libertad de llamar a tu amiga Rebecca, no tardará en llegar, no pienso dejar que te vayas solo.

-De acuerdo -. Guillermo froto su cabeza.

-No sabía que hablabas francés.

-Nunca preguntaste -.susurro. Le pesaban los ojos.

-Sigue invitando bebidas a extraños y terminarás teniendo mil hijos. Eres original. –Susurro Samuel, Guillermo hizo una mueca.

-Lo siento.

-¿Cómo se sienten?

-Cansados. Quiero dormir.

-Guille, quiero que estés atento a como se sienten, te has dado un buen golpe, eso puede ser peligroso. Atento a tu orina, a los movimientos del pequeño, a todo. ¿Vale?

-Si.

La puerta se abrió, una morena escandalizada llegó, todo volvió a ser obscuro.

 ~I’m still breathing - Katy Perry

Guillermo llevaba 45 minutos en el baño mirando aquellos botes en su mano, después de llegar a casa con Rebecca y pese a sus insistentes bramidos de “no deberías salir” salió de casa.

Había leído en internet algunas cosas, así que con temor, paro en una farmacia, pidiendo aquellos medicamentos y volviendo a casa.

Mifepristone y Misoprostol, en su vida había escuchado el nombre de aquellos medicamentos. ¿Qué hacían? No sabía, solo sabía que hacían si los juntabas. Abortar.

Tal vez no estaba pensando claro, tal vez solo hacia las cosas por hacerlas y mañana se iba arrepentir, tal vez… tal vez se había dado cuenta que se había enamorado de Samuel y no quería aceptarlo.

Abrió un botecito. Saco dos pastillas. Abrió el otro, otras dos.

-No seas cobarde Guillermo, a la cuenta de tres.

Uno. Las hizo puño en su mano.

Dos. Las acercó a su boca.

Tres. Su móvil comenzó a sonar con una melodía distinta.

¿Quién sería?

Curioso lo tomó en su mano.

Samuel. ¿Cómo tenía su número?

“Hola Guille, me tome la libertad de anotar tu número, que sepas que tu cuatro parece un nueve, nunca lo supe hasta ahora.”

“Solo quería saber cómo seguías, me preocupe mucho”

“Sé que no me vas a contestar, solo quería decirte que te creo, creo que sea mi hijo, y pienso hacerme cargo, apoyarte económicamente mientras está en tu vientre y adoptarlo cuando nazca, lo siento por no decirte la verdad, o por reaccionar de aquella manera, no quería que te enteraras de Melanie de esa manera, dios no. Por favor Guille, vamos a hablar”

“No sé si creerle al hombre que le invita tragos a desconocidos en el bar”

“Eres tonto tío, lo siento”

“Estoy bien, parece ser que estamos bien, mejor ahora que me crees”

“De verdad, prometo ayudar en todo, me acojone cuando me dijiste eso”

“Es normal, yo igual reaccionaria así si supiera que voy a ser padre”

“O me quito la vida, lo que pase primero”

“Willy, quiero ir a tu casa, necesitamos hablar”

Guillermo miró los frascos que estaban ahora en el suelo, suspiro.

“Ya sabes la dirección”

5

Ayer revelé dos rollos en una tienda local, la verdad el digitalizado es horrible, lleno de manchas y wa’ he probado digitilizar en todas las tiendas de Temuco y son todas pesimas, el unico lugar donde he logrado buenos resultados es en Stgo. 

Anyways photos from my Canon AL-1. Conguillio National Park Chile.

¿Has estado alguna vez enamorado? ¿Horrible,
verdad? Te hace muy vulnerable. Abre tu pecho y
abre tu corazón y significará que alguien puede
entrar en ti y revolverte por dentro. Tú construyes
todas esas defensas, construyes una armadura
completa de forma que nada pueda herirte, y
entonces una persona estúpida, similar a cualquier
otra estúpida persona, se aventura en tu vida
estúpida… les das una parte de ti. No la pidieron.
Sólo que un día hicieron alguna tontería, como
besarte o sonreírte, y desde ese momento tu vida ya
no es tuya. El amor toma rehenes. Se mete dentro
de ti. Te come por completo y te deja llorando en la
oscuridad, de forma que una simple frase como
«quizá sólo deberíamos ser amigos» se convierte en
una astilla de cristal directa hacia tu corazón.
Duele. No sólo en la imaginación. No sólo en la
mente. Duele el alma, un verdadero dolor que-semete-dentro-de-ti-y-te-descuartiza.
Odio el amor.
—  Neil Gaiman