venazo

Me enamoré. Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba una mierda lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de cada palabra. Me gustaba incluso cuando se enfadaba y ponía morritos deseando que fuera por detrás y la cogiera para no soltarla; y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, joder, pero ya no me cuesta decirlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial?. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de lo lista que era y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras bonitas, y eso solo lo sabía yo. De sus abrazos y aún, a veces, echo en falta alguno. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de cuando se tapaba la cara cuando decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba. Qué inocente, si yo era el que perdía la cabeza por ella. Joder, me gustaba. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. De sus prisas, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía. Nunca se lo dije, y aún hay veces que recuerdo su risa y la extraño. Por eso y sus “Te quiero” que tanto le cuesta decir. ¿Es que no lo entiendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. Su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería, por mucho que le doliera demostrarlo. La quería, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me echaba de menos. De todas las conversaciones, incluso de las que borré cuando acabó todo. De sus intentos de ponerme celoso y de lo celosa que se ponía cuando me veía con otra. Nunca le entró en la cabeza que ella era única. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que sigo sin ella. De su forma de ser, de cómo me pedía que me fuera porque creía que la pasaría mejor sin ella. De sus venazos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “cállate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorado. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas. De su cabello encrespado cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más. Ahora ya es solo un recuerdo, pero es un recuerdo que prometí no olvidar. Duele ver cómo alguien que un día fue tu vida, deja de formar parte de ella; pero duele más ser la persona que decide que así sea. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas, pero después de un tiempo me dio la impresión de que pertenecíamos a dos pluzzles diferentes. Pero cuánto la echo de menos, y cuánto daría por volver a tenerla a mi lado. Por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.

Es un texto muy hermoso, y vale la pena leerlo.
Lo encontré en partes en mi galería, lloren un poco.

Me enamoré. Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba una mierda lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de cada palabra. Me gustaba incluso cuando se enfadaba y ponía morritos deseando que fuera por detrás y la cogiera para no soltarla; y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, joder, pero ya no me cuesta decirlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial?. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de lo lista que era y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras bonitas, y eso solo lo sabía yo. De sus abrazos y aún, a veces, echo en falta alguno. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de cuando se tapaba la cara cuando decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba. Qué inocente, si yo era el que perdía la cabeza por ella. Joder, me gustaba. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. De sus prisas, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía. Nunca se lo dije, y aún hay veces que recuerdo su risa y la extraño. Por eso y sus “Te quiero” que tanto le cuesta decir. ¿Es que no lo entiendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. Su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería, por mucho que le doliera demostrarlo. La quería, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me echaba de menos. De todas las conversaciones, incluso de las que borré cuando acabó todo. De sus intentos de ponerme celoso y de lo celosa que se ponía cuando me veía con otra. Nunca le entró en la cabeza que ella era única. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que sigo sin ella. De su forma de ser, de cómo me pedía que me fuera porque creía que la pasaría mejor sin ella. De sus venazos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “cállate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorado. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas. De su cabello encrespado cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más. Ahora ya es solo un recuerdo, pero es un recuerdo que prometí no olvidar. Duele ver cómo alguien que un día fue tu vida, deja de formar parte de ella; pero duele más ser la persona que decide que así sea. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas, pero después de un tiempo me dio la impresión de que pertenecíamos a dos pluzzles diferentes. Pero cuánto la echo de menos, y cuánto daría por volver a tenerla a mi lado. Por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.

Las casas astrológicas

Las casas en el ámbito astrológico, aunque mucha gente no tenga mucho interés en ellas, o bien les parezca complicado es una parte bastante importante para la interpretación de la carta natal. Técnicamente podríamos decir que cada una de las casas simboliza un aspecto de la vida. Los planetas sería qué hacemos, los signos el cómo y las casas dónde lo hacemos. Las distintas clasificaciones de las casas se expresan en la tabla siguiente:

Casa I: La casa uno es la casa equivalente a nuestro ascendente, y está regida por Aries. Está relacionado con nuestros comportamientos y la forma en la que nos mostramos al mundo, habla de la personalidad. Representa también la infancia, las reacciones inmediatas, el entorno próximo y la apariencia física. Es junto con el solar y el lunar de los puntos más importantes.

Parte del cuerpo: La cabeza.

Casa II: La casa dos, con regente Tauro, se podría resumir con la frase “Yo tengo”. Habla princilmente del ámbito material, ya sea posesiones, dinero, ingresos o valores personales e intelectuales. Es la importancia que le damos al trabajo, los recursos personales y la facilidad que tenemos para obtener beneficios. También está relacionada con los fondos personales y por lo tanto la visión que tenemos sobre nosotros, la autoestima. Una posición conflictiva podría provocar baja autoestima y preocupaciones sobre la seguridad económica.

Parte del cuerpo: El cuello.

Casa III: La casa tres está regida por el signo Géminis, por lo tanto el principal aspecto es aquel relacionado con la comunicación, las conversaciones. Nos habla sobre las habilidades mentales, es decir nuestra forma de aprendizaje y también nuestra forma de ver la vida, nuestro pensamiento(No en el ámbito religioso). Nos dice cómo razonamos, cómo aprendemos. También habla sobre la relación con la familia que nosotros no escogemos, es decir hermanos, primos y compañeros de trabajo. Se considera que está relacionada con los viajes cortos, y lo que nos causa curiosidad.

Parte del cuerpo: Brazos y manos.

Casa IV: La casa cuatro está regida por Cáncer y se refiere básicamente al aspecto íntimo. Específicamente se refiere al entorno familiar, nos describe la forma en la que nos relacionamos con nuestra familia( Concretamente con nuestro padre) y el ambiente que hay en ella. Explica la relación que tenemos con nuestro Padre(Biológico) y nos habla de nuestros antepasados paternos, y el hogar que nos gustaría formar. Nos enseña las costumbres que hemos aprendido durante nuestra infancia de la familia, es básicamente nuestras raíces.

Parte del cuerpo: El estómago.

Casa V: La casa cinco, regente de Leo, nos habla de la creatividad, autoexpresión y las relaciones. Esta relacionada, al igual que la casa uno con la forma de expresarnos y de formarnos a nosotros mismos. Nos presenta nuestros placeres y hobbies, la forma en la que queremos destacar y mostrar nuestra valía(también relacionado con la autoestima). Habla de la persona que atraemos y cómo enamoramos a esta persona, de las relaciones en el aspecto juguetón. la diversión. El erotismo y por lo tanto, la sexualidad forman parte de esta casa al mismo tiempo.

Parte del cuerpo: Corazón, columna vertebral.

Casa VI: La casa seis corresponde al signo Virgo. Creo que esta casa es una de las más complicadas de entender, está relacionada con la rutina y todas aquellas actividades que hacemos diariamente(es decir nuestros hábitos) vestimenta, higiene, alimentación, etc. También se refiere a nuestra relación en el trabajo y nuestra adaptación a este. Al referirse a la rutina y los hábitos también nos habla de nuestra salud física, aunque siempre se va a referir más al ambito profesional.

Parte del cuerpo: Estómago

Casa VII: Si bien la casa uno era la más relacionada con el Yo, podríamos decir que la casa siete es aquella relacionada con el Tú, es decir con las demás personas. Es la casa de las relaciones sociales y del matrimonio, con quién te sientes atraido(Ya que esta casa pertenece a Libra cuyo regente es Venus). También representaría aquellas carcaterísticas que le exigimos a los demás pero no somos capaces de tenerlas nosotros mismos. En conclusión es las relaciones con los demás, principalmente amorosas.

Parte del cuerpo:Riñones e intestinos

Casa VIII: Esta es la casa de Escorpio, nos habla mucho sobre la pérdida de bienes materiales, de los impuestos, los recursos materiales… Aunque esta al ser la casa de Escorpio no habla exclusivamente de esto, se centra mucho también en la muerte(que podríamos considerarla como la última perdida material). También nos representa lo que recibimos de los demás, nuestra actitud respecto a nuestra sexualidad. Nuestra forma de afrontar la muerte, lo oscuro, los secretos, transformaciones.

Parte del cuerpo: Órganos sexuales

Casa IX: La novena casa, casa de Sagitario corresponde más bien a un lado psicológico, que físico. Nos habla de nuestro estilo de vida, la filosofía que tenemos para vivir esta, y por lo tanto la visión que tenemos del mundo. Al hablarnos de la fislosofía tembién entramos en el ámbito religioso, ¿Entra dentro de nuestra vida un Dios?. Esta casa expresa nuestra necesidad de aumentar horizontes, tanto intelectualmente como en viajes físicos, por eso se refiere también a los viajes que nos interesarían. Explica nuestro interés en conocer el por qué de la vida y comprenderlo.

Parte del cuerpo: Caderas y muslos

Casa X: La casa de Capricornio o también llamada Medio Cielo, es aquel punto en el que nos fijamos cuando queremos ver algo relacionado a nuestra elección profesional y nuestra vocación. Nos muestra nuestras ambiciones y todo lo relacionado con el éxito profesional, es lo que nos haría sentir que hemos cumplido nuestro objetivo en la vida. Es nuestro yo profesional

Parte del cuerpo: Las rodillas

Casa XI: Casa de Acuario, todo aquello en lo que nos sentimos seguros, por eso se relaciona mucho con las amistades. Es de las amistades y las relaciones desinteresadas, nos expresa la necesidad de una ida social segura y la capacidad que tenemos para relacionarnos con nuestro entorno, el rol que tenemos en nuestras amistades. Es la creatividad pero mostrada en el ámbito social, y no en la privacidad. Y tambíén de la integración social.

Parte del cuerpo: Los tobillos

Casa XI: Esta casa(Piscis) es la más subsconsciente de todas, de la que menos conscientes somos. Es la que cierra el ciclo, el final de las cosas, se asocia a enfermedades crónicas y a encierros prolongados. Esta casa nos habla del ámbito espiritual, debilidades o cualidades escondidas. Al ser la casa de Piscis es la casa de lo místico, de lo fantasioso, nos muestra todo lo que ocultamos con tanto ahinco, que ni nosotros mismos somos conscientes de esta parte de nosotros. Se trata también de la casa de la fe y la trascendencia.

Parte del cuerpo: Los pies

Igual este post es algo más pesado que los otros, pero me dió el venazo de hacerlo y bue aquí está~

Me enamoré. Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba una mierda lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de cada palabra. Me gustaba incluso cuando se enfadaba y ponía morritos deseando que fuera por detrás y la cogiera para no soltarla; y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, joder, pero ya no me cuesta decirlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial?. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de lo lista que era y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras bonitas, y eso solo lo sabía yo. De sus abrazos y aún, a veces, echo en falta alguno. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de cuando se tapaba la cara cuando decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba. Qué inocente, si yo era la que perdía la cabeza por ella. Joder, me gustaba. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. De sus prisas, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía. Nunca se lo dije, y aún hay veces que recuerdo su risa y la extraño. Por eso y sus “Te quiero” que tanto le cuesta decir. ¿Es que no lo entiendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. Su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería, por mucho que le doliera demostrarlo. La quería, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me echaba de menos. De todas las conversaciones, incluso de las que borré cuando acabó todo. De sus intentos de ponerme celosa y de lo celosa que se ponía cuando me veía con otra. Nunca le entró en la cabeza que ella era única. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que sigo sin ella. De su forma de ser, de cómo me pedía que me fuera porque creía que la pasaría mejor sin ella. De sus venazos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “cállate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorada. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas. De su cabello encrespado cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más. Ahora ya es solo un recuerdo, pero es un recuerdo que prometí no olvidar. Duele ver cómo alguien que un día fue tu vida, deja de formar parte de ella; pero duele más ser la persona que decide que así sea. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas, pero después de un tiempo me dio la impresión de que pertenecíamos a dos pluzzles diferentes. Pero cuánto la echo de menos, y cuánto daría por volver a tenerla a mi lado. Por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.
Me enamore de ella. Me enamore de su sonrisa por que me importaba  una mierda lo que pasaba si ella estaba sonriendo. Y me enamore de su boca de cada palabra. Me enamore joder, pero ya no me cuesta decirlo por que me enamore de sus ojos ¿Y que me importa si no son de un color especial?, Me enamore de su ataque de éxtasis, de cuando cantaba bajitoo por que estaba feliz pero no quería que la escuchara. De cuando me decía que tenia miedo de perderme, Me enamore de lo lista que es ,y de lo tonta que se ponía aveces , también de cuando me insultaba por que era así como ella disfrazaba las palabras bonitas, Y eso solo lo sabia yo. De cuando se tapaba la cara por que decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla quizás por que para mi fuera como fuera Era preciosa, De eeso me enamore de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estas conmigo , pero también de su orgullo por que cuando pensaba que iba a perderme del todo se lo tragaba. Que inocente. Si era yo el que perdía el culo por ella , Joder Me gustaba , me gustaba cuando rodeaba  cuello con sus manos y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme para ver quien aguntaba mas sin hacerlo. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima , de como temblaba , de como era capaz de calmarme, Me enamore de su risa por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacia , Nunca se lo eh dicho pero ay veces en que recuerdo su risa y la extraño. Por eso y los Te quiero que tanto le cuesta decir ¿es que no lo entiendes? Me enamore de como es de que hacia lo mismo que el mundo entero y a la vez conseguir ser diferente ,no sé. Su forma de quererme.
Que ella creía que no me daba cuenta pero se que me quería , por mucho que le doliera demostrarlo La quería con sus mas y con sus menos, con sus idas y con sus venidas , con su mal humor , con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me echaba de menos. De todas las conversaciones , de sus intentos de ponerme celoso y de lo  celosa que se ponía cuando me veia con otra. Nunca le entro en la cabeza que ella era la única ,   de todas las canciones , de su voz de su olor , que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que sigo sin ella.
De sus venazos cuando le daba por lo importante que era para ella y de su “callate” cuando la imitaba con voz ridícula. De como se burlaba de todas esas cosas cursis incluso de su nombre escrito en mis cuadernos , De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia para que le pida perdón un par de veces , Me gusta su intento de cuidarme , aunque sinceramente, me gustaba mucho  mas cuando ella era la que se sentía protegida  a mi lado ,  de nuestros miles de momentos , es que me gustaban hasta sus ojeras que venían por hablar conmigo hasta altas horas , de cada llamada de como susurraba para que sus padres no la escucharan ,  de como corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa. De sus besos aun que siempre quisiera mas.
Cuanto la echo de menos y cuanto yo daría por volver a tenerla a mi lado para romper sus esquemas y convencerla que tal vez ami lado no se. Esta tan mal.
Él ya sabía que ella era una chica con los labios besados, que era demasiado loca y divertida para él, que se podía derrumbar de un momento a otro pero que en menos de una décima de segundo le daba ese puto venazo de felicidad que le cambiaba el día. Sabía que ella no le tenia miedo a la vida porque había aprendido a reírse de ella. Que si lloraba era porque quería, no porque la hubiesen hecho daño. Sabía que tenía miedo a las alturas porque más de una vez había estado a tres metros sobre el cielo y había acabado por estrellarse contra el suelo, sabía que sus sueños se habían roto mil veces y ella había dedicado las noches frescas de verano en unir los pedazos. Que nada ni nadie consiguió nunca borrarle esa sonrisa jodidamente perfecta de la cara. Sabía que su mundo empezaba en las nubes y acababa en las estrellas.
Sabía que era todo lo contrario a él, que ella era como las locuras de los sábados por la noche y él como las frías tardes de un domingo, que ella ni si quiera se preocupaba de su presente y él vivía planeando su futuro y recordando su pasado, él era el sur y ella hacía mucho que se había perdido en el norte, y aunque lo sabía, allí estaba él, mirándola como un idiota, enamorado de ella hasta las trancas.
3

Sigo viva, no he dibujado mucho, pero he hecho otras cosas. Tras tres días y pico de coser y quemarme con silicona líquida he terminado mi Rob Cualquiera (Los Pequeños Hombres Libres, Terry Pratchett​) de peluche. Es el segundo muñeco que hago en mi vida, y Dios sabe si me dará el venazo y haré un tercero, pero joer, que estoy muy orgullosa porque no sé, no se cae a pedazos, eso está bien.


I’m still alive. Haven’t drawn anything in some days, but you know, I’ve done stuff. After three days of sewing and burning my own fingers with silicone, I’ve finished my plush Rob Anybody (The Wee Free Men, Terry Pratchett). It’s the second plush toy I’ve done in my life but, damn, am I proud of it. Cause, you know, it doesn’t tear down to pieces, that’s good.

Se me hace curioso el corte de la tercera partida ¿Por qué ese corte innecesario? No hay excusa porque como pueden observar, al elegir el mapa no hay una pantalla de carga hasta la opción de elegir personajes  por lo cual la escusa de que “No queríamos que se comieran la pantalla de carga.” No sirve…

¿Qué habrán hecho para que Willy tuviese que hacer ese corte? 


PD: Note el corte porque me dio el venazo de ver de nuevo el video de Gang Beats y reirme un rato.

Es cansado. Estar, digamos que, a lo mejor, salir a la calle y que tengas que estar pendiente de que alguien te diga ‘Oye, tú eres Willyrex, ¿no?’ O sea, os va a parecer totalmente surrealista,pero vas al centro comercial, o a lo mejor y siempre te reconocen. No sé, entonces, es agobiado. Yo soy una persona súper tímida, muy muy tímida, o sea, a lo mejor, los que me habéis conocido en persona lo habréis notado porque soy súper tímido. Entonces en ese sentido, digamos que no sé, no me siento muy cómodo y ha llegado un momento en el que me siento bastante agobiado. Y digamos que simplemente es por eso. (…) Lo mismo un día me da un venazo y se acaba todo y no sé, me pongo a trabajar de lo que sea o termino la carrera. No tengo ni idea, no tengo ni idea, la verdad, lo que haría. Pero sí que entiendo perfectamente que eso puede llegar pasar. No es ni una súper estrella, es decir, está clarísimo. Es agobio, la verdad, es agobio.
—  Willyrex
ME CAGO EN MI PUTA VIDA WN Y LA RECONCHETUMARE QUE PARIO A TODOS LOS QLIAOS HIJOS DE PUTA! COMO CHUCHA ES TAN DIFICIL QUE LLEGUE EL HERMOSO LIBRO A CHILE LOCO WUM LE VOY A REVENTAR A ALGUIEN ALGUNA WEA CTM! AAAHHH SACOS DE WEAS QUE OS FOLLEN A TODOS Y QUE OS PARTAN EL CULO A PICHULAZOS HIJOS DE ZORRAS TODOS ME CAGO EN CHILE Y LA PUTA CORDILLERA/ OCEANO CTM WN ES QUE ME VA A DAR ALGO TERRIBLE SHI GUA WEON SABI QUE SIGNIFICA ESTA WEA PA MI CTM? REQLIAOS HIJOS DE UNA LLENA CTM YO QUIERO WIGETTA PO LONYI! LA PUTA VIEJA QUE TE RECONTRA PARIOOOOO!!! AHHH AH AHHH! ---------- Cuando me enojo me vuelvo flaite/ cani:) ~~~~~~ Willy y Vege... Esto no va para ustedes, va para EL PUTO SISTEMA, QUE OS FOLLEN! A ustedes no, ustedes son un amor. PERO EL GOBIERNO SI Y QUE TIENE QUE VER EL GOBIERNO AQUI OS PREGUNTAREIS... PUES NI UNA WEA PO CTM PERO EL GOBIERNO ES EL GOBIERNO Y ME CAGO EN EL PORQUE SOY YI HIJOS DE PUTA! -.- me dio el venazo loco wom
Un año ~Wigetta

(vaya nombre más original :v)

Un año. ~Wigetta

No podía dormir, tenía mucho calor, odiaba a mi yo del pasado por haberse negado a poner un ventilador en mi habitación.

“Es que va a sonar cuando grabe vídeos”

Vaya tonto, que lo tomaba y lo estampaba contra la pared. Ahora pagó mis consecuencias.

Decidí revisar Twitter.

Las notificaciones estaban que iban a petar por el hastag que anunciaba que hoy mi compañero y yo nos habíamos ido a vivir juntos. Recordaba esa vez que me lo propuso, me hice el difícil diciéndole que me lo iba a pensar, no podía aceptar así como así, me haría ver desesperado, decidí esperar, unos largos días para decirle ese si que cambió mi vida.

La mudanza no fue para menos fácil, trasladar todo de un país a otro no es fácil, pero logramos.

Cuando lo anunciamos, las primeras compras, las primeras noches y días allá, las primeras salidas, nuestras primeras citas, nuestro primer beso, nuestra primera vez. Todo había ocurrido durante este año que no me arrepentía de que hubiera pasado.

Leía emocionado los twits de los fans, había frases, fotos, y no se qué más cosas lindas de esas que ellos hacen. Una sonrisa tonta se formó en mis labios marcar aquel número de móvil que ya me había aprendido de memoria.

-¿Hola? -sonreí más cuando escuche su voz.

-Hola, espero… Espero haber no interrumpido nada.

-Claro que no, estaba apunto de tomar una ducha. ¿Qué hora es allá?

-son -mire el reloj que posaba aún lado de mi cama- 3 de la mañana ¿Allá?

-9 de la noche. Deberías dormir

-Ya soy mayor, no necesito dormir temprano. -Una risa ahogada y un “eres tonto” se escucho de su parte. -Feliz aniversario.

-¿Aniversario? -su voz denotaba sorpresa- ¿Aniversario de que?

-¿No lo recuerdas? -pregunte fingiendo estar ofendido.- Hoy hace un año nos fuimos a vivir juntos.

-Ah -río bajito- Creí que no lo recordabas.

-Claro que si tonto. ¿cómo olvidar la fecha que hizo que cambiara nuestras vidas?

Nos quedamos en silencio, con la oreja pegada al móvil sin decir nada, escuchando nuestra respiración.

-Ve a dormir, debo ducharme.

-Okey, nos vemos en unas semana, te quiero.

-Yo te quiero más.

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Espero les guste este drabbloneshotnosequemierdaesesto! :v
Se supone que no escribiría nada por que estoy enferma pero me llego el venazo cuando leí frases Wigetta y meh. Ahí lo que salió de mi. Feliz aniversario~