vasos de fruta

Era una fiesta fantástica, todo el mundo tenía que reconocerlo. La comida, las decoraciones despampanantes, el entretenimiento, hasta algo tan tonto como los vestuarios de los invitados eran de ensueño. En definitiva, los organizadores habían superado sus propios límites en esta ocasión. Pero había algo que era extraño, a pesar de la belleza del momento. La falta de su familia. Aquella era la primer celebración de las festividades que pasaba sin estar rodeada de sus parientes. — Es un poco raro, ¿no? Navidad sin la presencia de tus familiares —comentó a la persona que se había acercado a aquella mesa, sin darle mucha importancia a la identidad de la misma, ya que sus orbes estaban concentrados en la dirección que tomaban sus manos mientras llenaban con un cucharón de plata el cristalino vaso con ponche de frutas.