vagan

DISCÚLPAME.

Sólo vine a despedirme, es la última vez que te escribo, gracias por todas las letras, los besos, las caricias, las veces que el amor nos hizo y nos deshizo, por esos momentos que organizaste para estar juntos, lástima que todos ellos sólo fueron instantes en los que querías cubrir ausencias, me queda claro que me querías junto a ti, pero no en tu vida, le aplaudo a tus miedos, le doy un abrazo a tu racionalidad, le grito al oído a tus silencios, es una lástima que dos personas que mueren de amor tengan que vivir en un recuerdo, ya lo decías “es lo que hay”, hoy lo entiendo no pude estar bajo cualquier circunstancia, me enamoré, perdí la realidad y te convertí en mi sueño, discúlpame no puedo decir que quiero verte feliz, sería mentirte, los dos sabemos que para ser felices tendríamos que despertar juntos y eso nunca pasará, estamos condenados a ser fantasmas que vagan junto a otros cuerpos.

—  Danns Vega

Hay amores de película y hay amores de espot. Amores de largometraje y amores que apenas llegan a los veinte segundos. Y sin embargo, aún así, algunos espots son más bellos que millones de películas juntas. Para ser grande, para ser bello, para ser memorable, no hace falta extenderse más allá de lo necesario. El fin siempre justifica los miedos.

Quizás por eso hoy me atrevo con una cosmología afectiva sacada de la manga. Quizás por eso hoy me hago trampas al solitario en este pequeño universo que cabe en un ‘sí’.

Empecemos por los cuerpos celestes. En esta vida te encontrarás, en esencia y grosso modo, dos tipos de amantes: estrellas y planetas.

Las estrellas, como todo el mundo sabe, brillan con luz propia. Es una luz nítida, sin paliativos, sin concesiones. Es una luz tan intensa que no puedes mirarla fijamente, es una luz que atraviesa la oscuridad y la destruye. Es una luz que crea vida, que te arropa, que te da calor. Y es una luz que enamora porque no depende de nada ni de nadie, porque es libre, porque es y será así esté donde esté. Pero ojo, porque es una luz que consume a quien la emite. Si nos fijamos bien, las estrellas están en permanente combustión. Se destruyen a sí mismas para proyectar su luz, y aunque nos encantaría pensar lo contrario, sabemos que lo único eterno es la oscuridad. Por eso son tan bellas. Por eso son tan únicas. Y tan raras. Y tan fungibles. Y tan especiales. Y tan inolvidables.

A su alrededor encontrarás, sí o sí, los planetas. No hay una estrella que se precie sin un planeta que la orbite. Y eso tiene una razón de ser. Los planetas necesitan de su luz para subsistir. Son incapaces de generarla por sí mismos. Así que se enganchan al primero que les dé algo por lo que estar ahí, algo que les dé visibilidad, que es otra manera de decir que les haga existir.

Es cierto que luego están los satélites, escisiones de lo que un día fueron, tan pequeños y desesperados que se llegan a enganchar a cuerpos sin luz. Y ahí se quedan, atrapados en un ciclo creciente y menguante, condenados a que lo más memorable que les pueda ocurrir en la vida sea un eclipse.

O los cometas, que no dejan de ser trozos de otras relaciones que vagan por el universo incapaces de comprometerse ni de sentar la cabeza. Son casos perdidos, bellos a ratos, sí, hasta ponen rumbo a ti.

Por último, se encuentran los agujeros negros, elementos peligrosísimos, pues se alimentan de materia ajena. Cualquier materia les va bien. Vampiros emocionales del tamaño de una galaxia. Si un día te ves atrapado en uno de ellos, puede significar tu final. Porque lo mejor que puede ocurrirte es que te conviertan en basura espacial.

En este complicado universo de relaciones, lo más difícil es entender que la única fuerza no es la ley de atracción. Existe la ley de correspondencia, que dice que un cuerpo te atraerá más si te enteras de que se siente atraído por ti. Existe la ley de rozamiento, que dice que hace el cariño, que deviene en confianza que da asco. Existe la ley de la fuerza centrífuga, que dice que un cuerpo que abandona una órbita libera exactamente la misma energía que le impedía seguir siendo feliz en la relación. Y la de la fuerza centrípeta, que dice que donde hubo retuvo, que siempre te atraerá algo de lo que te atrajo. Y existe la ley de los cuerpos comunicantes, sobre la que nadie aún se pone de acuerdo.

Sea como sea, yo no sé si soy estrella, planeta o agujero negro, pero en mi camino emocional exijo estrellas. Y cuanto más mayor me hago, antes identifico las que no lo son. Es uno de los gajes de hacerse viejo, que lo ves venir todo a años luz.

Hay amores de película y hay amores de espot. Amores de largometraje y amores que apenas llegan a los veinte segundos. La diferencia es que los primeros los vives solo una vez. Y los segundos, te guste o no, estás condenado a repetirlos tantas veces como les dé la gana a ellos, incluso en contra de tu voluntad.

—  Risto Mejide

natsu618  asked:

Senpai,siempre me pregunte,los personajes estan divididos en diferentes rangos?no se si me entienda(porque ni yo se como explicarlo)algo asi como: Planetas Constelaciones Signos??

Sep~ Todo esta dividido en una escala! (La explique hace muchoooo tiempo! pero no hace mal recordar~) 

En lo mas alto están los Dioses, poderosos seres que cuidan el universo como lo conocemos, en su reino se encuentran incluso las almas del limbo. 

Luego están las Constelaciones, seres de luz capaces de conceder deseos a los humanos. 

Continúan las Estrellas, pequeñas luces que ayudan a las constelaciones en sus labores. Solo pueden tomar forma “humana” en la tierra. (representan al fandom)

Siguen las Musas, extrañas criaturas que escriben relatos o realizan obras de artes. Ayudan a los humanos con inspiración, ademas de que en sus tierras esta el pasadizo para ir del “cielo a la tierra” (representan a los Fanfickers y artistas del fandom) 

Ahora vienen los Horóscopos, seres inmortales que deben ayudar a los humanos con las habilidades que se les fueron otorgadas, ya sea: Dinero, amor, suerte o solo llegar al mundo espiritual. 

Después siguen los “Entes”, seres que solo pueden ser vistos con “ojos especiales” o con un sentido muy agudo. No se sabe exactamente que son, solo se sabe que no están vivos, peor no están muerto Ej: Side A & Side b. 

Y por ultimo, los Espiritus, personas muertas que vagan por el mundo en busca del descanso eterno, estos seres no pueden ser vistos mas que por ciertas personas o Escorpio. 

Favorite Quote: 

Translation / dubbing spanish latino

“Quisiera ser libre, como las nubes que vagan por el cielo sin preocupación”

                                                                                   -Shikamaru Nara-

Translation:

“I want to be free, like the clouds that roam the sky without worry”

Mind thoughts.

Aries

Necesitamos amor pero todo lo que deseamos es peligro.

Tauro

Las decisiones son algo difícil de tomar. Especialmente cuando tienes que elegir entre: donde deberías estar y en donde quieres estar.

Géminis

Encuentra mi tranquilidad.

Encuentra mi descontrol.

Encuentrame.

Cáncer

Sigo intentando hacer que se vaya, pero. ¿Cómo se puede matar a un sentimiento? Cuando el sentimiento, te esta asesinando a ti. 

Leo

Si tus sueños no te asustan, entonces no son lo suficientemente grandes

Virgo

Un progreso lento, es mil veces mejor que no progresar en absoluto.

Libra

Haré todo lo que me rodea hermoso o trágico. Entonces podremos pretender, que vale la pena.

Escorpio

Primero sientes que estas muriendo. Luego, naces. De nuevo.

Sagitario

No todos los que vagan están perdidos.

Capricornio

Haz lo tuyo y que no te importe si les gusta.

Acuario

Todos tienen un capitulo que no leen en voz alta

Piscis

Al final, todo estará bien. Y si no esta bien, entonces no es el final. 

Lee and Granada both molted!?

i swear to god they’re driving me crazy alskdfjslkdfjskldf nothing for nearly two months, absolutely NOTHING and then they molt on the same. fucking. day. i’m aslkdfjsldkfjsdlkfjsdlkfjsdklf sadly the molts are both too small and not intact so i can’t determine the sex of either of them but still. there’s progress happening

Uno.

Que difícil es despertar y darte cuenta de que no estás aquí, las noches son más largas y los recuerdos y tú sonrisa vagan por mi mente todo el tiempo, te extraño.

Surf n Turf


Part 1
Part 2
Part 3
Part 4
Part 5a
Part 5b

Summary: you’re heart was on the brink of breaking, having been stood up for an important date at a fancy restaurant. When you were just about to take the walk of shame, a dashing knight showed up and he instantly turned your night around.
Pairing: Bucky x Reader

Keep reading

i imagine myself giving that whole spiel before being like “yeah, basically….diy men are especially heinous….anyway haha thanks bro for letting us play here, we’re raw vagan pussy and this song is–”

En esta vida te encontrarás, en esencia y grosso modo, dos tipos de amantes: estrellas y planetas.

Las estrellas, como todo el mundo sabe, brillan con luz propia. Es una luz nítida, sin paliativos, sin concesiones. Es una luz tan intensa que no puedes mirarla fijamente, es una luz que atraviesa la oscuridad y la destruye. Es una luz que crea vida, que te arropa, que te da calor. Y es una luz que enamora porque no depende de nada ni de nadie, porque es libre, porque es y será así esté donde esté. Pero ojo, porque es una luz que consume a quien la emite. Si nos fijamos bien, las estrellas están en permanente combustión. Se destruyen a sí mismas para proyectar su luz, y aunque nos encantaría pensar lo contrario, sabemos que lo único eterno es la oscuridad. Por eso son tan bellas. Por eso son tan únicas. Y tan raras. Y tan fungibles. Y tan especiales. Y tan inolvidables.

A su alrededor encontrarás, sí o sí, los planetas. No hay una estrella que se precie sin un planeta que la orbite. Y eso tiene una razón de ser. Los planetas necesitan de su luz para subsistir. Son incapaces de generarla por sí mismos. Así que se enganchan al primero que les dé algo por lo que estar ahí, algo que les dé visibilidad, que es otra manera de decir que les haga existir. Es cierto que es en algunos de ellos donde brota la vida, pero no nos engañemos, son una rarísima excepción. (…) El resto, la gran mayoría, son lugares inhóspitos y demasiado fríos o demasiado calientes como para que surja nada.

Es cierto que luego están los satélites, escisiones de lo que un día fueron, tan pequeños y desesperados que se llegan a enganchar a cuerpos sin luz. Y ahí se quedan, atrapados en un ciclo creciente y menguante, condenados a que lo más memorable que les pueda ocurrir en la vida sea un eclipse. O los cometas, que no dejan de ser trozos de otras relaciones que vagan por el universo incapaces de comprometerse ni de sentar la cabeza. Son casos perdidos, bellos a ratos, sí, hasta ponen rumbo a ti.

Por último, se encuentran los agujeros negros, elementos peligrosísimos, pues se alimentan de materia ajena. Cualquier materia les va bien. Vampiros emocionales del tamaño de una galaxia. Si un día te ves atrapado en uno de ellos, puede significar tu final. Porque lo mejor que puede ocurrirte es que te conviertan en basura espacial.

En este complicado universo de relaciones, lo más difícil es entender que la única fuerza no es la ley de atracción. Existe la ley de correspondencia, que dice que un cuerpo te atraerá más si te enteras de que se siente atraído por ti. Existe la ley de rozamiento, que dice que hace el cariño, que deviene en confianza que da asco. Existe la ley de la fuerza centrífuga, que dice que un cuerpo que abandona una órbita libera exactamente la misma energía que le impedía seguir siendo feliz en la relación. Y la de la fuerza centrípeta, que dice que donde hubo retuvo, que siempre te atraerá algo de lo que te atrajo. Y existe la ley de los cuerpos comunicantes, sobre la que nadie aún se pone de acuerdo.

Sea como sea, yo no sé si soy estrella, planeta o agujero negro, pero en mi camino emocional exijo estrellas. Y cuanto más mayor me hago, antes identifico las que no lo son. Es uno de los gajes de hacerse viejo, que lo ves venir todo a años luz.

—  Risto Mejide