vadeo

Quise dejar atrás
cuanto pudiera hacerme arder
para evadirme de la urgencia
del cambio, para acallarme a mí misma

en el campo. Vivo apartada
en la quietud y paso las tardes
en búsquedas silenciosas, estudiando
historia. Lo que he aprendido

es que la casa que elegí
por su descuidada madera crujiente
se construyó después de que una mujer
prendiera fuego a su primera casa,

desesperada por tener algo
nuevo. Es a la casa de su
deseo, a sus azaleas en llamas
alrededor, creciendo cada vez más cerca,

adonde he venido a simplificar
mis deseos. Vadeo el arroyo,
recojo del agua fragmentos
de porcelana con los bordes chamuscados.

—  Arcadia, Rose Mclarney