vacio-existencial

Si lees esto quiero que sepas que aquel día en el que me molestaste y yo sonreí, llegué a mi casa y lloré, que cuando te dije que me iría; lo hice para que me dijeras que me quedara, que aquel día que me viste agresiva era porque me sentía asustada, que el día que falté a clase fue porque mis padres me golpearon, que cuando te dije que te alejaras quería que me abrazaras, cuando comía más de la cuenta era porque necesitaba llenar un vacío dentro de mí, que cuando... Lloré frente a tí, fue porque no pude aguantar más esta mierda dentro de mi pecho.

Otra vez ha vuelto el vacío y la depresión, no puedo evitar que vuelva. Me siento una persona débil, fuera de lugar, repleta de miedos e inseguridades que vienen como inherentes en mí, siempre me han acompañado en la vida y pensaba que tal vez algún día desaparecerían, pero me equivocaba y no se han ido nunca. Me siento inútil, tonta, una persona infeliz que nunca encontrará su lugar. Soy esa persona que aparenta ser normal, pero que no sabe ni ocultar lo asquerosa que se siente, lo inservible y estúpida que toda la vida he sido.

“Si uno pudiese gustar al menos de su nada, si uno pudiese descansar bien en su nada y que esa nada no fuese una cierta especie de ser pero tampoco la muerte completa.
Es tan duro no existir más, no ser en alguna cosa. El verdadero dolor es sentir su pensamiento trasladarse en uno mismo. Pero el pensamiento como un punto ciertamente no es un sufrimiento.
Estoy en el punto en que la vida ya no me concierne, pero con todos los apetitos y la titilación insistente del ser en mí. Sólo tengo una ocupación, rehacerme.”

Antonin Artaud.- “El pensanervios”