una bandera

“Si alguno de los dos tiene que morir, quiero ser yo quien muera y vos quien quede viva. Si me matan, no te quedes llorando, seguí en la lucha. No llores por mí. ¡Qué importa mi vida! Si hay gente que se muere de hambre. No llorés. Pensá que nosotros elegimos esta vida y con ella el riesgo de la muerte. Sólo se trata de mi vida. Y hay cosas más importantes que mi vida”.
Carta de Rómulo Carlos Giuffra, Montonero secuestrado el 22/2/77 por el Ejército Argentino, asesinado el 25/2/77 y enterrado como NN en una fosa común; dirigida a Sonia Severeni, su compañera, con quien tenía una hija de 5 meses al momento de su secuestro.


El contraste de la carta con el individualismo y la falta de compromiso con quienes no están en igualdad de condiciones debería ser un detonante para la autocrítica de todos, los que en su vida vieron más allá de su ombligo, los que lo hicieron pero decidieron seguir en la comodidad de ese acto y para quienes defienden tanto una bandera partidaria que olvidan que la esencia de la militancia es lograr conquistas de abajo para arriba y no al revés.
A 40 años del inicio de la última dictadura se conmemora el Día de la Memoria, se exige justicia por los 30.000, se reconoce la lucha de Madres y Abuelas y se vuelve a recordar que NUNCA MÁS, en una marcha masiva que se repite año tras año bajo la consigna “Memoria, Verdad y Justicia”.
Reflexionando, como lo amerita la sensibilidad de la fecha, concluyo con más convicción que nunca en que el mayor homenaje que podríamos rendir a quienes les arrebataron la vida por luchar por quienes morían de hambre es retomar la misma lucha, la de la justicia social, porque hay gente que muere de hambre, hambre de igualdad, hambre de dignidad y no hay que olvidarse de que son lo mínimo que cada ser que habita este suelo merece. En el día en que se repudia la ausencia de derechos humanos durante el gobierno de facto, debemos tener más latente que nunca la necesidad de hacer respetar los que se violan en la actualidad.

Menos individualismo, más compromiso. El sueño por un mundo mejor de quienes lucharon hasta la muerte por todos no habrá sido en vano si se concreta.

¡Soñemos!

No es hacer un favor, no es ser un héroe. Es ser consciente del lugar que cada uno ocupa en este sistema y hacerse cargo de que para hacer del mundo un lugar mejor hay que comprometerse con el mundo mismo en donde, lógicamente, no hay lugar para individualismos.

¡Luchemos! .

Vengaremos a los 30.000 conquistando la justicia social que nos merecemos.

¡VENCEREMOS!

Hoy

Hoy, el mundo está callado.

Hoy, Venezuela está en las calles, luchando y sangrando por una causa que muchos llaman perdida.

Hoy, no es una bandera tricolor, ni un partido político, ni el nombre de un funcionario.

Hoy son los hospitales en ruinas, los niños con hambre, las enfermedades, las familias rotas, los estantes de los supermercados vacíos. Hoy son los veintiocho mil quinientos muertos del año pasado por la violencia, y los robos y secuestros de cada día. Hoy son todos los venezolanos que huyen día tras día del país, las cuentas bancarias en blanco, la infancia perdida, la vejez mal aprovechada. Hoy son las bombas lacrimógenas y los estudiantes heridos.

Hoy es un país que grita, un pueblo que lucha.

Hoy, el resto del mundo está callado.

-VV

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 

defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.

—  Mario Benedetti

Evasión, presunción, invasión,
destrucción de ti de mí de nuestras voces,
de nuestras mejillas violentadas,

Porque la sangre de una
es la sangre de todas,
porque no puedo dejar de pensar
que se necesita algo más que una cifra,
algo más que una bandera púrpura.

Sobre el costado, sobre la orilla de mi cama,
busco las palabras precisas que describan la compasión
que siento por las mujeres,
amigas-enemigas-desconocidas-desmembradas,
silenciadas, mutiladas, humilladas,
obligadas a renunciar a su libertad, su cuerpo, su vida.

-Mónica Gameros.

Historia de una Voluntaria en la Zona Cero del terremoto de México 2017...

Ayer estuve seis horas ayudando en la zona cero de Escocia, en la Del Valle. Me quedé en casa de mis papás y me levanté a las 6:30am, mi mamá me hizo de desayunar mientras me alistaba y me enfilé hacía Heriberto Frías, donde convocan a los voluntarios. Nos explicaron que las mujeres pasamos cubetas vacías al Ejército, quienes las llenan de cascajo y las regresan a las 2 filas de hombres que están formados detrás de nosotras, replegados en las paredes. Las varillas, vidrios, muebles, boiler y objetos más peligrosos son movidos por el ejército. Conocen la inexperiencia de la mayoría de los voluntarios y no nos arriesgan. Para entrar nos dan equipo -casco, guantes, chaleco y tapabocas- escriben tu nombre, un número de contacto y tipo de sangre en el brazo con plumón indeleble y te vacunan contra el tétanos. Entramos a la zona cero en silencio, con el celular apagado y rápidamente nos ponen a trabajar. (Previo tuvimos el susto del temblor, nos replegamos y tardamos 45 min más en entrar mientras Protección Civil verificaba que era seguro nuestro ingreso). Mis ojos no dan crédito a lo que veo: nunca había visto un edificio caído y es impresionante como una estructura tan robusta y sólida es ahora una montaña de cascajo y recuerdos. La línea de vida -como la conocen- comienza y uno deja de pensar para ponerse a trabajar. Mientras uno está activo continuamente ofrecen agua, electrolitos, dulces, tamales y huevos duros, donado por la sociedad. Los voluntarios preferimos no comer, solo agarramos dulces para dejarles la comida al ejército e ingenieros. También pasan voluntarios médicos para saber si te sientes bien, colocan gotas en los ojos y sacan a quienes ven más cansados de lo normal. Pasar cubetas (botes de pintura) parece sencillo, pero después de una hora sientes ampollas en las manos y calambres en los hombros. Te das cuenta que no eres la única cansada cuando las cubetas empiezan a caerse de las manos de las demás. Algunos gritan que hay que tener cuidado, que pueden romperse. Los hombres nos alientan y nos dicen que hacemos un gran trabajo. Mientras te concentras en no retrasar la actividad ves pasar pedazos de la vida de alguien más: zapatos, fotos, sillas, ropa, edredones, cuadros. Objetos que seguramente se obtuvieron con esfuerzo y dedicación, y ahora son nada. Llamó mi atención una carretilla (tirada en su mayoría por albañiles, quienes sacan escombros más grandes) con un juego de copas nuevo, aun envuelto. Conforme las mujeres dimiten nos recorremos y me acerco a la zona cero. Veo un auto en los escombros del estacionamiento: es un Sentra rojo y está intacto. Sin embargo, la entrada está detenida con polines por lo que probablemente no saldrá completo. Nadie toma selfies ni trae música, tampoco hablan, bromean o flojean. El respeto es tangible, es una zona de luto. Un día antes sacaron un pug y un gato, por lo que existe la posibilidad de que haya vida entre los escombros. Nuestra eficiencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de alguien más. El Ejército, la Marina y los ingenieros trabajan incansablemente. Hay una grúa que con precisión milimétrica mueve las paredes señaladas para continuar con la búsqueda; cuando lo hace el silencio es absoluto. Tiene una bandera de México en la punta y cuando se mueve ésta hondea -el corazón se hincha. Los militares se colocan enfrente de nosotras para protegernos. Una vez que la pared está en el suelo toman sus picos y la deshacen en minutos. Empieza de nuevo: pasar rápidamente las cubetas para sacar el escombro lo antes posible, las cubetas regresan con los hombres, las carretillas van y vienen, el ejército sale con material riesgoso. La garganta pica, los ojos molestan, el corazón duele, el alma se engrandece al ver el esfuerzo de todos por ayudar desinteresadamente al otro. Llega el equipo chileno para ayudar y suben a evaluar los escombros. La actividad continua hora tras hora. Te habitúas a tus compañeras, sabes que la de la izquierda es rápida pero la de la derecha es despistada, por la que continuamente le ayudo para no retrasarnos. Debajo del caso y tapabocas es difícil saber su edad pero son mucho más jóvenes que yo, la mayoría de los voluntarios lo son. Después de un tiempo pasa un ingeniero y nos pregunta a que hr entramos: a las 8:30am. Nos dice que debe sacarnos, algunas aceptan pero mi compañera de la izquierda y yo le comentamos que aguantamos un par de horas más. Nos comentan que son casi las 3 -no puedo creerlo- y que nos deben relevar para evitar un incidente. Detienen la línea de vida y anuncian que saldrá un convoy con 15 mujeres. Dejamos las cubetas y nos enfilamos sobre Escocia rumbo a Eugenia. Mientras lo hacemos la gente deja lo que tiene en las manos, se quita los guantes y comienza a aplaudirnos: los voluntarios, los paramédicos, los ingenieros, los albañiles. Una persona del ejército grita: ¡vivan las mujeres mexicanas valientes! Y así, entre aplausos y gritos, con la vista en el suelo y aguantándome las lágrimas salgo de la zona cero. Damos vuelta hacia Eugenia, entregó el equipo y la gente me ofrece fruta, comida y agua mientras me felicitan. Les doy las gracias y sigo de largo. Mientras camino me doy cuenta que voy sola -no sé dónde están las demás, pero me hubiera gustado despedirme de ellas- me duele todo, tengo mucha hambre, me arde la cara y me siento mareada. Un voluntario se da cuenta y me detiene, me llevan a un control donde me dan un plátano y un refresco. Me espero unos minutos y salgo de la zona acordonada donde los relevos y la policía me aplauden nuevamente. Nunca he recibido tanta atención así que sólo sonrío -la fama no es lo mío. Respiré agradecida, me peiné el cabello tieso, sacudí un poco mi pantalón y continué caminando sobre Gabriel Mancera, pensando en todo lo que acababa de vivir, orgullosa de mi trabajo y sobre todo, de no haber llorado enfrente de los demás. Eso termino cuando vi a mi mamá esperándome afuera del primer retén, entre los camiones de volteo listos para entrar a sacar más escombro.

Somos muy afortunados de tenerlo todo y lo menos que podemos hacer es ayudar a quienes están pasando tiempos difíciles. Esta foto me la tomó Maria Eugenia Romero infraganti al llegar a su casa, para que nunca olvidé lo que aprendí y sentí en ese día… no lo haré.

Al Barreiro.

11 datos que quizá no sabias de la bisexualidad

1.- Es la población más discriminada, pues pocos conoces a la comunidad bisexual y sufre doble discriminación: es rechazada por la población gay y por la heterosexual.

2.- La población bisexual no tiene visibilidad. Existen pocos datos de la comunidad, pues no se nombra, por ello no hay programas en materia de salud o sociales: tampoco se explica en materiales educativos bien cuáles son las demandas.

3.- La bisexualidad es la atracción afectiva o erótica que pueden tener las personas hacia hombres o hacia mujeres, no necesariamente al mismo tiempo como la mayoría de las personas piensan.

4.- Todos somos bisexuales. De acuerdo con Sigmund Freud, el reconocido psicoanalista, todos los humanos somos bisexuales por naturaleza, según informa la Revista Psicoanalisis.

5.- Existe una escala para conocer el grado de preferencia sexual. La escala de Kinsey, creada por el biólogo Alfred Kinsey, expone una tabla que establece el grado de heterosexualidad u homosexualidad. La bisexualidad se encuentra en el rango 3.

6.- Hay más bisexuales que gays. Un estudio realizado en 2009 por la Universidad de California dio a conocer que el 55% de la población LGBT estadounidense se identifica como bisexual, mientras el 45% como gay o lesbiana.

7.- Día para dar visibilidad. Éste es un día para la visibilización, la reivindicación y el orgullo no solamente de las personas bisexuales, sino de toda la sociedad, y un día para recordar la importancia de combatir entre todas y todos la bifobia que es la discriminación hacia las personas bisexuales.

8.- ¿Qué sufren los bisexuales? La falta de respeto, la consideración de que no es una opción sexual sino una “fase” hacia el reconocimiento de la homosexualidad, los estereotipos y clichés sociales que nos etiquetan como a o b, en este caso como homosexuales o heterosexuales, son el día a día al que se enfrentan los bisexuales.

9.- Hombres bisexuales, los más discriminados. Incluso más que los homosexuales. Son más invisibles porque no se ha considerado la bisexualidad como una opción real, estructuralmente no hay otra opción.

10.- La celebración coincide con la murte de Sigmund Freud. Esta jornada se celebra de forma regular desde 1999 y coincide con la muerte de uno de los padres de la Psicología moderna, Sigmund Freud, en 1939, considerado el primer teórico moderno de la bisexualidad.

11.- Existe también una bandera del orgullo bi.Consta de una franja rosa, que simboliza la homosexualiad, otra azul oscuro, la heterosexualidad y, entre ambas, de una franja púrpura resultante de mezclar los colores anteriores.

Coraje por Anne Sexton.

Es en las pequeñas cosas donde lo vemos.

El primer paso del niño,

tan imponente como un terremoto.

La primera vez que vas en bicicleta,

tambaleándote por la acera.

La primera paliza cuando tu corazón

fue de viaje todo solo.

Cuando te llamaron llorona
o pobre o gorda o loca

y te hicieron un extraño,

cuando bebiste su veneno

y lo ocultaste.


Más tarde,

cuando miraste a la muerte de bombas y balas

no lo hiciste con una bandera

lo hiciste sólo con un sombrero, para

cubrir tu corazón.


No has acariciado la debilidad en ti

a pesar de que estaba allí.


Tu coraje fue un pequeño carbón

que has seguido tragándote.


Si te ha salvado tu compañero

y murió haciéndolo

entonces su coraje no fue coraje,

fue amor; amor tan simple como jabón de afeitar.


Más tarde,

si has soportado una gran desesperación,

lo hiciste sola,

en tus venas corría el fuego,

quitándote la costra de tu corazón,

estrujándolo como un calcetín.


Después,

hermano mío, has espolvoreado tu pena,

la has dado un masaje de espaldas,

la has tapado con una manta,

y cuando ha dormido un rato

despertó a las alas de las rosas

y estaba transformada.


Después

cuando llegues a la vejez y a su conclusión natural

tu coraje se mostrará en pequeñeces,

cada primavera será una espada que afiles,

aquellos que ames vivirán en una fiebre de amor,

y tú regatearás con el calendario

y en el último momento

cuando la muerte abra la puerta trasera

te pondrás tus pantuflas de felpa

y te irás.

A quien corresponda

A los que quieren bien:

Si dijiste que sí, aún sin saber cómo.

Si fuiste a buscar aún sin entender si realmente existía.

Si te quedaste, pero no con las ganas.

Si dedicaste una canción que primero habías entendido tu

Si la soledad te pesaba tanto que decidiste compartirla con alguien más.

Si el café estaba tan caliente que había que soplarlo de a dos.

Si tantos “te echo de menos” te quedaron sin escribir en el viento.

Si miraste fijo en una dirección, y era por estar más cerca.

Si la vida es una, y lo entendiste en un abrazo.

Si leer te alcanza, cuando los kilómetros son muchos.

Si el bienestar del otro es prioridad.

Si la poesía la encuentras en sus lunares.

Y si todo el mundo se cae a pedazos pero esa voz te da paz.

Si en mitad de la guerra, una mirada es la bandera blanca que necesitas.

Si todo esto es una mentira, pero una muy bonita.

Si todo esto es una verdad, y no te deja pasar frío.

Entonces, sencillamente, estas queriendo bien.

Y qué  bueno.

Tot el camp
és un clam
som la gent blaugrana
Tant se val d'on venim
si del sud o del nord
ara estem d'acord, ara estem d'acord,
una bandera ens agermana.
Blaugrana al vent
un crit valent
tenim un nom el sap tothom:
Barça, Barça, Baaarça!

Jugadors, seguidors,
tots units fem força.
Son molt anys plens d'afanys,
son molts gols que hem cridat
i s'ha demostrat, i s'ha demostrat,
que mai ningu no ens podrà torcer.
Blaugrana al vent
un crit valent
tenim un nom el sap tothom:
Barça, Barça, Baaarça!  

💙❤️💙❤️💙

Tot el camp
és un clam
som la gent blaugrana
Tant se val d'on venim
si del sud o del nord
ara estem d'acord, ara estem d'acord,
una bandera ens agermana.
Blaugrana al vent
un crit valent
tenim un nom el sap tothom:
Barça, Barça, Baaarça!

Jugadors, seguidors,
tots units fem força.
Son molt anys plens d'afanys,
son molts gols que hem cridat
i s'ha demostrat, i s'ha demostrat,
que mai ningu no ens podrà torcer.
Blaugrana al vent
un crit valent
tenim un nom el sap tothom

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 

defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.

EL GRITO DE INDEPENDENCIA

Por: RAFAEL MARTINEZ DE LA BORBOLLA

Morir es nada cuando por la patria se muere.” José María Morelos.

A principios del siglo XIX en la Nueva España existía un descontento contra España, surgido de la opresión que la monarquía ejercía en todos los ámbitos de la vida de la colonia, la discriminación de los peninsulares sobre los criollos, el sistema de castas existente y su política mercantilista, que restringía seriamente el comercio limitando el desarrollo económico del Virreinato.

Después de la usurpación de la monarquía española por José Bonaparte, empezó a abrirse un clima apropiado para iniciar las independencias hispanoamericanas. José I representó dentro de la tradición monárquica peninsular a un rey intruso e ilegítimo. Por esta razón, la crisis provocada por la invasión de Napoleón en España fue el pretexto legítimo que permitió a los americanos intentar su independencia, pero por el camino del rey, de la religión, de la tradición democrática española y del orden. Éste era, sin duda, el único camino para buscarla.

El movimiento de independencia comenzaría el 2 de Octubre en San Juan de los Lagos, pero son descubiertos. Esta vez la suerte esta echada, todo se precipita, la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez alerta a Ignacio Pérez y a Aldama que la conspiración ha sido descubierta; avisan a Allende, y en Dolores fue Don Miguel Hidalgo quien en medio de su soledad decidió iniciar la lucha inmediatamente. No hay vuelta atrás. Primero pusieron en libertad a los presos, aprehendieron a los españoles que se encontraban en la población y se dio el “Grito de Dolores”, hoy celebrado como el “Grito de la Independencia”. El nacimiento de una nación está ocurriendo.

Erróneamente se celebra el 15 de septiembre como el Día de la Independencia, y se reconoce la fecha como en la que dio inicio el movimiento armado por la soberanía de la nación. En la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla acudió al atrio de la iglesia de su parroquia en el pueblo de Dolores, seguido de un grupo simpatizante. Llamó a misa y exhortó a los feligreses a “que se uniesen con él y le ayudasen a defender el reino porque querían entregarlo a los franceses. Que ya se había acabado la opresión y ya no había más tributos, y que quienes se alistasen con caballos y armas les pagaría a peso diario y los de a pie a quatro reales […] y con el grito ¡Mexicanos, viva México!, ¡”Viva la Virgen de Guadalupe”!, ¡Viva Fernando VII! y ¡Muera el mal gobierno!; Hidalgo incitó al pueblo a levantarse contra los españoles. Todo esto pasó desde las cuatro de la mañana del día diez y seis que llegó a Dolores, hasta las once de la misma mañana […]”.

Las alusiones de Hidalgo de ir contra el “mal gobierno” y acabar con el “pago del tributo” fueron bien recibidos por los indígenas, que en su mayoría se movían en un ambiente de necesidad, miseria, ignorancia y opresión. Igualmente, estas metas resultaron muy razonables y a tono con el espíritu predominante en aquel momento, porque se suponía que servirían para quitarles el poder a los gachupines que, para muchos, sólo deseaban entregar el reino a los franceses. La revolución de Hidalgo ofreció como principal aliciente repartir más equitativamente la riqueza. Consideraba que el pueblo estaba obligado a contribuir con sus armas y caballos a la santa causa. La valentía de la insurgencia y la lucha por la libertad significaron para las masas la oportunidad de ganar riquezas o empleos que jamás habrían tenido en otras circunstancias.

Hidalgo necesitaba una bandera válida y atractiva para el pueblo indígena y mestizo, en los cuales recaería el peso de la lucha. Por eso se decidió en Atotonilco por la imagen de la virgen de Guadalupe, desde entonces fuente de identidad nacional, ella: la protectora del indio Juan Diego, la madre de todo el mestizaje, con ella de su parte, ¿quién podría vencerlos? La imagen guadalupana, vinculada a la tierra, por su tradición representaba una especie de patria sin definición. La virgen morena en las manos de un sacerdote, convertía la causa en santa.

La guerra de independencia pudo terminar con el triunfo de los Insurgentes en noviembre de 1810. La mañana del 30 de octubre, ochenta mil insurgentes sin disciplina militar se enfrentaron a las fuerzas realistas en el Monte de las Cruces, en la zona donde actualmente se conoce como La Marquesa, en el Estado de México, la victoria fue total, los realistas se retiraron en desbandada y la Ciudad de México estaba indefensa, sin embargo, Hidalgo se detuvo en Cuajimalpa y tras deliberar durante un par de días, optó por retroceder la mañana del 2 de noviembre. Uno de los más graves errores estratégicos de la historia militar. Existen dos versiones por las cuales Hidalgo no tomo la capital, la primera es que obsesionado por la Masacre que fue víctima la población en Guanajuato tras ser capturada por el ejercito insurgente y que le resto gran parte del apoyo de los mestizos y los criollos al movimiento, tenía la certeza que no podría controlar el saqueo, el asesinato y la violación en la Ciudad de México una vez fuera tomada por su ejercito. Y la segunda; su deseo de que su opinión prevaleciera sobre la de Ignacio Allende; su principal estratega militar y a la vez su principal contrincante político dentro del movimiento, quien incluso amago con dimitir si no se tomaba la Ciudad. La primera escisión dentro del movimiento se había producido. Menos de un año después, traicionados, ambos morirían ejecutados.

El carácter social de la lucha, se confirma el 29 de noviembre de 1810 cuando Hidalgo publica el decreto sobre la Abolición de la Esclavitud y del pago de tributos con el que centraba su atención en el carácter restaurador del movimiento de independencia poniendo especial énfasis dentro de sus planteamientos medulares en las reivindicaciones de los indios y castas de la todavía entonces Colonia.


En su obra “El Laberinto de la Soledad” el Maestro Octavio Paz escribe: “La guerra se inicia como una protesta contra los abusos de la Metrópoli y de la alta burocracia española, sí, pero también y sobre todo contra los grandes latifundistas nativos. No es la rebelión de la aristocracia local contra la Metrópoli, sino la del pueblo contra la primera. De ahí que los revolucionarios hayan concedido mayor importancia a determinadas reformas sociales que a la Independencia misma: Hidalgo decreta la abolición de la esclavitud; Morelos, el reparto de los latifundios. La guerra de Independencia fue una guerra de clases y no se comprenderၠbien su carácter si se ignora que, a diferencia de lo ocurrido en Suramérica, fue una revolución agraria en gestación. Por eso el Ejército (en el que servían “criollos” como Iturbide), la Iglesia y los grandes propietarios se aliaron a la Corona española. Esas fuerzas fueron las que derrotaron a Hidalgo, Morelos y Mina. Un poco más tarde, casi extinguido el movimiento insurgente, ocurre lo inesperado: en Españaƒ los liberales toman el poder, transforman la Monarquía absoluta en constitucional y amenazan los privilegios de la Iglesia y de la aristocracia. Se opera entonces un brusco cambio de frente; ante este nuevo peligro exterior, el alto clero, los grandes terratenientes, la burocracia y los militares criollos buscan la alianza con los restos de los insurgentes y consuman la Independencia”.

Después de once años de guerra, en 1821 la Nueva España dejó de serlo y se convirtió en México, a través del Plan de Iguala que derivó en Los Tratados de Córdova, en estos el proyecto entre Iturbide y Guerrero establecía como primer punto ofrecer el trono de México al rey de España: Fernando VII, con lo que se pretendía regresar al dominio español. Ante la negativa y el rechazo de otro gobernante europeo quien decidiera tomar el mando de la nación, no quedó otra posibilidad mas que ser independientes. En palabras de María Luisa Aspe Armella: “la Independencia de México nace al intemperie porque no era ni lo buscado ni lo querido”, diferente a la independencia proclamada en otros países.

El 16 de septiembre de 1810 se inicio una nueva época para México, desde entonces ha tenido que librar duras batallas y derramar sangre, sudor y lágrimas para conservar su Identidad y su Independencia; el camino no ha sido fácil: dictaduras, malos gobiernos, líderes mesiánicos, traiciones, egoísmos, grandes corporaciones, imperios, potencias extranjeras; todos en algún momento han conspirado contra México quien ha logrado prevalecer a través de su mayor riqueza; esos hombres y mujeres que andan a pie, muchas veces sin hacer ruido ni buscar gloria, los que no se espantan de nada, los que aguantan pero no soportan, los trabajadores, los que ante la adversidad se ponen de pie y aprietan los dientes. Los que no se vencen ante las crisis, terremotos o huracanes, los que laboran sus campos y construyen sus ciudades, los maestros que luchan contra el analfabetismo, los doctores que curan, esos empresarios que crean empleos, aquellos que creen en su nación he invierten en México, los que participan en el dialogo y en la critica constructiva, los buenos funcionarios públicos, los estudiantes que se preparan con ahínco, los abuelos que cuidan a los nietos y aconsejan a los hijos, los mexicanos que creen en la verdad y la justicia. Esos héroes anónimos como los bomberos, los periodistas, los carteros y las enfermeras. Los técnicos especializados que nos dan luz, agua y todos los servicios que nos son cotidianos, esas personas solidarias en los tiempos difíciles, aquellos que están con la sonrisa en los labios y soluciones a los problemas que enfrentamos, esas parejas de enamorados que deciden hacer aquí su hogar y formar familia, los millones de niños que con asombro leen la historia de su nación y orgullosos acuden a honores a la bandera, los que día a día dan todo por sus seres queridos y por su patria, los que cada generación hacen la más excepcional de sus obras con el más digno ejemplo; su vida diaria, esos que siempre son más: los buenos mexicanos. ¡Viva México!.

Twitter:   @rafaborbolla