un destino

Cuando te conocí sentí algo especial, fue como un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, en ese mismo instante supe que nuestros corazones se estaban llamando el uno al otro. Desde entonces, he sabido que es gracias a ti siento que soy mejor persona, que mejoro día tras día, y que la vida a tu lado es como un sueño hecho realidad, algo realmente especial. Por eso quiero entregarte mi corazón, para que lo lleves siempre contigo allá a donde vayas y que entiendas que eres la mujer perfecta, la compañera que había estado buscando durante mucho tiempo, y la única persona junto a la cual quiero estar. Espero que puedas entender que todo lo que he aprendido de ti es algo realmente especial.

Te quiero mucho.

—  Ismael R.
Ho sempre creduto nel destino, ma ho anche sempre creduto nelle mie scelte. Ho preso una decisione e ne pagherò le conseguenze.
Matemáticas, amor y un poco de fe

Estoy completamente seguro que tú y yo nos volveremos a encontrar, pues el quinto postulado de Euclides me enseñó que si una recta al incidir sobre el camino de dos persona hace los ángulos internos del mismo lado los dos caminos prolongados indefinidamente se encontrarán.

Te volveré a ver, nuestros caminos se volverán a encontrar, el destino nos volverá a juntar y esta vez será la causalidad y no la casualidad la que nos mantendrá unidos.

SuspirosAlAire

Dopo tutto quello che faccio per certe persone, credo di meritarmi di essere trattata un po’ meglio.

Yo, fiel perito a las grandes escapadas, diplomada en huir y profesora de abandonos, llevé un curso intensivo con unos ojos ámbar y piel brillantina sobre “el amor y quedarse”.

Revolucionaria a mis adeptos y fiel creyente de mis raíces, lo intente abandonar, pero su piel, ruta de galaxias, labios de pertenencia y aroma a hogar, me retuvieron.

“Planeación” fue otro curso, vaya sorpresa la mia pues no fue sobre huidas sino sobre vida, sobre edificaciones, sobre futuros.

Ya aterrorizada y un poco confundida, me llego la invitación a un curso electivo sobre “Destinos” atribuyente yo al echo de que eran fugaces, ilusa claro, lo tomé.

Ojos ámbar, parada en la puerta, piel brillantina con labios carmesí sabor a pertenencia me esperaban con aroma a hogar y mirada de oportunidad, rochoza al roce de su mano con mi mejilla y piel de gallina con su sexo, no fue más que “destino” un curso, sino un atrevimiento.

Perdida en mapas, caminos y firmas concretaron un nuevo curso, lo deleitaron de “enamoramiento” con cita en cursiva de restricción a personas con problemas cardiovasculares, y yo que tengo taquicardia aun así lo tome.

Invadida ya, por tremendo saqueo a fiel estudio y análisis de huidas, me sentía asfixiada, su manera de hiper-ventilar era con besos saber vainilla y abrazos de sabultamol, y sentía brincos espásmicos de insectos en mi interior.

Convencida de tremenda enfermedad captura en las instalaciones de ojos ámbar, tome la decisión de irme, tomar mi diploma de huida, maestría en abandono y continuar, pero no pude.

Esa enfermedad se llevaba tan bien con mi taquicardia y conjugaba con mis sueño de ser astronauta; hasta que un día dejaron de lloverme los cursos, de enviarme folletos para inscribirme y me llamaron para dar el nuevo diploma.

El día de mi graduación, vi a ojos ámbar al llegar y me sentía extasiada, subí al gran podio para ser una vez mas condecorada, pero me hicieron una pregunta:

-¿ Estas dispuesta a dejar tus diplomas de huida, maestra de abandono y perfil de quién escapa para ser parte del club “el amor”?

¿Qué clase de tetra era esa? No comprendí porque debía dejar mi experiencia de años, por algo que recién conocía y terca a mis principios dude, vi a ojos ámbar tristes al ver mi demora pero no podía…

- “No” - respondí, Y se sintió el silencio más hondo y largo en la sala…
- “Lo siento, no lleve el curso de confianza” - Y me fui.

Dejando un océano en ojos ámbar y un sabor amargo en mis pasos.
Y jamás volví y ella tampoco se quedo ahí…

Y es que aveces la vida es así de rebelde, de fiel creyente en agnosticidades patéticas y excelente en perder oportunidades, filosófica escéptica, castrense como monasterio incluso cobarde.
Y la perdí.

—  Brenda Ramírez.