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Nunca te tuve y nunca te perdí .

Hace dos días te vi, me viste, no hubo nada, ni una sonrisa mucho menos un saludo, entiendo que todo se acabó, se acabó para mí, por que para ti nunca existió nada entre los dos, pero si tu no sentiste nada, ¿porqué yo lo sentí todo? Lamento si muchas veces te fallé, pero no fue mi intensión y se que lo hecho esta hecho, y no sabes como se me parte el corazón al saber que quedas con alguien y ese alguien no soy yo, no pude recibir todo lo que me ofreciste, y lo se, fui muy estúpida, por que ahora te extraño más que nunca, y no voy a poder recuperar el tiempo que ya fué…


#CuentameTusHistorias.

Y con tan sólo una simple mirada eras capaz de salvarme de todos mis demonios.
—  Mt.
cuando me amé..

cuando me amé..

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre: autoestima.
Cuando me amé de verdad pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es autenticidad.
Cuando me amé de verdad, deje de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo misma) no esta preparada. Hoy sé que el nombre de eso es respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama amor a una misma.
Cuando me amé de verdad, deje de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer siempre tener la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarse y decepcionarme. Pero cuando yo la pongo al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. ¡Y esto es saber vivir!


#CuentameTusHistorias.