tumbarse

Podría haberme tumbado ahí y solo amarla. Pero a ella le interesaban las cosas, los aromas y el entorno que tendrían nuestros labios. Yo solo me preocupaba de ellos, sus profundos y fijos labios, seguros como ella misma de mi amor. Sus ojos pedían quererla y cada acto era una declaración de guerra, una lucha vísceral por ser amados y por vencerse uno al otro.
—  Mis vidas con Lola, Pavel Stev

bebeecalacarallo asked:

When you get this, reply with 5 things that make you happy,then send it to the last 10 people you have notes from in your activity!!💝

Un besuco bebeecalacarallo por pasarte!!!

Encima llevo una racha algo “rara”, así que pondré las cosas que me han hecho feliz estos días!

1.- El olor a libro nuevo y el tactos de sus páginas. Y aquí puedo incluir esa sensación de quitarle el plástico que envuelve a los libros/vinilos/cds…

2.- Tener antojo de una comida en particular y que me la prepare mi madre, que siempre le sale genial todo lo que la pido.

3.- Tirarme en el jardín y que vengan mis mascotas a tumbarse conmigo, dan más confianza y cariño que las personas.

4.- Reventar las burbujas de plástico de los embalajes.

5.- Ponerme ropa nueva… ¡y que me quede bien!

No he dicho nada de música/conciertos/directos porque… viene de serie en mi!

More than this - Luke Hemmings - One Shot

- Jessica. ¡Jessica! – Lisa me tira un cojín a la cara.
- ¡Loca! – Le digo quitándome de golpe los cascos con los que escuchaba música.
- ¿En serio que no vas a venir? – Me pregunta levantándose de mi cama y arreglándose el vestido.
- Si. – Asiento volviendo la vista a mi portátil.
- ¡Vamos! No sé qué te pasa últimamente… ¡Nunca sales conmigo! – Dice mirándome de nuevo.
- Es solo…que no tengo ganas de fiesta. – Miento.
- ¡Esto es el colmo! De acuerdo. – Dice quitándose los zapatos y volviendo a tumbarse en mi cama. – Ninguna de las dos saldremos.
- Oh, venga Lis… - Le doy un codazo.
- No sin ti. – Me mira moviendo las pestañas y sonrío.
- ¡De acuerdo!

Prefería salir a tener a Lisa quejándose toda la noche o peor aún, preguntándome que me pasaba. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Cogimos un taxi hasta el centro y llegamos a la abarrotada discoteca. Entramos sin problemas.

- ¡Jessica! – Oí una voz chillar detrás de mí. Lauren.
- Hola Lauren. – Le sonreí.
- ¡Dios, hace como un mes que no te pasas por aquí! – Me abraza.
- Lo se…pero Lis me ha convencido. – Me encojo de hombros.
- ¡Bien hecho Lis! – Dice chocando los cinco con ella.
- ¡Por fin las tres juntas! – Canturrea Lis abrazándonos a ambas.

- Señoritas, van a tener que disculparme un rato… - Nos dice Lauren después de estar bailando un rato. – Hoy hace un mes que estoy saliendo con Luke. – Sonríe. Y yo me atraganto con la bebida.

“¡Dios, hace como un mes que no te pasas por aquí!” retumba en mi cabeza.

- Uh uh. – Dice Lisa cuando Lauren se marcha. - ¿Crees que lo habrán hecho ya?
- ¡LISA! – Le grito.
- Es cierto. – Se ríe. – Estamos hablando de Lauren. – Y no puedo evitar reírme con ella.

Me gusta Lauren. No es como Lisa, pero desde que la conozco no ha sido una mala amiga. Todo cambia cuando abre la boca y dice algo sobre Luke.

- ¡Luke! – Dice Lisa a mi lado y no ha acabado de acercarse que ya estoy nerviosa.
- ¡Lisa! Y… ¿Jessica? – Dice sorprendido y dándonos a ambas un abrazo.
- ¡Felicidades! – Le dice Lisa. No entiendo porque no le cuento a mi mejor amiga que estoy enamorada de Luke, así dejaría de decir estupideces.
- ¿Felicidades por qué? – Pregunta confundido e intento esconder una risa.
- Lauren, un mes, ¿hola? – Lisa pasa una mano por delante de la cara de Luke.
- ¡Si! ¡Gracias! – Dice pasando una mano por su pelo.

Después de un par de hora con todos nuestros amigos y cuando ya estoy preparada para irme a casa, Lisa desaparece.
- ¿Habéis visto a Lis? – Pregunto a todos. Nadie la ha visto así que decido buscarla por el jardín. Detrás de esa discoteca había una terraza donde se podía fumar y tomar el aire.
- ¿Jessica? – Dice una voz detrás de mí.
- Mierda Luke, me has asustado. – Digo llevándome la mano al pecho.
- ¿Qué haces aquí? – Pregunta.
- Buscar a Lis… - Miro al suelo. - ¿Dónde está Lauren? – Me arrepiento de preguntar eso.
- Ey, ¿Por qué tan amarga? “¿Dónde está Lauren? – Me imita.
- JA-JA, muy gracioso. – Me cruzo de brazos.
- ¿No ibas a buscar a Lisa? – Dice levantando una ceja.
- Iba. – Le respondo. – Pero ahora estoy aquí. – Me encojo de hombros.
- Vamos. – Dice agarrándome del codo. Le sigo en silencio hasta un banco que hay debajo de unos de los árboles.
- ¿No crees que deberías ir con tu novia? – Pregunto en cuanto se sienta.
- ¡Joder! ¿Es que estás enamorada de Lauren? – Me dice.

“No, jodido idiota, estoy enamorada de ti.” Pienso.

- ¿Qué has dicho? – Me pregunta.
- ¿Eh? – Digo mirándole aún de pie. Él se levanta.
- Jessica, ¿Puedes repetir lo que acabas de decir?
- ¿Eh? – Vuelvo a decir y él se ríe echando la cabeza hacia atrás.
- ¿Así que tú… te gusto? – Me pregunta.

¿Lo había dicho en voz alta? No. No. Imposible.
- Puede… - Me rindo y suspiro.
- ¡Esto es maravilloso! – Dice y levanta las manos.
- ¿Estás borracho? – Digo observándole. Él se para y me mira fijamente. No lo está.
- Jessica, Jessica ¡Jessica! ¿Por qué no me lo habías dicho antes? – Pregunta.
- Eh. Para ahí, amigo. No tenía por qué decirte nada. – Digo nerviosa.
- ¡Claro que sí, joder! – Dice riéndose.

- ¿Luke? – Digo después de un minuto de silencio. Me había quedado sin palabras.
- ¿Esto es una locura, sabes? – Dice acercándose a mí.
- Ya lo sé, pero…espera. ¿Qué? – Digo confundida.
Luke me abraza. Luke me está abrazando.

Se aleja un poco de mí y me mira a la cara, coloca una mano en mi cintura y me besa.
Luke me besa. Luke me está besando. Y yo le estoy besando.

-Se refiere al “Jardin de la muerte”- susurró.
-Si, de la muerte ¡Debe ser hermosa la muerte! Tumbarse en la tierra blanda y parda, con la hierba ondulando sobre la cabeza, y escuchar el silencio. No tener ni ayer ni mañana. Olvidar el tiempo, perdonar lo vivido, estar en paz.
—  El fantasma de canterville.

Llegó la hora de tumbarse a la bartola. Pasear por la playa. Rascarse la barriga. Desconectar. Ver puestas de sol interminables. Trasnochar. Remolonear. Apagar el móvil. Leer. Dar largos paseos en bici. Descubrir lugares nuevos. Y recargar pilas. ¡¡Nos vamos de vacaciones!! Volvemos el 24 de agosto con más energía que nunca :) Hoy en el #blog, Bienvenidas vacaciones y una sorpresa muy divertida en forma de vídeo! #blogsrysrade #newpostup #holidays #summer #scrabble #señoryseñorade by senorysenorade https://instagram.com/p/6Wu5bQx2_w/

A ella nada le hacía sonreír, no si quiera una sorpresa. Su corazón no latía rápido ni cuando algo malo sucedía. Sus rodillas no temblaban cuando estaba nerviosa.

Cada noche al tumbarse cantaba una pequeña canción y siempre corrían las lágrimas por sus mejillas en las mismas frases “ Te echo de menos, le digo al aire
te busco, te pienso, te siento y siento
que como tu no habra nadie y aqui te espero, con mi cajita de la vida cansada, a oscuras, con miedo y este frio, nadie me lo quita…”

Se quedaba mirando al techo susurrando cuanto le echaba de menos y entonces miraba las fotos de su cajón deseando volver atrás en el tiempo aunque sabia que eso solo podían ser imaginaciones suyas. Cada día se dormía con la esperanza de verle al día siguiente y poder tenerte cerca.

Y entonces, pasaba.
Ella le miraba cuando el no se daba cuenta, cuando estaba a centímetros o metros y ella sonreía.
Sus manos se rozaban y su corazón latía tan fuerte que podían oírlo todas las personas de su alrededor.
Si él la miraba fijamente sus rodillas se tambaleaba como si de un baile se tratara.

Y entonces cantaba, y no lloraba de tristeza, lloraba de alegría por sentirse viva. Él hacia que ella volviera a sentir.

need you n o w

strangxbird

Joe se sentía abrumado, por donde mirase veía a personas quejándose de él y jurando que era un bueno para nada que sólo trataba de contentar a los demás. Por eso tenía problemas todo el tiempo, terminaba en la oficina del director o castigado sin poder salir. Pero nada de eso se comparaba a cuando discutía con Sierra. Esa chica lo volvía loco; su relación era extraña, ellos iban y venían la mayor parte del tiempo sin nada claro, pero mientras más peleaban, más incrementaba el miedo a perderla definitivamente. Él no podía negar que estaba totalmente enamorado de ella, pero ¿de qué le servía si sólo podía sentirse como un problema en su vida? Miró su celular, tentado a escribirle un mensaje y aunque  el artefacto fue y vino entre sus dedos, terminó arrojándolo lejos para luego tumbarse en la cama, exhausto y con miles de pensamientos en su cabeza.

“Hace poco me fui de vacaciones con la banda, mis primeras vacaciones en diez años, y me fijé en algo muy interesante. De día todos querían ir a la playa y, por la noche, tumbarse a contemplar las estrellas. Me di cuenta de que estas actividades me aburrían más que a los demás y entendí que a la gente le gusta mirar el horizonte de la playa y el infinito cielo nocturno porque les arranca de la rutina diaria y les hace pensar en cosas más trascendentes. Yo, en cambio, no dejo nunca de pensar en esas cosas.”

Pese a todo, habrá que salir adelante… habrá que salir de aquí, de esta sangre, de este barro en el que te hundes… no va uno a tumbarse y dejarse morir… no, ¿verdad? Sería una enorme estupidez.